Ibn Al-Jatib: el último gran ulema y médico de Al-Ándalus; El tratado sobre la Peste y La salud en las estaciones del año.(I)

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La Alhambra (Granada), vista desde el Sacromonte. Fotografía: C. R. Ipiéns

Breve reseña biográfica

Ibn al-Jatib (1313-1375) nació en la localidad granadina de Loja el 15 de Noviembre de 1313. De familia acomodada yemení de la tribu de Salman, que se asentó en la península ibérica (Córdoba) en el siglo VIII, tras la conquista árabe. Llegó a Granada donde desempeñó destacables funciones políticas como la de jefe de la Secretaría Real, ministro y mandatario militar, primero en la corte nazarí de Yusuf I y posteriormente durante el mandato de su hijo Muhammad V, con quien tuvo una estrecha relación. Con este sultán también ejerció como historiador, visir (tras la muerte del visir Ibn al-Yayyab) y diplomático en importantes misiones, destacando la realizada en la corte meriní de Abu Inan Faris (1331-1358, sultán de Fez y Marruecos), donde marchó para solicitar el apoyo de este príncipe contra las armas extranjeras de los castellano-leoneses. Gracias a una virtuosa petición poética frente al príncipe, gozó de su admiración y de altos favores siendo además elevado al cargo de doble visir en la corte nazarí.

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Ibn al-Jatib, Obra Pública | César de las Heras – El Expurgatorio.

Abu ‘Abd Allah Mwhammad ibn Sa’id ibn al-Jatib Lisan ad-Din as-Salmani, que así se llamaba, es -con mucho- el autor más biografiado por la historiografía moderna y contemporánea. Recibió su primera educación de la mano y el conocimiento de su padre -y de otros eruditos de la época-, haciendo el tradicional aprendizaje primario, compuesto de la enseñanza de las ciencias del Islam, gramática , poesía y ciencias naturales.

Ya en Granada, ciudad a la que se trasladaron sus padres, Ibn al-Jatib (el hijo del predicador) hizo sus estudios bajo la dirección de sus más importantes educadores, cultivando las ciencias filosóficas y adquiriendo importantes conocimientos en medicina. Gran aficionado a las letras, nuestro personaje desarrollaría una excelente habilidad literaria, evidenciando grandes dotes como poeta y epistológrafo.

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De Ibn al-Jatib se conservan los poemas que realizó para las dos tacas del arco central del Salón de Comares, ambos escritos en primera persona del singular femenino (como si la propia taca hablara) honrando al sultán Muhammad V y al lugar donde están.

En la taca de la derecha del arco se desarrolla uno de los poemas, escrito en los tres frisos que la enmarcan:

Con mis alhajas y mi corona a las más bellas aventajo,

y hasta mí descienden los astros del zodíaco.

El jarrón del agua parece en mí un devoto

de pie ante la alquibla del mihrab orando.

Mi generosidad en todo momento

sacia la sed y atiende al necesitado.

Es como si yo tomara los beneficios de la dadivosidad

de la mano de mi señor Abu l-Hayyay.

Luna llena permanezca él brillando en mi cielo

como en las tinieblas resplandece el plenilunio”

Y en la taca de la izquierda, también en diez estrofas y en sus tres frisos correspondientes, otro diferente:

Los dedos de mi artífice mi tejido bordaron

después de engarzar las joyas de mi corona.

A un trono nupcial me asemejo, incluso lo supero,

y a los novios la felicidad aseguro.

Quien a mi viene quejándose de sed,

mi fuente le da agua dulce, clara y sin mezcla.

Soy como cuando aparece el arco iris

con el sol de nuestro señor Abu l-Hayyay.

Que siga siendo lugar de reunión protegido,

mientras la casa de Dios reúna peregrinos.”

 

Nicho o taca. Marmol y yeso- Patio de los Arrayanes - Alhambra Granada Spain. Con poema de Ibn al-Jatib. Siglo XIV
Nicho o taca. Marmol y yeso- Patio de los Arrayanes – Alhambra Granada Spain. Con poema de Ibn al-Jatib. Siglo XIV

Fue profesor y tuvo un papel muy importante en la construcción de dos de los edificios más importantes de su tiempo: el Maristán, primer hospital islámico del que se tiene noticias y del cual el Museo de la Alhambra conserva varias piezas muy destacadas; y la Madraza, universidad donde probablemente ejerció como profesor.

Paralelo a su vida política, Ibn al-Jatib fue un gran polígrafo que escribió más de 60 obras de diversas disciplinas: poesía, jurisprudencia, crónicas, farmacología o medicina, destacando en ésta última su tratado de higiene  (que será objeto de esta publicación), muy avanzado a su tiempo, y su tratado sobre la peste y las consecuencias del contagio. Defendió la idea del aislamiento de los enfermos y la eliminación del vestuario y de las sabanas de estos, algo que se defendió y fomentó posteriormente en el S. XIX.

Este médico, poeta, escritor, historiador, filósofo y político, dejó en España (Al-Andalus en su época) en general y en Granada en particular un valioso legado intelectual del que entresacamos en esta publicación su aportación a la ciencia de la medicina.

Se le ha calificado justamente como el último gran ulema, historiador y científico de la historia de Al-Ándalus, ya que tras su muerte y hasta la definitiva conquista cristiana de Granada no hay ninguna figura que pueda equiparársele ni en su valía como intelectual ni en su influencia política y social.

Para una más amplia reseña biográfica, puede consultarse:

“Avenzoar, Averroes e Ibn Al-Jatib, Médicos de Al-Ándalus, perfumes, ungüentos y jarabes por Cristina de la Puente, en la editorial NIVOLA”.

“Saber y poder en al-Andalus. Ibn al-Jatib (s. XIV)”, ha sido editado por los miembros del Grupo Ciudades Andaluzas bajo el Islam (HUM 150) María Dolores Rodríguez Gómez, Antonio Peláez Rovira, y Bárbara Boloix Gallardo (Córdoba, El Almendro-Biblioteca Viva de al-Andalus. Fundación Paradigma Córdoba).

“El último Hayib de la Alhambra (Memorias de Ibn Al-Jatib, Antonio Rodríguez Gómez, Edt. Port Royal”.

Webgrafía

Página WEB de la Fundación Ibn Al-Jatib; en esta página puede encontrarse una buena base bibliográfica sobre Ibn Al-Jatib.: http://www.ibnal-jatib.org/

Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Ibn_al-Jatib

Legado Nazarí: http://legadonazari.blogspot.com.es/2013/11/ibn-al-jatib.html

Ruta de Ibn Al-Jatib y otros: http://www.legadoandalusi.es/fundacion/principal/rutas/ruta-ibn-aljatib

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Una cura en público: Un médico atiende a una persona herida en la espalda mientras lo contempla una multitud. Miniatura perteneciente a las Maqamat de al-Hariri. Siglo XIII.

Ibn Al-Jatib Médico

En la Granada Nazarí se produjo una decadencia considerable del interés por las ciencias de los antiguos, que no tuvo lugar en otras ramas del saber pertenecientes a las ciencias religiosas. El número de sabios dedicados a astronomía matemáticas o filosofía en los dos últimos siglos de la historia de Al-Ándalus fue muy inferior al que había existido en épocas pretéritas. A pesar de esto en los estudios médicos hubo continuidad y puede afirmarse que fue esta ciencia la que mejor parada salió del imparable retroceso territorial y del aislamiento del reino.

Se conserva sobre todo textos de médicos empíricos de gran valor documental, pero que contrastan con la obra erudita de Ibn Al-Jatib. Éste se destaca en su tiempo por la composición de una medicina libresca en la línea de lo que había sido la medicina hasta comienzos del siglo XIII, aunque sin el carácter innovador y descubridor de aquella. Puede mencionarse al médico Muhammad al-Shafra por ser el autor de la segunda obra sobre cirugía escrita en Al-Ándalus, ya que desde el siglo X en que Abulcasis redactó la suya, ningún autor había dedicado una monografía al tema.

La cirugía conoció un notable desarrollo en el mundo islámico. Abajo, instrumental dibujado en una copia manuscrita de al-Tasrif, del andalusí Abulcasis, uno de los grandes cirujanos de todos los tiempos.

Su maestro en Medicina más conocido fue el filósofo Ibn Hudayl que desempeñaba el oficio de médico del sultán y que al final de su vida enseñó en la Madraza. Ibn Al-Jatib tuvo ocasión de estudiar con él y dejó testimonio escrito de lo que supuso una figura del peso intelectual de Ibn Hudayl en un momento de ausencia de grandes pensadores como el que se vivía en al-Ándalus a comienzos del siglo XIV. Ibn Al-Jatib es consciente del papel como transmisor de ciencia que desempeñó este personaje entre las generaciones anteriores y la suya. Asu lado dice haber aprendido también geometría, aritmética (Matemáticas) y astronomía aunque fueron disciplinas a las que Al-Jatib no dedicó después un esfuerzo personal.

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Instrumental quirúrgico. Abulcasis.

Los lugares: La Madraza y el Maristán

La fundación de la Madraza ha de ponerse necesariamente en relación con la creación del primer hospital de Al-Ándalus al que necesariamente hay que hacer referencia al estudiar la labor médica de Ibn Al-Jatib. Las funciones que cumplían madrazas y hospitales no eran nuevas, ya que  habían sido suplidas anteriormente por medio de otros sistemas sociales. En el primer caso mediante una tupida red de maestros y discípulos que ejercían la enseñanza en la mezquita o en sus propios domicilios y en el caso de los hospitales, a través del beneficio general que proporcionaban las farmacias de los alcázares.

Las instituciones de la Madraza y el Maristán, u hospital, habían nacido siglos antes en oriente y durante el siglo XIV se difundieron enormemente en el norte de África. Su fundación en Al-Andalus está relacionada con la imitación que se hacía en la Granada nazarí de este periodo de las decisiones políticas y administrativas que se tomaban en la corte meriní. Cabe destacar las dos diferentes orientaciones de la Madraza y el Maristán ya que mientras que la primera se dirigía a estudiantes de todos los estratos sociales, el hospital o Maristán se consideraba benéfico y se construyó pensando en los grupos sociales más desfavorecidos, quienes no podían acceder a las consultas privadas de los médicos. También se concibió como lugar de aislamiento de enfermedades infecciosas que solían ser endémicas entre los pobres.

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La Madraza, una escuela universitaria de ciencias en la granada nazarí.

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Fachada actual del Palacio de la Madraza. Granada. Fotografía: C. R. Ipiéns

El año en que Ibn Al-Jatib alcanza el visirato es también la fecha de fundación de la mencionada Madraza de Granada. Parte de su edificio se conserva todavía, hoy restaurado próximo a la lo que fue la antigua mezquita aljama de la ciudad, en la calle de los Oficios frente a la Capilla Real.

La Medicina de época nazarí recoge el testigo de la que se enseñó en época califal en Córdoba y en los Reinos de Taifas entre Zaragoza, Valencia y Almería.  Todo el saber científico se traslada a Granada,  y alcanzará su punto culminante en el siglo XIV bajo Yusuf I y  Muhammad V  que patrocinaron la construcción del único hospital público en la Granada nazarí y la Madraza, especie de Universidad donde se enseñaban ciencias y religión. Ambas funcionaron hasta una fecha tan tardía como 1492 e incluso tiempo después del edicto de Cisneros para los mudéjares (1502).En el caso de los médicos nazaríes, su formación se realizaba en la Madraza (del árabe Madrasa, escuela) que equivaldría hoy en día a una Escuela Universitaria o propiamente Universidad concentrada en un único edificio. Según Ibn al-Játib en el siglo XIV había en el reino otras dos más: en Málaga y Ceuta, pero de fundación privada. También esa formación podían llevarla a cabo mediante lecciones privadas de manos de un médico insigne.

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Ventanal en el Palacio de la Madraza. Granada. Fotografía: C.R. Ipiéns

El edificio,  del que como hemos dicho anteriormente,  nos han quedado restos, se construyó entre 1340 y 1349 a instancias del visir Reduán b. Abd Allâh aunque su construcción efectiva lo fue con Yusuf I. Se la conoció en árabe como Madrasa Yusufiyyah o Nasriyyah.  Se sufragaba su mantenimiento por musulmanes donantes y por rentas propias (procedentes de los beneficios que daban una tienda, tierras de labor y un sitio que suministraba agua) que pagaban los gastos de estancia y clases a alumnos y maestros.

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Oratorio de la Madraza. Detalle.
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Oratorio de la Madraza. Detalle.

En la Madraza enseñaban diversas disciplinas: Teología, Derecho Islámico, así como medicina, cálculo, álgebra, geometría, mecánica y astronomía.  En el caso de la medicina, los maestros dispensaban a los estudiantes una enseñanza teórica y práctica, basada en la observación clínica de pacientes del Maristán y sancionada por la redacción de una tesis y la obtención del reconocimiento del maestro (iyâza) previo examen que permitía ejercer la medicina.  En algunos casos, para estar seguros de la pericia del médico, se requería un testimonio por escrito, de los pacientes que había tratado y curado; una iyâza expedida en el Albaicín granadino, en 1496, a Abul Hassan Alí b. Muhammad, especifica que fueron llamados a testificar antiguos pacientes atendidos por él.

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Fresco en el muro de uno de los patios del Palacio de la Madraza (Granada). Fotografía: C.R. Ipiéns

El Maristán (Hospital) de Granada

La medicina práctica tuvo que vivir un momento de renovación con la fundación de un hospital –Maristán- en Granada en tiempos del sultán Muhammad V, en los últimos años de residencia de Ibn Al-Jatib en la corte nazarí. El edificio fue construido entre 1365 y 1367, tal y como reza su lápida fundacional, en la que además se asevera que nunca antes hubo una institución similar en Al-Ándalus.

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Lápida fundacional del Maristán de Granada. Museo de la Alhambra.

Todavía se conservan sus ruinas, aunque en un estado lamentable, en la orilla del Darro, junto al puente del Cadí. El hospital fue edificado con fines benéficos, destinado a los enfermos pobres del reino. Comenzó siendo un lugar destinado a curar todo tipo de dolencias, y debía de tener  una estructura muy parecida a los conocidos en el norte de África en aquel momento: salas para pacientes de distinto sexo consultorios y lugares de estudio para los médicos aprendices. Con el tiempo, el hospital de Granada sufrió una evolución parecida a la de los maristanes orientales y terminó convirtiéndose en un manicomio a finales del siglo XV.

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Maristán Nazarí (Granada)

Fue el primer manicomio europeo asistiendo a los enfermos mentales, adelantándose en cuarenta años al Bethlem Hospital de Londres, fundado en 1403, y al del Padre Jofré de Valencia, de 1409, que siempre han sido considerados los primeros.

El Maristán granadino disponía una plantilla de siete médicos o tabib: cuatro especialistas divididos en cuatro secciones (fiebres, demencias, ulceras e incurables) y otros tres que además de atender a los pacientes ingresados, recibían a enfermos sin recursos en el ambulatorio, que sólo abonaban escasos mizcales, mientras que los ingresados no debían pagar nada, aunque no era fácil recibir el ingreso. El hospital se financiaba por las continuas donaciones económicas o la sadaqa, además de percibir parte del zakat del reino, un impuesto obligatorio que era destinado a limosnas.

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Dibujo de la portada original del Maristán antes de su demolición a mediados del siglo XIX

Su disposición rectangular, formada por cuatro naves porticadas, estrechas y alargadas, contenían unas cincuenta salas, con capacidad para cuatro enfermos cada una, estando las dependencias superiores destinadas a las mujeres y las del piso bajo a los hombres. El inmueble se organizaba en torno a un patio central con una gran alberca adornada por dos leones de mármol blanco en posición sentada sobre sus cuartos traseros, labrados sin realismo, a la manera oriental y que vertían agua desde el centro de los lados mayores. Además de contar con cocinas, almacenes y lavandería, en el ala oeste, en una esquina se encontraba la sala en la que se realizaba la asistencia ambulatoria durante la mañana. Otra estancia, la jizanat al-tibb o farmacia estaba destinada a la elaboración de medicamentos para el hospital y pacientes del ambulatorio, en la que trabajaban tres agiris o drogueros: ruibarbo, achicoria y agáricos como depurativos y laxantes; sedantes como el acónito o el cáñamo y las nueces índicas; cicatrizantes y analgésicos como el nabo y el mirto.

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León surtidor que se encontraba en el patio principal del Maristán, hoy se encuentra ubicado en el Museo de la Alhambra.

Para una mayor información de este edificio, puede consultarse en formato PDF: “El Maristán Nazarí de Granada, -Análisis del edificio y una propuesta para su recuperación por Antonio Almagro y Antonio Orihuela, Escuela de estudios árabes CSIC, Granada”.  Haz clic para la descarga.

Ibn al-Jatib y su obra médica.

La obra médica de Ibn Al-Jatib que fue escrita en la madurez, no desmerece del resto de su producción intelectual en otros campos del conocimiento. Por la variedad y amplitud de los temas que trata, su labor como médico del sultán debió ser tan intensa como la de visir. Su autor además, ha sido afortunado en cuanto a la conservación de sus documentos manuscritos y en los últimos años se ha llevado a cabo una importante investigación sobre sus textos médicos, realizada en su mayor parte por Vázquez de Benito.

Puede considerarse el autor de la mayoría de las redacciones sobre medicina teórico-práctica de la época nazarí que han sobrevivido hasta la actualidad.

Un gran compendio de medicina genera lo constituye el manual llamado “Práctica del que emplea su talento médico a favor de aquél a quien ama”, también llamado “Tratado de patología general y especial”. Este compendio es un  amplio tratado de medicina dedicado sobre todo a patología y terapéutica. Es un manual de medicina con propósito recopilador, similar en la intención de su composición al “Libro de la simplificación” de Avenzoar y al “Colliget” de Averroes.

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Observación sobre el terreno, el médico visita a un paciente. Miniatura de un códice del siglo XIV perteneciente a las Maqamat, de al-Hariri. Escuela persa. Biblioteca Nacional, Viena.

Desarrollado en tres partes diferentes: la primera parte de la obra la divide en veinte capítulos en los que se van enumerando las diferentes enfermedades.  A cada patología le sigue una definición, el diagnóstico, las causas, síntomas y, por último, se describe el tratamiento médico apropiado y la alimentación adecuada, Pero además, en ocasiones el autor añade un apartado que denomina “consejos y advertencias”, donde señala aspectos esenciales a tener en cuenta y otro titulado “remedios simpáticos” en el que enumera procedimientos curativos de carácter popular, arraigados en el tratamiento de ciertas enfermedades.

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Manual para especialistas: Esta miniatura, en la que se aplica un cauterio para aliviar la migraña, corresponde a la copia de Cirugía de los ilkhanes, conservada en la Biblioteca Nacional de París; en Estambul se guardan otras dos copias de esta obra de Sharaf ed-Din.

En su enumeración de las enfermedades sigue el orden tradicional de los órganos del cuerpo, desde la cabeza hasta los pies para ocuparse después de las patologías que se producen en todo el organismo y que no afectan a una región concreta, como la fiebre, mordeduras y picaduras de animales venenosos, etc… El contenido posee de novedoso el tratamiento de la oftalmología donde ofrece adelantos respecto a lo ya conocido anteriormente. Los últimos capítulos de esta primera parte están dedicados a la higiene y a la cosmética, y además de los temas habituales, se incluyen otros originales.  Llama la atención la enumeración que hace de las bebidas alcohólicas y de su eficacia para curar determinadas dolencias, a pesar de que el Corán las prohíba terminantemente. Igualmente se refiere a ciertos narcóticos, dotados de efectos beneficiosos empleados en Al-Ándalus: el extracto de raíz de alcaparra y el lepidio de hoja larga.

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Lepidium latifolium

A continuación dedica una segunda parte de su libro a la farmacología e incluye listas de medicamentos, en primer lugar los simples más conocidos y utilizados y seguidamente medicamentos compuestos. La dietética, como sucede en toda la medicina árabe en general, constituye la piedra angular de la terapéutica, ya que no sólo se le concede un valor preventivo primordial sino que contribuye directamente a la curación y restablecimiento del paciente.

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Médicos y boticarios. Preparación de medicinas para un paciente que sufre viruela (derecha). Canon de Avicena. Miniatura del s. XVII.

Finalmente un último capítulo incluye como suele ocurrir en estos tratados, diferentes costumbres y creencias de su época, algunas de tipo “mágico” o creencial, aunque previene al lector de ciertos ritos y medicamentos.

Las fuentes de Ibn Al-Jatib pertenecen a la medicina árabe. Además del oriental Rhazes,  cabe destacar a Avenzoar y al botánico Ibn Al-Baytar. En alguna ocasión emplea la expresión “como dijo el médico (al-hakim)” que ha hecho pensar en Hipócrates, padre de la medicina y considerado por la medicina árabe el médico por excelencia.

Una segunda obra que nos ha llegado de Ibn al-Jatib es un “poema didáctico sobre la medicina”, cuya finalidad es ayudar al aprendizaje de futuros médicos.

Sin seguir una cronología, podemos agregar a su extensa poligrafía otro libro al que se le debe en parte el renombre como médico que alcanza Ibn Al-Jatib, se trata del “Tratado sobre la peste”.

El tratado sobre la peste

1348 ha pasado a los anales de la historia por ser el año de la gran peste que asoló Europa. La epidemia, que surgió en Asia central en 1334 se extendió rápidamente hacia occidente y pasó al Mediterráneo unos años más tarde, afectando a los lugares más recónditos La enfermedad llegó simultáneamente a los puertos de Barcelona y Almería, dañando por igual a los pueblos cristianos de la península Ibérica y al pequeño territorio al que quedó reducido Al-Ándalus: el reino nazarí de Granada que comprendía aproximadamente las provincias actuales de Almería, Málaga y Granada.

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La procedencia de la epidemia: La peste, según el autor árabe Ibn al-Wardi, pudo tener origen en el «País de la Oscuridad», el kanato de la Horda de Oro, en territorio del actual Uzbekistán. Desde los puertos a las zonas interiores, la terrible plaga procedente de Asia se extendió por toda Europa en poco tiempo, ayudada por las pésimas condiciones higiénicas, la mala alimentación y los elementales conocimientos médicos.

Ningún rincón permaneció indemne a la peste bubónica. En la Europa cristiana la mayoría creyó que se trataba del merecido castigo por la maldad humana y elevaba sus plegarias al cielo solicitando el perdón divino, que parecía no llegar nunca. Bocaccio al que la peste le sirve de pretexto para componer las narraciones de su “Decamerón”, no sólo descubre en Florencia escenas atroces y dolorosas, sino que menciona la impotencia de los médicos para hacer frente al mal, la falta de medios eficaces, la proliferación de curanderos, magos y farsantes y, sobre todo la búsqueda de consuelo en creencias supersticiosas por parte de una población aterrada.

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Las terroríficas máscaras de médico para evitar el contagio de la Peste.
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Pico de Médico: Máscara usada por los médicos de la Edad Media para protegerse de la peste Negra. Estaba hecha de cuero, con vidrios en los orificios oculares. En el interior del pico se colocaban diversas hierbas aromatizantes para que el médico respirara (ya que se creía que los malos olores eran los causantes de la enfermedad) también se creía que la peste era contagiada por algunas aves por lo que la máscara y su forma picuda serviría para ahuyentarlas.

Esta “obrita” en diez folios, cuyo título es “Libro útil para quien pregunta acerca de la terrorífica enfermedad”, fue el primer libro médico de Ibn Al-Jatib en despertar el interés de los investigadores, probablemente porque fue descubierto mucho antes que el resto de su obra médica. Este tratado sobre la peste fue editado y traducido por Müller en 1863; y tendría que pasar más de un siglo hasta que Vázquez de Benito llevase a cabo la recuperación del resto de su producción médica.

El interés de esta obra sobre la peste bubónica reside sobre todo en la descripción que se hace del contagio y las medidas que se toman para la prevención del mismo. En un momento de la historia en la que se desconoce por completo la existencia de virus, Ibn Al-Jatib alude a la experiencia y afirma que los individuos o los grupos de individuos aislados permanecen libres de contagio, mientras que los demás padecen de inmediato la enfermedad por el simple contacto entre ellos o por la llegada de un viajero infectado.

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El triunfo de la muerte: Este óleo de Pieter Brueghel el Viejo es testimonio de la honda huella que epidemias y guerras dejaron en la conciencia de los europeos. Hacia 1562. Museo del Prado.

En este blog: Pieter Brueghel el Viejo

Lo que más llamó la atención sobre su trabajo en aquella época, fue el considerar que la peste no era un castigo divino, lo que significaba una audaz afirmación en una época de rígida ortodoxia; por esto, su aportación a la medicina fue tan pionera: la teoría del contagio no se aceptó hasta el siglo XIX. Esta teoría es aceptada plenamente en nuestros días en relación con las denominadas enfermedades infecciosas; sus ideas sobre aislamiento y mecanismo de contagio siguen vigentes.

Otros tratados

Pero además de estos, se le reconocen la autoría de otros dos tratados que aún no han sido encontrados: uno sobre la embriología titulado “Sobre la formación del feto” y un apéndice al mismo titulado “Determinación de la última etapa de la formación del feto”, así como un tratado sobre la triaca. “La triaca” era un tema frecuente en la medicina árabe y que, entre otros autores, trata el doctor Gastón Morata en su libro “El Perfume de Bergamota”, y que se refiere a un antídoto universal contra todo tipo de venenos. En este opúsculo incluía su propia fórmula para elaborarla, dato que no sorprende, dada la demanda que dicho medicamento debía de tener entre los muros de la Alhambra nazarí, donde un número considerable de sus sultanes y visires murieron envenenados. Quizá se trate del mismo poema sobre los antídotos de los venenos que se conserva manuscrito en Marruecos.

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Florero de cerámica, Triaca d’Andromaco. Farmacia dell’Ospedale, Imola.
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KITAB AL-DIRYAQ…EL LIBRO DE LA TRIACA DE PARIS: El manuscrito del Libro de la triaca de Paris, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, fue sin lugar a dudas una obra de arte extraordinaria cuando fue completada en el mes de rabi’ al – awwal 595 de la hegira (enero 1199 de la era común), por el más débil de los siervos de Dios, como se autodenominaba en el colofón.

Ya hemos visto anteriormente las caligrafías poéticas de Ibn Al-Jatib en la decoración de la Alhambra. En su obra médica así como en otros textos hace un uso didáctico de la poesía para transmitir sus conocimientos.

Ibn Al-Jatib empleo, además la misma rima para componer otro poema médico, “Lo acordado acerca de los medicamentos simples”, esta vez dedicado a la alimentación y a la dietética, se encuentra inédito en la ciudad de Fez.

Finalmente cabe señalar que el interés de Ibn Al-Jatib por la medicina se hizo extensivo a la veterinaria y a la hipiatría (Especialidad veterinaria que se ocupa de los caballos). Por estas cuestiones se habían interesado en Al-Ándalus tanto los médicos como los agrónomos y los tratados compuestos por estos últimos suelen contener un capítulo dedicado a los animales donde se detalla su cría, curación cuando enferman y explotación. Los protagonistas suelen ser el caballo, un animal que gozó de gran prestigio en el mundo islámico, y la abeja, por la importancia que alcanzó la apicultura.

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Libro del cuidado de la salud según las estaciones del año

El “Libro del cuidado de la salud según las estaciones del año”, presenta la forma de un manual, claramente ordenado amplio y de fácil manejo. El mismo Ibn al-Jatib señala que la composición del libro le ocupó sólo un mes y lo llevó a cabo durante un viaje. El tratado debió de ser compuesto pensando en su uso por los miembros de palacio o por las clases elevadas de Granada, lo que le hace pertenecer al género de los Regimina sanitatis medievales. Se lo dedicó ex profeso al sultán Muhammad V y ha sido fechado entre 1368 y 1371, atendiendo a varios datos que el propio autor ofrece en la obra.

El libro consta de dos secciones, tal como señala el propio Ibn al-Jatib, que se denominan “Capítulo del conocimiento” y “Capítulo de la gestión”, y que constituyen una primera parte teórica y una segunda práctica, respectivamente; cada una de ella contiene tres temas como se glosan en los esquemas siguientes:

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Al final de la obra, Ibn al-Jatib incluyó un glosario, siguiendo el modelo establecido por un autor tunecino del siglo XIII Ibn al-Hashsha.

En esta publicación adelantamos la estación del invierno, este glosario y algunas recetas del libro y en una próxima entrada expondremos el resto de este documento.

Libro del cuidado de la salud según las estaciones del año: Las complexiones, el invierno y Glosario.

Ibn al-Jatib desarrolla en la primera parte de su “Libro del Cuidado de la salud durante las estaciones del año o Libro de Higiene” la teoría, el conocimiento previamente adquirido que se sobrepone como una pantalla sobre cada caso práctico para concluir un diagnóstico y tratamiento adecuados a cada persona.

En este tratado de Fisiología hay un apartado relativo a la complexión a la que se define como una cualidad que surge de la diferente combinación de los elementos que son origen de todo ser, los cuales pierden sus formas en esa mezcolanza surgiendo del conjunto una forma nueva que debe mantener la igualdad del todo, que es el equilibrio supuesto. La complexión es:

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Hay además formas compuestas, representadas por los términos medios entre las cualidades.

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Los cuatro elementos son principios primarios del cuerpo humano a los que se añaden otros principios secundarios que ponen de manifiesto la disposición de su naturaleza; son los humores, cuerpos húmedos y fluidos que transforman el alimento. Según las diversas proporciones de tales elementos primarios y secundarios en el organismo, éste mostrará una complexión dominante a la que habrá de atender el médico juntamente con la edad para concluir sus indicaciones prácticas. Puesto que señala para cada individuo un equilibrio respecto a sí mismo, respecto a la especie, después respecto a la clase y al género. Empero, cualquier desviación producirá alteración del buen estado de salud.

La segunda parte de su obra, parte que puede ser consultada con independencia de la primera, está concebida como una guía práctica en la que especifica las diversas maneras de determinar la complexión constitucional de cada individuo: 1) por el tacto 2) por el color 3) por el pelo 4) por el aspecto externo 5) por los actos relacionados con las capacidades vitales, anímicas y espirituales. Tras la observación y análisis de todos estos factores llega a fijar cinco clases de complexión, describiendo sus signos, de manera que cada cual puede reconocerse en uno de estos paradigmas.

Hay varias complexiones cuyos nombres y signos, conforme a la clasificación establecida por el médico granadino, exponemos a continuación.

Signos de la complexión sanguínea

Tonalidad roja de la piel, con abundantes venas, calidez equilibrada al tacto, pelo negro y espeso, ojos enrojecidos, exceso de carne, nervios tensos, pulso y respiración fuertes, risas y sueño en exceso, beneficiarse con la extracción de sangre, tener en los sueños visiones de rojo o de sangre, ánimo rudo y propensión a padecer enfermedades sanguíneas (pesadez, sopor, sangre en las encías, fatiga sin motivo, abscesos).

Signos de la complexión flemática

Color blanco, pesadez, frialdad al tacto, exceso de humedad en los conductos que dificulta los movimientos, demasiado sueño, sopor, pelo liso y escaso de crecimiento lento, canas fuera de la vejez, pulso lento y visión débil, visiones de agua y humedad durante el sueño, resentirse con el frío y mejorar con el calor, propensión al olvido y a padecer enfermedades flemáticas (excesiva flaccidez, olvido, pereza, digestión alterada y pulso irregular).

Signos de la complexión biliar amarilla

Cuerpo flaco, poca carne, palidez, piel fina, calidez al tacto, pelo negro y rizado, exceso de sed, falta de sueño, facilidad y rapidez en recordar y olvidar, frecuentes cambios de ánimo, alegría y afabilidad, pulso rápido, exceso de movimientos y riñas o disputas, visiones de luces o colores amarillos durante el sueño, beneficiarse con lo que refresca y hallar daño en los ambientes cálidos, inclinación al olvido y a padecer enfermedades biliares amarillas (gusto amargo, sed, falta de apetito, desmayos y vómitos).

Signos de la complexión biliar negra

Palidez, delgadez y sequedad, pelo en exceso y grisáceo, falta de sueño, carácter propenso a sentir fuertes odios y deseos, incapacidad de llanto, talante taciturno, depresión, sueños con visiones desagradables de lugares obscuros o deprimentes, deseo voraz de comer y posible estreñimiento, propensión a padecer enfermedades propias de la bilis negra (angustia, preocupación, falso apetito e insomnio).

Signos de la complexión equilibrada

Justa proporción al tacto entre calidez y frialdad y dureza y blandura, color entre rojo y blanco. El vello entre rizado y liso, por lo general rubio en la niñez y negro en la juventud. Las venas término medio entre aparentes y ocultas, también justa proporción entre la vigilia y el sueño, en éste visiones de hermosos panoramas con voces dulces. En cuanto al carácter justa proporción entre satisfecho y colérico, valiente y cobarde, paciente y atolondrado.

Estos son los signos propios de toda complexión en perfecto estado de salud.

La inclusión de esta taxonomía facilita la aplicación de las indicaciones que la estación requiere, puesto que la norma general va asumiendo distintas especificaciones según los humores sobresalientes en cada persona, la cual puede observar si el comportamiento de su organismo se ajusta a algún apartado de esta clasificación. No hay que perder de vista que en muchos casos son dos los humores predominantes de tal modo que los signos son compuestos y se presentan entremezclados.

Una vez establecido este punto podemos hacer una descripción del régimen más apropiado para cada complexión, atendiendo a la estación del año en la que nos encontremos. Adelantamos en esta entrada el tratamiento adecuado para cada una de ellas en el invierno. En una próxima entrada completaremos las otras estaciones.

La salud según las estaciones: El invierno

Sobre el régimen de la complexión equilibrada en el invierno

Aire

En cualquier caso es prioritario calentar. Para ello se deben elegir zonas bajas bañadas por el sol durante el día, resguardarse de los vientos del norte y orientarse hacia el sur.

Alimentos

Se comerá carne de aves y cuadrúpedos, aliñada con especias pero sin exceso. Pocas hortalizas y en su lugar medicamentos alimenticios como garbanzos, ajos y cebollas. Fritos y asados en sus múltiples variedades, es decir, toda clase de alimentos que generen calor y vapor. Los alimentos que se toman sin masticar se tomarán en caso de mucho apetito tras haber hecho ejercicio.

Bebidas

Se reducirá la ingesta de agua y la frialdad de la misma; por otro lado puede añadírsele miel o arrope de uva, que tiene efectos somníferos y sienta bien. La ingestión de alimentos y bebida se aumenta al comenzar la estación, se reduce al finalizar y se hace en justa proporción cuando la estación está en su mitad. Para limpiar y purificar siempre es aconsejable el oximiel con agua caliente. Recordemos que el oximiel es una preparación resultante de un ligero cocimiento de dos partes de miel y una de vinagre de manzanas que se puede tomar pura o mezclada con agua caliente en proporción variable; su sabor es muy agradable, por lo tanto es una bebida apropiada como refrigerio.

Postres

Higos secos, pasas, almendras, pistachos y dulces elaborados con azúcar, miel, pulpas de frutas y semillas.

Baños

Baños con agua caliente teniendo cuidado de salir gradualmente para resguardarse del frío y evitar catarros. La exposición al sol es beneficiosa si se hace de modo conveniente.

Placeres

En cuanto al coito se efectuará en justa proporción, por la noche, tras haber calentado los órganos con cobertores o durmiendo al mediodía, a la exposición del sol.

Se prefiere la vigilia al sueño puesto que las noches son demasiado largas para dedicarlas enteras al sueño, salvo que la disposición natural no lo permita, cuidando siempre de que los lechos estén bien protegidos de la humedad y frialdad del suelo. En las alcobas se pueden colgar paños de lana y protectores, evitando los rayos de luna nocturnos y buscando los rayos solares diurnos.

Actividades del cuerpo

Es la hora de practicar el deporte plenamente ya que en esta estación se tiende a comer en exceso; gran número de ejercicios son adecuados para el cuerpo, como correr, caminar, derribar y galopar, quien pueda hacerlo, y practicar juegos de arma, hasta que el ejercicio agote.

Vestidos

Los vestidos deberán estar confeccionados con tejidos que preserven la calidez del cuerpo, géneros de algodón y piel, paños de lana suave, pieles de corderillo o cordero. Quienes no estén acostumbrados que protejan la cabeza del aire frío.

Aromas

Perfumar las habitaciones con flores y perfumes cálidos como ámbar, sólo o mezclado con violeta, sándalo y similares; estos mismos aromas pueden prepararse en aceites para untarse. Las algalias, aguas de rosas blancas, de jazmín, alhelí, clavel y nuez moscada. Todos ellos convienen desde el principio hasta el final de la estación.

Otras actividades

Se recomienda la contemplación de rojos y amarillos o la combinación de ambos, la audición de sonidos agudos o de ritmo continuado, tipo marcha. Conversaciones sobre hazañas valientes y relatos que inciten a la emulación, recitación o lectura de poesía de tema heroico. Entre los oficios los que utilizan movimientos suaves, como grabadores, fundidores de metales, etc.

Hemos facilitado estas normas para la constitución equilibrada en la estación también en equilibrio, tras lo cual indicaremos el régimen adecuado para las complexiones que se desvían del equilibrio.

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Sobre el régimen de la complexión sanguínea en el invierno

Aire

En este caso se compensa la calidez de la complexión con la frialdad de la estación pero hay un exceso de humedad por lo que habrá que compensar tal desviación por todos los medios. Se procurará suavizar el aire al máximo, orientando las aberturas hacia el soplo del poniente; se pueden vaporizar las habitaciones con beleño, enebro y taray, extendiendo en ellas tapices de lana y algodón o colgando velos de seda y lana.

Alimentos

En cuanto a la comida, se recomiendan las carnes secas de vacuno, liebre o distintas aves. Estas mismas carnes pueden mejorarse condimentándolas con aceite y especias, bien fritas, doradas en la sartén, bien asadas, con colorantes y acompañadas de ajos, mostaza, perejil y zanahorias o con salsas a la vinagreta que contengan alcaparra, nabo e hinojo. Pan de harina sin cerner.

Se evitará toda humedad en los dulces y frutas, limitándose al dulce puro a base de miel y arropes de azúcar y a los frutos secos como pasas, nueces, dátiles, bellotas, castañas, avellanas, acerolas y similares.

Bebidas

Se ha de tomar poca agua y poco fría, si se desea endulzada con miel o azúcar. También son buenas las aguas que corren por minas y las aguas termales, siempre que sea posible.

Como es habitual, tanto para preservar la salud como para purificar se aconseja el oximiel mezclado con agua caliente, compota de miel y rosas y electuarios con zanahorias, alcaceña, hinojo. Asimismo caldo de gallo cocido con cártamo.

Sueño

Se velará parte de la noche y todo el día y se descansará en camas con cobertores de lana y situadas de tal modo que reciban los rayos solares.

Actividades del cuerpo

Se recomienda hacer mucho ejercicio, jugando, caminando o montando, si ello es posible, hasta que el cansancio y el sudor sean grandes. Cualquier momento del día o de la noche es bueno para la práctica del coito si las demás circunstancias lo aconsejan.

Baños

El baño es muy saludable puesto que disuelve humores y purifica la parte exterior del cuerpo; para ello se prefiere hacer uso del aire caliente más que del agua, la cual se recomienda salada. Debe evitarse tomar el baño después de comer y quedarse contemplando agua y humedades.

Respecto a las inhalaciones se recomiendan todas aquellas que sequen como el olíbano, la almáciga, la sandáraca y las flores de mirto.

Vestidos

Se confeccionarán los vestidos con tejidos dobles, de lino y lana, teñidos de color obscuro, dado que resulta nociva la contemplación de los blancos.

Otras actividades

En cuanto a las distracciones son recomendables los cánticos agudos, con ritmo fuerte, acompañados de percusión de tamboriles, las poesías de elogios y gestos heróicos así como eróticas y las conversaciones sobre litigios y temas polémicos.

Se frecuentarán las tertulias con comerciantes de brocados, escultores y joyeros.

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Sobre el régimen de la complexión biliar amarilla en el invierno

Aire

En esta estación la calidez y la sequedad de dicha constitución se compensan con la frialdad y humedad de la estación de tal modo que se aproxima al equilibrio y su régimen puede suavizarse y hacer uso de cosas que otros deben evitar, sin dejar de tener presente que esta complexión, debido a su ligereza, capta rápidamente todo. Así, respecto del aire, aunque se evite el muy frío, no dañará inspirar uno frío. Si se quiere calentar se han de buscar las zonas costeras, las tierras bajas y las depresiones de terreno.

Alimentos

El régimen también se relaja con los alimentos y se permiten sin restricción las carnes procedentes de ternera, oveja, aves y gallinas y las carnes procedentes de la caza y de la pesca, ligeramente refrescadas con vinagre y verduras; se pueden preparar asadas o cocidas y tomarlas acompañadas de pan cocido al horno. También platos simples confeccionados con fideos y sus derivados, caldos ensopados, leche con arroz y migas.

Bebidas

Se beberá agua en cantidad equilibrada, ni fría ni cálida, procedente de manantiales. Zumos de frutas en su estado natural a los que se puede añadir alcaparras o azúcar.

Postres

Entre los frutos secos: uvas en conserva, higos y pasas secas, almendras, nueces, avellanas, castañas y bellotas y anacardos. Y respecto a los dulces se tomarán los simples, elaborados con semillas de lino y ajonjolí, piñones y almendras con azúcar y productos semejantes.

Actividades del cuerpo

Es muy recomendable realizar ejercicio pero sin excederse para que el organismo no se deseque en demasía, paseando, caminando o montando y haciendo después uso del masaje. La práctica del coito también es aconsejable efectuándolo pasado el mediodía y durante la noche. Ya que, por otra parte, no perjudicará dormir un poco menos.

Baños

Se tomarán baños en justa proporción, cuidando sólo de salir gradualmente para evitar la frialdad del aire, tras los cuales se utilizarán perfumes equilibrados tendentes a la calidez, como el de flor de naranja agria, el almizcle, el agua de rosas y los compuestos elaborados con beleño y ámbar. Los recintos y habitaciones se perfumarán con flores aromáticas, el toronjil, por ejemplo.

Vestidos

Los vestidos serán de lana fina mezclada con algodón y pelo de cabra, además de pellizas delgadas.

Otras actividades

Es recomendable la contemplación de rojos, púrpuras y amarillos intensos. Mantener conversaciones sobre leyes, normativas y poesías, además de discutir sobre cuestiones relativas a la lengua y otros temas que permitan mantener el argumento. Los cantos que se escuchen serán equilibrados, con ritmo fuerte en el que se intercalarán alabanzas y poesías eróticas. Será beneficiosa la compañía de artesanos destacados en su oficio como trabajadores del cuero o farmacéuticos.

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Sobre el régimen de la complexión biliar negra en el invierno

Aire

En este caso hay un exceso de frialdad porque se suman la frialdad de la estación con la de la complexión, por lo tanto, se buscará predominantemente calentar. Siempre que se pueda se orientarán las viviendas hacia el sur, se buscarán las zonas soleadas o, en su defecto, se calentará con mantas y braseros.

Alimentos

En cuanto a la comida, se recomienda la ingestión de alimentos cálidos, pero tendentes al equilibrio, como carnes de cordero, gallina y otras aves, asadas, tanto a la brasa como en la sartén, bien condimentadas y rellenas.

Bebidas

Respecto a la bebida, se advierte de tomar poca agua y poco fría, endulzada con miel o azúcar, si se desea. Asimismo se pueden tomar jarabes confeccionados con palo de regaliz, con lengua de buey y otros parecidos.

Postres

Sin embargo, no hay restricciones con los dulces, salvo la cantidad en exceso; todos le vienen bien a esta complexión como los turrones a base de almendra, sésamo y miel, los pestiños y otros tipos de masa fermentada y frita y después bañada de azúcar o miel, gachas dulces de jengibre, etc. Entre los frutos secos, higos, pasas, almendras y toda clase de pulpas con dulces.

Actividades del cuerpo y Baños

La práctica del deporte es saludable si se hace con moderación. Asimismo el baño resulta conveniente para generar calidez y compensar así las dos frialdades.

Vestidos

Los vestidos contribuirán por su parte a calentar si se usan tejidos atemperados como fieltro, pellizas y telas gruesas de algodón.

Aromas

Acerca de los perfumes para inhalar o perfumarse se consideran apropiados los de jazmín, rosa blanca, flor de naranjo amargo, almizcle, todas las albahacas y las algalias.

Otras Actividades

Es beneficiosa la contemplación de rojos y amarillos, la conversación animada sobre temas de ciencias experimentales, buscando siempre la pregunta y la respuesta, la audición de cantos con voces ni agudas ni graves. Se buscarán las tertulias con curtidores de pieles, encuadernadores de libros o artesanos que tengan contacto con el sol.

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Sobre el régimen de la complexión flemática en el invierno

Sobre ella diremos que tiende a la frialdad y a la humedad, por lo tanto resultan muy de temer las enfermedades crónicas. El régimen tratará fundamentalmente de someter la enorme fuerza de esta desviación.

Aire

Allí donde se pueda se buscará el aire cálido y suave, en zonas que reciban el soplo del sur o estén próximas a minas u hornos de arcilla. Donde no se pueda, mediante tratamiento, es decir, resguardándose de los aires fríos y húmedos, encendiendo fuego en las casas y situando las camas siempre levantadas del suelo. También pueden cubrirse las paredes con tapices y telas de lana. Resultan muy apropiadas las velas de cera perfumada.

Alimentos

Para la comida se buscarán alimentos secos, como las carnes de ave en general: gallinas, perdices, codornices, palomas o estorninos; y las procedentes de la caza como liebres y venados, aderezadas con especias y preparadas con ajo, cebolla, aceite, comino e hinojo. También acompañadas de salsas de adobo con pimienta y nuez moscada. Lo mismo fritas, cocidas o asadas. Sin embargo, se evitarán las sopas picantes de pan.

Bebidas

Por la mañana se recomienda beber agua caliente sola o en infusiones. El resto del día también agua o el conocido oximiel u otros jarabes de miel y azúcar.

Postres

Dulces de miel y dátiles, arropes espesados con harinas y especias que contengan almendras, nueces y piñones. Además de los digestivos cálidos, tomados tras las comidas, como jengibre, pimienta, zanahoria, cáscara de toronja, electuarios y compotas.

Frutos secos: higos, pasas, pistachos, almendras, garbanzos fritos con sal, coco y pulpa de tamarindo.

Se recomiendan los caldos de ave con especias en ayunas, además de jarabes de valeriana y orégano. Asímismo hacer gargarismos.

Sueño

Respecto al sueño y la vigilia, conviene alargar ésta y espabilar el sueño con elucubraciones mentales o tomando la brisa nocturna. Hay que cuidarse de dormir en camas alzadas del suelo y proteger la cabeza del frío. Se caldearán las habitaciones con braseros y estufas y se usarán cobertores de algodón y pieles.

Actividades del cuerpo

Traerá beneficio el practicar todo tipo de deporte, lo mismo con el estómago vacío que lleno, ejecutar muchos movimientos corporales y hacer uso del masaje fuerte. Sin embargo, no se recomienda el coito salvo si la exigencia es grande, porque al sumarse la frialdad y la humedad excede la parte pesada.

Baño

El baño es mejor tomarlo en ayunas, friccionando con fuerza y secando mucho para conseguir la exudación, aplicándose medicamentos aromáticos a base de plantas.

Vestidos

Los vestidos se confeccionarán con telas gruesas de algodón, lana pura, seda con lana y pieles cálidas de animales.

Aromas

Son buenos todos los perfumes de gran calidez, como el almizcle, la algalia y los medicamentos indios: clavo, nuez moscada, valeriana, ámbar o beleño. También están muy indicados los sahumerios desecativos con almáciga, sandáraca, hipérico y aguas de flores como la rosa blanca, el jazmín, la flor del naranjo ácido, el lirio, la camomila y otras parecidas.

Otras actividades

Se contemplarán los rojos, los amarillos fuertes y los púrpuras. Se participará en conversaciones sobre temas polémicos o se recitarán poemas en réplica a otros que traten de gestos heroicos y aventuras, evitando los asuntos de difícil comprensión y las alegorías demasiado complicadas. Se escucharán cantos agudos, acompañados de palmas e instrumentos de fuerte ritmo como tambores, trompetas y palillos de tañer. Será apropiada la compañía de artesanos que utilicen el fuego en su trabajo y hagan ruido, por ejemplo herreros.

El régimen será estricto cuando la estación esté en su rigor y se irá suavizando a medida que decaiga.

Glosario de términos poco conocidos y apéndices.

Alcaceña: Cebada verde.

Algalia: Compuesto de ámbar y almizcle con aceite de beleño; también recibe el mismo nombre el exudado de la civeta.

Almáciga: Resina clara y aromática que se extrae de una variedad de lentisco y se emplea para curar resfriados.

Electuario: Medicamento compuesto de varios ingredientes vegetales y cierta cantidad de azúcar y miel, considerado como golosina en su forma más sencilla.

Olíbano: Incienso aromático.

Frankincense-essential-oil (1)
Esencia de aceite de Olíbao

Sandáraca: Resina amarillenta que se saca del enebro, la tuya y otras coníferas.

Toronjil: Planta herbácea, de flores blancas, muy común en España y usada en medicina como remedio tónico y espasmódico. Llamada también hierba abejera.

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Aqua Rosarum (Agua de rosas)

Tomáranse rosas rubias, bien abiertas y recién cogidas, se limpiaran de sus astiles, y cálices, se machacarán bien en un mortero de Piedra, y se echaran en una tinaja de tierra vidriada, vaciando encima el zumo recién sacado de otras rosas rubias, se tapará, y se dejará por dos días en digestión, después se echara en una cucúrbita de cobre estañada, que se pondrá en un horno, poniéndole su cabeza con su refrigerante, y recipiente, se enlosaran las junturas, y con un fuego blando se hará destilar las dos terceras partes de la humedad, después se exprimirá lo que queda dentro de la cucúrbita, y se volverá à echar dentro de ella, y se continuara la destilación con el fuego blando hasta que no quedan más de dos ò tres libras de humedad dentro de la cucúrbita, después se juntarán las Aguas destiladas, y se echaran en redomas de vidrio, que se dejarán por dos o tres días destapadas, para que se les vaya si tienen algunas empireuma, después se taparan, y se guardaran para el uso.

Ella fortifica el pecho, corazón, y el estómago. La dosis es de una onza hasta seis. Sirve también para detener las cámaras, el flujo de la sangre; gastase en colirios para enfermedades de los ojos, y para los jeringatorios detersivos. Si se quiere tener un agua muy olorosa, se puede echar en lugar de las rosas rubias las rosas de Alexandria, y saldrá un agua muy olorosa, y algo purgante.

Del mismo modo se hacen todas las aguas de todas las flores, advirtiendo, que las que tienen en sí poco zumo, se ha de echar en su lugar la infusión muy fuerte de flores hecha en agua, cuando es refrescante, ò hecha en vino, y agua, cuando su virtud es producir calor.

Oxymel Scilliticum. Mesuae, Exphar. Aug. Ren.

Se mezclará en una cazuela de barro vidriado la miel y el vinagre escilítico preparado, como se ha dicho, cuando se trató de él, se pondrá sobre un fuego lento, y se dejará cocer hasta que se pong en consistencia de Jarabe, despumándolo de cuando en cuando, se apartará y se dejará enfriar, reponiendolo para el uso.

Es buena para incidir y atenuar las flemas, que están pegadas en los pulmones, en la pecho y demás partes del cuerpo. Se sirven de él también para las Esquinancias, para la Epilepsia; mézclase con los Looches, en los gargarismos, en las aguas y demás géneros de medicamentos apropiados. Su dosis es de dos dracmas hasta media onza.

Este tiene más fuerza que el oximiel simple, por la virtud que el vinagre ha extraído de la cebolla albarrana. En éste se debe observar lo que se ha dicho con el antecedente.

La Pharmacopea de Noremberga hace un Ousaccahro Escilítico con partes iguales de vinagre escilítico y azúcar, cociéndolo hasta la debida consistencia, y lo guarda para el uso, sirve para los mismos usos.

Aqua Cinnamomi (Agua de Canela)

Escogeràse la canela, que pique bien, y sea bien aromatica, se quebrantara, y se echara dentro de una cucurbita de vidrio, y se la añadira el vino blanco, se le pondra su cabeça, y recipiente, se tapran las junturas con una vexiga mojada, se pondra en digestion en el baño de areña humedo por tres dias, después se le dara un fuego algo fuerte, para hazer destilar casi toda la humedad, y se tendrá una agua lacticinosa, que se guardara en una redoma bien tapada para el vso.

En buena para fortificar el estomago, la cabeça, y el coraçon, ayuda a la digestion, excita los meses à las mugeres, provoca el parto, haze arrojar las parias, deshaze y arroja las ventosidades, o flatos, y quita las ostrucciones. La dosis es de vna dragma hasta vna onça: sirve también para aroatizar muchas bevidas.

La virtus de la canela consiste en vn azucar salino-volatil, que es el que aumenta los espiritus vitales, y su movimiento, para rarefacer, y dissolver los humores crassos, que causan las enfermedades dichas; echase el vino por ser vn licor compuesto de vn azufre salino volatil, del mesmo modo que la canela, por lo qual es mensatuo proporcionado para esta simple; algunos le añaden agua rosada, de torongil, de cevada, pero es inutil en esta composicion, pues no se le puede aumentar su virtud.

Al principio de la destilacion sale un agua clara, que es el espiritu de vino, que ha dissuelto todo exactamente lo que ha llevado consigo de la essencia de la canela; pero lo que sale después, que es la parte flegmatica del vino, sale de color de leche, porque siendo vn licor flegmatico, no se puede dissolver enteramente el azeyte de canela, y assi constituye un licor blanco; esto se experimenta, pues dexando el agua por mucho tiempo en vna redoma, se beulve clara, aposandose al fondo algunas gotas de la essencia de canela, y entonces no es tan buena.

Puedese hazer la destilacion de esta agua por el baño de cenizas, ò de arena seco; pero se ha de tener cuydado, que al fin de la destilacion ne se pegue la canela al fondo, y el agua adquiera olor empirreuatico, lo que queda en el alembique es inutil, por estar destituido de todos sus principios activos.

Aqua Cerasorum Dulcium Spirituosa

(Agua de cerezas)

Tomaranse las cerezas bien maduras, y si fuessen negras seràn mejores, se echan en una cucurbita de barro vidriado, y se pone à fermentar por seis dias, dpo se exprime el zumo, y se pone a destilar dentro de un Alembique de cobre estañado, con su cabeça, refrigerante, y recipiente, enlodadas las junturas con vn fuego moderado, en aviendo destilado las tres quartas partes del licor se apartaran loos vasos del fuego, y se repondra el agua para el vso.

Ella es buena para fortificar las sangre, aprovecha en la alferecia, Perlesia, Apoplegia, y semejantes enfermedades. La dosis es de vna onça hasta tres.

Hazese la fermentacion para que sus partes viscosas se utilizen y dexen exaltar las partes salino-sulfureas, que son las que buelven esta agua espirituosa.

Del mesmo modo se hazen todas las aguas de las frutas maduras; pero si se quisiesse tener vn agua flegmatica; esto es, con muy pocas aprtes activas, se toman las frutas, se machacaràn, y assi machacadas, ò su zumo recien exprimido, se destila con vn calor moderado, ò con el calor del Baño de Vapor, y sale vn agua totalmente flegmatica.

Aqua Napha, Seu Florun Arantiorum Composita (Agua de Azahar)

Tomaranse las flores de naranja, se quebrantaran en vn mortero de piedra y se echaran dentro de vn alambique de vidrio, con las seis onças de las superficies de las cortezas de naranja, esto es, solo lo amarillo de encima, y se les añadira el agua de torongil, y el vino; se tapara, y se pondra en estiercol por dos dias, o en otro lugar caliente, después se le pondra su cabeza, y recipiente, se enlodaran las junturas, y con el calor fuerte del baño de arena humedo, de maria, ù de vapor, se harà destilar toda la humedad, y se guardara en vn vaso bien tapado.

Es buena contra los vapores, que causan deliquios, resiste la malignidad de los humores, es excelente para quitar los accidentes, y enfermedades hystericas, quita las obstrucciones, y provoca los meses, fortifica el estomago, corazon y cabeza; es carminante por lo qual ayua en los dolores colicos. La dosis es de dos dragmas hasta vna onça.

Este es el mejor methodo de hazer el agua de flor de azàr, y en particular en ad, que ay muy poca flor: en fin esta agua contiene tanta virtud, como cualquiera otra, que va hecha de otro qualquier genero.

Si se quiere tener espíritu de la flor, se rectificará esta agua sobre nuevas flores, y en un matraz, y solo ascenderá lo espirituoso del vino, cargado de las partes sulfúreas aromático-volátiles. Tiene mas actividad que el agua, sirve en las mesmas enfermedades. La dosis es de un escrúpulo hasta una dragma.

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Apéndice 1

Los aromas en Al-andalus

Al contrario de numerosas religiones que condenan el acto de la carne, los Musulmanes (Derivado de Mouslin = “Aquel que se resigna a la voluntad divina”. Meslemoun = consagrado a Dios. 240 millones de seres en el mundo siguen hoy los preceptos de Muhammed), al contrario veían en las relaciones sexuales precisamente la unión más completa que sea posible en el amor y, por ese hecho, en Dios.

(Hablando de las mujeres, Muhammed las llama annisâ , plural al cual no corresponde singular, ya que dice: “tres de vuestros mundos me fueron dadas dignas de amor: las mujeres, los perfumes y la oración”.)

Propósitos Psicológicos Tomo XXX / 8 y 10 escrito y traducido e impreso por el mismo Sat Gurú de la Ferrière al ritmo de uno por mes durante 36 meses en el mismo período en que, entre otras cosas formaba en el Discipulado Modelo al Venerable M·.· Ferriz Olivares a través de más de una docena de cartas muy extensas al mes durante 7 años y dictaba las pautas para reajustar su movimiento que se había deformado demasiado.

Alguien preguntó a Ÿa’far as-Sadig (1), de qué manera un hombre podía mostrar la Bendición divina, y respondió:

«Llevando sus vestimentas limpias y perfumándose, blanqueando su casa, y quitando la suciedad de la misma. Pues, Dios ama el brillo de la luz antes de la salida del sol y así, El aleja la pobreza y aumenta los medios de subsistencia de la persona que se comporta de esta forma».

1)-Se trata del bisnieto de al-Husain (626-680), hijo de Alí Ibn Abi Talib (600-661) y Fátima az-Zahra (615-633), la hija del Profeta Muhammad (BPD) —la Paz sea con ellos—. Es uno de los grandes sabios del Islam, venerado por la escuela shií como el sexto de los doce Imames0 de la descendencia profética, y por la escuela sunni como uno de los más destacados tabi’ún (la segunda generación después de los contemporáneos del Profeta). Tuvo cientos de discípulos que aprendieron de él las ciencias islámicas, incluso dos de los fundadores de las escuelas sunníes de jurisprudencia: Abu Hanifah (699-767) y Malik Ibn Anas (715-795). El Imam Ÿa’far as-Sadiq (P) vivió entre 702 y 765 y fue envenenado por el soberano abbasí al Mansur (709-775).

Una práctica que se remonta a la Sunna, o sea las tradiciones y costumbres del Profeta Muhammad (BPD) es la elaboración y utilización de perfumes no alcohólicos. Otra narración de Ÿa’far as-Sadiq (P) dice que «vestirse bien reduce al enemigo y perfumarse el cuerpo atenúa la tensión mental y las preocupaciones».

La islamóloga Rachel Arié nos recuerda que «Los musulmanes de España, de cualquier condición social, usaban normalmente perfumes y ünguentos. Tanto hombres como mujeres sintieron predilección por las esencias a base de limón, de rosas y de violetas, y por el ámbar: ámbar gris, ámbar natural (anbar), desmenuzado o molido, y ámbar negro. El perfume de almizcle (al-misk) parece haberse impuesto en al-Ándalus, como atestiguan varias poesías. Los aceites perfumados y las esencias de flores se conservaban en frascos de vidrio y cristales como hoy lo siguen haciendo los perfumistas y boticarios magrebíes. Ibn Hazm nos cuenta que las cordobesas de su tiempo pasaban largo tiempo mascando goma para perfumar su aliento» (Rachel Arié: Quelques remarques sur le costume des Musulmans d’Espagne au temps des Nasrides, tomo XII/3, Leiden, 1965, págs. 244-261).

Toda la gama de perfumes y cuidados estéticos y de la salud ha quedado conservada en los tratados de alimentos, higiene y medicina de Avenzoar (1095-1161) e Ibn Wafid de Toledo (1008-1074). Véase E: García Sánchez: El Kitab al-agdiya de Avenzoar, Granada, 1983; Camilo Alvarez de Morales: “El libro de la almohada” de Ibn Wafid de Toledo (recetario médico árabe del siglo XI), Toledo, 1980.

Los Perfumes

Algunas materias aromáticas de origen animal, importadas a al-Ándalus desde Oriente:

Almizcle

Llamado en árabe al-misk. Sustancia grasa de intenso olor que se encuentra en una bolsa glandular de un mamífero de la familia de los cérvidos y semejante a la cabra, llamado almizclero, que vive en las montañas del Asia Central.

En al-Ándalus el olor del almizcle fue muy popular, ya que se alude al almizcle frecuentemente en los poemas andalusíes, comparándolo con todo aroma intenso y perfumado.

Un ejemplo es el poeta Ibn A’isa (siglo XI) que concibe al-Ándalus como: «Una tierra de almizcle, una atmósfera de ámbar, (…) y una lluvia fina de agua de rosas».

Ibn Abi Umayya (también poeta del siglo XI) se pregunta si el aroma que intenta descubrir procede: «del almizcle de Darín que la brisa trae como saludo o del ámbar de al-Sihr o de los jardines llenos de flores».

Así, se ha dicho que el Profeta debía amar a las mujeres a causa de la perfecta contemplación de Dios en ellas.

La contemplación de Dios en las mujeres es la más intensa y la más perfecta; y la unión la más intensa –en el orden sensible, que sirve de soporte a esa contemplación- es el acto conyugal.

Propósitos Psicológicos Tomo XXX / 9 escrito y traducido e impreso por el mismo Sat Gurú de la Ferrière al ritmo de uno por mes durante 36 meses en el mismo período en que, entre otras cosas formaba en el Discipulado Modelo al Venerable M·.· Ferriz Olivares a través de más de una docena de cartas muy extensas al mes durante 7 años y dictaba las pautas para reajustar su movimiento que se había deformado demasiado.

Ámbar gris

Llamado en árabe ‘abir. Sustancia que se encuentra en las vísceras del cachalote. Es sólida, opaca, de olor almizcleño, que se ablanda con el calor de la mano.

Se puede hallar en masas pequeñas y rugosas, sobrenadando las costas del Coromandel (situada al sureste de la India), la isla de Sumatra, la isla de Socotra (Yemen) y la de Madagascar. Era muy utilizado en al-Ándalus en perfumería y en la producción de afrodisíacos.

Al parecer, también se encontraba el ámbar gris en las costas andalusíes del Algarve, según el historiador argelino al-Maqqarí (1591-1634) duraba mucho al ser quemado en pebeteros.

El ámbar gris, como hemos visto más arriba, también sirvió de metáfora perfumada a los poetas andalusíes, como en este caso, al soberano de Almería (al-Mariya), Abu Yahya Mu’izz ad-Daula al-Mu’tasim billah (g. 1052-1091) quien envió a una de sus mujeres una misiva por medio de una paloma, diciendo: «Esta paloma os transmitirá, como prueba de mi afecto, mensajes más olorosos y perfumados que las fragancias del ‘abir (ámbar gris)».

Los productos aromáticos que perfumaban las mezquitas

La mezquita es un lugar de reunión de los creyentes y para dignificar ese lugar durante la asistencia colectiva de los musulmanes en la oración del Viernes y en las fiestas importantes, se quemaban en pebeteros productos aromáticos, importados de Oriente.

Entre las Suras del Sagrado Corán que se recitaban frecuentemente en la mezquita de al-Ándalus, algunas aleyas hablan de especias y perfumes en el Paraíso:

«Por cierto que los justos beberán en copas de una mezcla alcanforada»

«Allí se les servirá una copa que contendrá una mezcla de jengibre

tomada de una fuente de allí (el Paraíso) que se llama Salsabil».

Sura Al-Insan (76), aleyas 5, 17 y 18.

Áloe indio o árbol de la India (aquilasia agalloca)

Originario de la India, cuya madera se ha mencionado en algunas traducciones de textos árabes erróneamente como madera de áloe. Se utilizaba como incienso, por las propiedades aromáticas de su resina, en las mezquitas de La Meca (Arabia) y seguramente también en las de al-Ándalus. Tenía aplicación en la preparación de perfumes y electuarios, vinculándose siempre su utilización a los soberanos, quizá por su elevado coste.

Árbol del incienso (c. abyssinica)

Llamado en árabe lubbán. Se encontraba en Arabia y en Africa, y de él se extraía una gomorresina de color amarillo rojizo, sabor acre y muy aromática al ser quemada; es el incienso que todos conocemos.

Entre las propiedades terapéuticas del incienso se encontraba el avivar la inteligencia y aumentar la memoria, según Ibn Zuhr, latinizado Avenzoar (1095-1161), médico andalusí que residió un tiempo en El Cairo, autor del Kitab al-taysir fi ad-madawat wa-al-tadbir (“Libro que facilita el estudio de la terapéutica y la dieta”), un manual que un siglo más tarde fue traducido al latín consiguiendo una gran difusión.

Protegía de la picadura del escorpión el tomar incienso con alguna bebida.

Sándalo

En Ál-Andalus llamado sandal. Árbol semejante en su aspecto al nogal. Hojas ovales, flores pequeñas y fruto parecido a las cerezas. Su madera es amarilla-marrón y produce un excelente aroma, especialmente al ser quemada.

Originario de las costas de la India, su aceite era muy utilizado en las islas Maldivas como ünguento aromático, según refiere el viajero tangerino Ibn Battuta (1304-1377) —cfr. Ibn Battuta: A través del Islam, Alianza, Madrid, 1988, págs. 676—. El geópono Abu l-Jayr al-Isbilí (siglo XI), natural de Sevilla como indica su nisba, indica que el árbol de sándalo llega a vivir unos ciento cincuenta años.

También con el nombre de sándalo se conoce una planta herbácea olorosa, de poca altura, de hojas pecioaladas y flores rosáceas, originaria de Persia y que se cultivaba en jardines. Es este el llamado sándalo maqasiri, mencionado por Ibn Battuta, que se utilizaba en la elaboración de perfumes y como elemento de higiene para limpiar la boca tras las comidas.

También en este caso los poetas andalusíes recogen la metáfora de la madera aromática quemándose en un brasero. Así dirigiéndose a su soberano — Muhammad Ibn Abbad (1039-1095) que se hizo llamar al-Mu’tamid bi-llah (“el apuntalado por Dios”), rey poeta de Sevilla— en adulación, se manifiesta el visir Ibn ‘Ammar (1031-1086): «¿Qué podría perfumarse si el mencionarte es sándalo que pondría en el brasero ardiente de mi pensamiento?».

Los productos de embellecimiento

En al-Ándalus, como en el resto del mundo islámico, los perfumes tuvieron una presencia importante. Eran de uso general en todas las clases sociales, y tanto hombres como mujeres los usaban en gran cantidad.

A esto se unía la asistencia al hammam (baño) y los cuidados estéticos que allí se ofrecían. Así fue común en al-Ándalus la utilización de jabones aromáticos, el empleo de aceites y ünguentos corporales, la depilación, el arreglo y el teñido del cabello con alheña; la decoración de manos y pies de las mujeres con alheña (al-henna), exclusivo en las mujeres, así como el perfilado de ojos con sulfuro de antinomio (kohl).

Además de todo ello, el rociado con perfumes de agua de rosas, perfume de azafrán, almizcle, ámbar natural desmenuzado, ámbar negro, etc.

El polímata granadino Lisanuddín Ibn al-Jatib (1313-1375) en una de sus últimas obras, la Nufadat al-ÿirab fi ‘ulalat al-igtirab (“Sacudida de alforjas para entretener el exilio”), Manuscrito de El Escorial Nº 1750, nos relata una recepción en la Alhambra, ofrecida por el sultán nazarí Muhammad V en 1362, durante la fiesta de inauguración de varias salas de la «fortaleza roja»:

«Al acabarse las recitaciones subió de tono el tumultuoso ruido del dikr, que rebotaba en unas y otras paredes, duplicado por el eco de la nueva construcción. En el dhikr compitieron los expertos con la masa del vulgo. Hizo mucha mella en los ánimos. En las imaginaciones irrumpieron sentimientos de sumisión al poder divino y de desgarramiento por el temor de Dios, que acabaron por producir enajenaciones. Tras ella vino la vuelta en sí. Y entonces la cerrada atmósfera se nubló con el humo del ámbar de Sihr, cuya nube entoldó a los circunstantes. Fue vertida el agua de rosas, caída sobre las ramas de la familiaridad como un diluvio, hasta el punto que gotearon las barbas y se calaron las vestiduras. La flauta empezó a sonar para cerrar el programa protocolario» (traducción de Emilio García Gómez en su obra, Foco de antigua luz sobre la Alhambra, Madrid, 1988, págs. 155-6).

Apéndice 2

Almásigas

Son los atramentos llamados en Al-Andalus almásigas, unas tinturas espagíricas especialmente preparadas para ser usadas como tintas de escribir. La aplicación de este sistema terapéutico altamente sofisticado puso a los chémicos (bukamá) andalusíes en el más alto nivel científico.

Una esmerada preparación caligráfica (el adiestramiento en la llamada “ciencia de la pluma”) y el manejo eficaz de las siete fuerzas arcanas de la Naturaleza, permitían al “hakim”(*) andalusí trazar en el papel o en el pergamino los caracteres precisos con el atramento adecuado al caso.

El agua lustral o el suero de leche desleían después los trazos conformando así un remedio personalizado en el que la intención (“niyya”), la onda de forma (“jit”) y la fuerza arcana de la planta (“yinn”)  actuaban al unísono para restablecer, con el permiso de Allah, la salud del paciente.

La aplicación de este sistema altamente sofisticado pone a los kémicos andalusíes en el más alto nivel científico. Una esmerada preparación caligráfica (el adiestramiento en la llamada “ilm al-qalam “ o “ ciencia de la pluma “, y el manejo eficaz de las siete fuerzas arcanas dela naturaleza, permitían al “hakim”(*), o “kémico “ medieval trazar en papel o en pergamino los caracteres precisos con los“atramentos” adecuado a cada caso. El agua o el suero de leche “desleían” después los trazos y conformaban así un remedio personalizado en el que intención ( “niyya”), onda de forma (“jit”) y fuerza natural extraída de la planta (“yinn”), actuaban al unísono para restablecer la salud del paciente.

Sothis, en su afán de recuperar la tradición espagírica de Al-Andalus, presenta por vez primera desde el siglo XVI, en que esta práctica sufrió persecución, un sistema de siete atramentos correspondientes a las siete fuerzas básicas de la Naturaleza y confeccionados exactamente como se hacía antaño.

El interés de las almásigas, no radica, sin embargo, tan sólo en la recuperación de lo tradicional, sino en que se trata de un sistema científico emparentado con el mismo paradigma al que pertenece la homeopatía y al que, al mismo tiempo, podemos calificar de Teúrgico. En efecto, Teurgia y Ciencia, ignominiosamente divorciadas por el positivismo mecanicista y por el cientifismo materialista, vuelven a darse la mano como en tiempos pretéritos, para resolver, con una eficacia que roza lo increíble, los casos más desesperados del sufrimiento humano.

NOTA: Se seguirán en nuevas entradas, las restantes Estaciones del año.

 

Perro semihundido: Francisco de Goya

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Francisco de Goya, Perro semihundido, 1820 – 1823. Técnica mixta, sobre revestimiento mural trasladado a lienzo, 131 x 79 cm. Museo del Prado.

La primera vez que vi este cuadro en el Museo del Prado, no sólo me sobrecogió, sino que me descubrió la experiencia única de sentir la belleza sin cuestionarme absolutamente nada sobre la intencionalidad, la técnica o el momento histórico y personal del autor cuando fue pintado. El cuadro se presentó a mí como un poema pintado –ut pictura poeieisis- que sin palabras decía todo sobre la vida y la muerte con sólo la mirada de este perro semihundido.

Obra premonitoria y anticipadora de tantos movimientos pictóricos posteriores y actuales, es considerada por historiadores del arte, críticos y artistas como una obra capital de la historia de la pintura de todos los tiempos.

En la referencia que se hace del cuadro en la WEB del Museo del Prado, encontramos lo siguiente:

<<El conjunto de catorce escenas al que pertenece esta obra se ha popularizado con el título de Pinturas Negras por el uso que en ellas se hizo de pigmentos oscuros y negros y, asimismo, por lo sombrío de los temas. Decoraron dos habitaciones, en las plantas baja y alta, de la conocida como Quinta del Sordo, casa de campo a las afueras de Madrid, junto al río Manzanares, conocida por ese nombre antes de su adquisición por Goya en 1819. Se conocen fotos del conjunto in situ, realizadas hacia 1873 por el fotógrafo francés Jean Laurent (1816-1886), y se incluyeron por primera vez en el catálogo del Museo del Prado de 1900. La casa fue derribada hacia 1909. Las Pinturas Negras se pintaron directamente sobre la pared seca, no al fresco, y en la mezcla de los pigmentos se utilizó el óleo. Con anterioridad, en algunos de los paños de los muros, en ambos pisos, hubo otras escenas de difícil interpretación, posiblemente paisajes de colorido claro con pequeñas figuras, puestas de manifiesto por las imágenes radiográficas tomadas en el Museo del Prado en 1983.

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Detalle

Esta escena se tituló “Un perro”, en el inventario de las obras en propiedad del hijo de Goya, redactado en fecha indeterminada, a mediados del siglo XIX, por el pintor Antonio Brugada (1804-1863), que regresó a Madrid en 1832 del exilio en Burdeos. Se describió, y en este caso se ilustró, por primera vez, junto con el resto de las escenas, en la monografía de Charles Yriarte sobre el artista, de 1867, con el título de “Un perro luchando contra la corriente”. Decoraba una de las paredes laterales en la sala de la planta alta de la Quinta del Sordo, junto con una escena titulada “Dos brujas”, atribuida por Yriarte a Javier Goya, adquirida más adelante por el marqués de Salamanca y en la actualidad, no localizada. No la describe P. L. Imbert en su libro Espagne. Splendeurs et misères. Voyages artistique et pittoresque, de 1876, que visitó la Quinta en 1873, antes de su adquisición por el barón Émile d´Erlanger. En el catálogo del Prado de 1900, se le dio el título de “Perro semihundido”>>.

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Fotografía realizada por J. Laurent, hacia 1874, que muestra el estado de la obra antes de ser trasladada del muro de la Quinta del Sordo. Se puede observar un roquedal y unas posibles aves, a las que el perro dirige su mirada.

 

La colección de pinturas conocida como las “Pinturas Negras” de Goya son extremadamente expresivas; Goya nos transporta con estas obras a un universo de lo extraño, más allá de lo racional, a un mundo de brujas, de magia, de mitos…; La factura de esta colección de “pinturas negras” es brillantísima, audaz, absolutamente nuevas, y no siempre el significado de las obras nos ha llegado plenamente. Goya, sabemos que fue un hombre enigmático, fue siempre crítico con la historia y la sociedad que le tocó vivir, es por esta actitud personal y artística, por lo que se cree y así apuntan  los historiadores del arte, que la colección de la “Quinta del Sordo”, tenía una idea de conjunto, pero esta idea tan asumida, no ha llegado plenamente a la conciencia artística; Obras como el “Aquelarre”, o “Saturno devorando a sus hijos” poseen un carácter explícito que no poseen otras de la misma colección, y es el “Perro semihundido” un ejemplo de ello que son absolutamente enigmáticas, con significado desconocido para nosotros.

Considerada como una de las obras más elegantes de su conjunto, el resto de las obras pueden considerarse bellas dentro de la frialdad que transmiten, la cabeza de este perro es especialmente brillantísima, de una impecable elegancia, si se permite este término para caracterizar una pintura o un detalle de ella. Pero ¿Qué significa la cabeza de este perro asomado a un acantilado o semihundido, enterrado en la arena? No se sabe, pero qué más da, quizá no todo en arte debe ser explicable. El historiador del arte Ernst H. Gombrich, nos dice que Goya creaba, quizá, simplemente imágenes como haciendo poemas.

Desde la perspectiva actual, este cuadro si nos presenta un abanico inmenso de consideraciones teóricas como motor de las tendencias y creaciones estéticas que han surgido después de Goya. La sabia ambigüedad de este cuadro de Goya, nos lleva a múltiples consideraciones sobre su influencia en las creatividades pictóricas que le suceden. Así, podría considerarse como el primer cuadro “Simbolista”, antes de ser creado este movimiento a finales del siglo XIX. Este cuadro de Goya, ilustra completamente todos los conceptos del simbolismo pictórico y poético. Como ejemplo, basta poner de manifiesto la enorme influencia de Goya en Odilon Redon (1840–1916), (quizá el más puro de los simbolistas representa lo mágico, lo visionario y lo fabuloso. ver en este blog). Su influencia como decimos es muy concreta; el gusto común de ambos por lo extraordinario une de manera casi explícita la obra de Odilon Redon a la obra de Goya. Un ejemplo nítido puede considerarse “El ojo como un globo extraño se dirige hacia el infinito”, metáfora dedicada a Edgar Allan Poe.

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Odilon Redon; El ojo como un globo extraño se dirige hacia el infinito”, metáfora dedicada a Edgar Allan Poe.

Otra de las múltiples lecturas que puede tener este cuadro es la de su composición; puede considerarse -basta hacer abstracción de la cabeza- una composición típicamente tapiana.

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Incluso podemos ver también  los paisajes brumosos, atmosféricos y misteriosos de Turner.

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J.M.W. Turner, 1840. Puesta de sol sobre un lago. 107x138cm. Tate Collection, Londres.

En cualquier caso, y dejando de un lado las variadas interpretaciones que podemos hacer de esta obra, cabe decir que se trata de un cuadro para soñar, y ocurre con él como con las manchas en los muros viejos, o las formaciones de nubes, donde uno puede ver en cada momento una nueva imagen, puede sentir una nueva sensación estética, una nueva fantasía. Se han hecho innumerables homenajes pictóricos a este cuadro, desde el descrito anteriormente de Odilon Redon, pasando por Bacon, Saura y una pléyade de aristas que reconocen en esta obra un icono de la creatividad más absoluta e indispensable para entender el arte moderno y contemporáneo. En definitiva una obra maestra.

 

 

Mariano Fortuny: Los hijos del pintor en el salón japonés.

 

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Los hijos del pintor en el salón japonés, 1874. Óleo sobre lienzo, 44 x 93 cm. Museo del Prado.

A pesar de quedar inconcluso por la repentina muerte del pintor, este cuadro es una de las grandes obras absolutas del arte de Fortuny y expresión máxima de las cotas de audaz modernidad pictórica que alcanzó este maestro en su madurez plena.

Los dos niños que aparecen en el lienzo son sus propios hijos, María Luisa y Mariano. Descansan sobre un largo diván del salón japonés de Villa Arata, residencia veraniega del matrimonio Fortuny en Portici, en una estancia de lisos muros, decorados tan sólo con la rama de un árbol en flor con mariposas. El pequeño Mariano, que contaba entonces tres años, está desnudo, lleva una careta en la cabeza y se cubre con una manta de raso, y María Luisa está tendida sobre grandes almohadones, dándose aire con una abanico.

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Detalle (1)

Fortuny comenzó a pintar este cuadro durante su última estancia estival en Portici con la intención de regalárselo a su suegro, el gran maestro Federico de Madrazo. Era por tanto una obra íntima y familiar que iba dirigida de pintor a pintor, lo que explica la esencia exquisita de su calidad como pura pintura en la que Fortuny se expresa con absoluta libertad. El lienzo pone de manifiesto la decisiva influencia que la estética japonesa tuvo en la última madurez de Fortuny. En efecto, el juego de las líneas horizontales y verticales en una composición de gran elegancia por su formato marcadamente apaisado, los diferentes planos lisos de color de los muros y suelo de la estancia y la inclusión de elementos decorativos, como las mariposas y el abanico, testimonian la huella de la estética japonesa en Fortuny, que muestra aquí su soberbio sentido del grafismo en la zona izquierda, de una extraordinaria desenvoltura del pincel, consiguiendo calidades plásticas de una modernidad asombrosa en el muro del fondo, que contrastan con el volumen apurado y preciso con que están modeladas las figuras de los niños, menudas y frágiles, que quedan totalmente envueltas en el despliegue pictórico de su entorno escenográfico.

Texto extractado de Barón, J.: El siglo XIX en el Prado. Museo del Prado, 2007, pp. 308-309.

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Detalle (2)
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Detalle(3). Junto a la técnica preciosista y en gran medida impresionista que caracteriza las obras de Fortuny, llama la atención la atrevida composición de la pintura. En la pared del salón utiliza de nuevo un fondo claro e indeterminado, al igual que en las tapias encaladas de sus obras marroquíes, para centrar y dirigir la atención del espectador sobre los personajes y objetos que le interesan al pintor. Pero hay algo más en esta pintura que podría llevarnos incluso al propio Velázquez. Además del valor intrínseco que siempre obtiene de los fondos neutros, el carácter apaisado del lienzo y la estrecha franja en la que se disponen los personajes —el niño sentado hacia su hermana que aparece tumbada—, hacen que recordemos, salvando las múltiples distancias que separan ambas obras, el ritmo y la armonía del delicioso Mercurio y Argos del maestro sevillano. Comentario tomado del Centro Virtual Cervantes. CVC.