El Bosco, Mesa de los pecados capitales, entre 1490 y 1510. Óleo sobre tabla, 120 cm x 150 cm. Museo del Prado. Madrid.
El Bosco, Mesa de los pecados capitales, entre 1490 y 1510. Óleo sobre tabla, 120 cm x 150 cm. Museo del Prado. Madrid.

La “Mesa de los siete pecados capitales y las cuatro postrimerías”, que se conserva actualmente en el Museo del Prado, donada originalmente en 1574 por Felipe II al Escorial, ofrece una explicación detallada de las posibilidades de salvación y de la culpa existencial de la humanidad.

Las figuras corpulentas, de poca estatura y en ocasiones algo desmañadas, no se parecen en general a las que solemos encontrar en las obras de El Bosco; son igualmente poco frecuentes las superficies definidas, los contornos oscuros y los colores brillantes y planos, entre los que predominan el verde y el ocre; por ello, se ha pensado que este cuadro podría ser una obra de su taller. Sin embargo, actualmente se ha invertido la tendencia, con lo que suele figurar en los catálogos entre las primeras obras realizadas por propia mano del artista, máxime cuando algunos detalles son de alta calidad pictórica, como la escena de la avaricia y algunas figuras que representan la envidia.

La disposición circular de los siete pecados capitales corresponde a un esquema tradicional. Según piensan numerosos autores, esta disposición en forma de rueda probablemente aluda a la propagación del pecado por el mundo; pero el tema adquirió una riqueza inconmensurable, cuando El Bosco transformó el diseño circular en el “ojo de Dios”, que refleja lo que ve.

Las cartelas que se despliegan por encima y por debajo de la imagen central de la “mesa” del Museo del Prado enuncian que quienes abandonaron a Dios tienen razones suficientes para temer su mirada. La superior señala: “Porque esa gente ha perdido el juicio y carece de inteligencia. Si fueran sensatos entenderían estas cosas, comprenderían la suerte que les espera”. En la cartela inferior se lee: “les ocultaré mi rostro, para ver en qué terminan”. Y en qué terminan se expone sin margen de duda en los cuatro ángulos de la tabla en forma circular, la Muerte, el Juicio Final, el Cielo y el Infierno, las cuatro postrimerías de todos los hombres, según el Bosco y sus coetáneos. Es de suponer que la “Mesa” se emplease como punto de apoyo para la meditación.

Cartela superior. Detalle (1).
Cartela superior. Detalle (1).
Cartela Inferior. Detalle (2).
Cartela Inferior. Detalle (2).

Las cuatro postrimerías.

La muerte. Detalle (3).
La muerte. Detalle (3).
El Juicio Final. Detalle (4).
El Juicio Final. Detalle (4).
El Cielo. Detalle (5)
El Cielo. Detalle (5)
El Infierno. Detalle (6).
El Infierno. Detalle (6).

Las imágenes de los siete pecados capitales están distribuidas, como hemos apuntado anteriormente, radialmente en un círculo que simboliza el ojo de Dios; en la pupila, Cristo se alza del sepulcro y muestra los estigmas. Alrededor de la pupila se encuentra la frase “Cave, cave deus videt” –“cuidado, cuidado: Dios ve”-; y lo que Dios ve está reflejado justamente en el círculo exterior de su ojo.

El Ojo de Dios. Detalle (7).
El Ojo de Dios. Detalle (7).

El nombre de cada pecado aparece escrito en latín con claridad en cada uno de ellos en la parte inferior, pero las inscripciones aquí pueden considerarse totalmente superfluas: resulta inequívoco; así,  los personajes que consumen vorazmente todo lo que lleva a la mesa el ama de casa, representan la gula.

La Gula. Detalle (8).
La Gula. Detalle (8).

El caballero bien alimentado, que dormita junto al fuego, personifica la pereza; en este caso, la mujer que entra al cuarto desde la izquierda, enseñando un rosario en tono de reproche, indica el abandono de las obligaciones espirituales.

La Pereza. Detalle (9).
La Pereza. Detalle (9).

La lujuria es representada mediante dos parejas de amantes dentro de una tienda.

La Lujuria. Detalle (10).
La Lujuria. Detalle (10).

Y en el pecado de la soberbia, una dama vanidosa admira su sombrero nuevo, sin darse cuenta de que quien le sostiene el espejo es un demonio de bonete extravagante.

La soberbia. Detalle (11).
La soberbia. Detalle (11).

Escenas de un género similar ilustran la ira -dos hombres peleando frente a una taberna-.

La ira. Detalle (12)
La ira. Detalle (12)

El marco de los siete pecados capitales, en la representación de El Bosco, comprende todos los seres y todos los estamentos; no obstante, la representación de la avaricia se dirige a un estamento determinado: el avaro aparece como juez injusto que acepta sobornos; parece que los jueces de la época estaban especialmente predispuestos para este vicio. Esta crítica de determinados estamentos y clases sociales aparece asimismo en otros cuadros de El Bosco.

La Avaricia. Detalle (13).
La Avaricia. Detalle (13).

Y, finalmente la envidia, un pretendiente rechazado que mira celosamente a su rival.

La envidia. Detalle (14).
La envidia. Detalle (14).

3 comentarios en “Mesa de los Pecados Capitales; El Bosco en el Prado (2)

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