Leonard Bernstein, Herbert von Karajan y, no muchos más, eran dominadores plenos del espacio donde dirigían; Se apoderaban de la orquesta de una forma brutal. Si hubiera que exteriorizar el “alma”, el interior del ser humano, lo más profundo de él, no habría mejor forma que como lo hacían estos dos inigualables directores cuando se subían a la tarima. Sus direcciones eran verdaderas lecciones de lenguaje corporal, sus manos y sus cuerpos lo hacían todo. No eran simples conductores de la obra, se apropiaban de ella. Con Matthias Georg Kendlinger, tenemos de nuevo un director de estas características. Limpio, generoso y amplio, a la vez que rigurosísimo con el tiempo –obsérvese su mano derecha mandando el pizzicato (en italiano “pellizcado”) de bajos, chelos y violines durante toda la obra. Su mano izquierda – la inteligente- enarbola y engulle todo el coro. De excelente es – desde mi punto de vista- el calificativo de esta puesta en escena.

Nota: No es el único director que dirige o ha dirigido con las manos, pero si uno de los mejores, la forma natural de dirigir coros es con las manos.

Giuseppe Verdi – Nabucco – Va, Pensiero (Gefangenenchor) – Matthias Georg Kendlinger – K&K Philharmoniker – K&K Opernchor – 06. April 2009 im Konzerthaus Berlin – DVD “Kendlinger – Die schönsten Opernchöre” —

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