Un día en Tánger

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Entrada al Zoco en Tánger. 1997. C.R. Ipiéns

Algunas notas de viaje que hice en mi primera visita a Tánger de un sólo día; Hacer el trayecto Málaga-Algeciras-Tánger y vuelta en un sólo día, ha sido una actividad que he practicado en más de una ocasión, a raíz de esta visita que paso a presentaros.

Este corto viaje de un sólo día se centró básicamente en la visita al entonces casi desconocido museo de la Kasbah, recordar “in memoriam” a un íntimo amigo y recrear algunas imágenes de Bertolucci en su cielo protector.

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Museo de la Kasbah, 1997, Tánger. C.R. Ipiéns

El relato lo presento en imágenes escaneadas del manuscrito que escribí con las notas que fui tomando durante el viaje, espero se vean con claridad y que sea legible.

Nota Importante: Las imágenes son ampliables para una mejor lectura.

Un día en Tánger

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Subiendo al Museo

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Mi paño secante

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Termino con la propuesta de este clip de vídeo de im´çagenes de viajes porsteriores a Tánger y Ashila.

E S T A M B U L (I)

Dedicatoria y Prólogo…

Dedico este paseo por Estambul, a mi admirado y querido amigo y compañero de viajes José Luque Baena, verdadero viajero “Bowlesiano”, con el que tanta belleza he contemplado y tanto conocimiento del Arte y su Historia he aprendido de él. También quiero compartir la dedicatoria con mi MAR y mi AZUL que a lo largo de este maravilloso viaje siempre me acompañó, iluminándolo todo.

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Estrecho del Bósforo desde la Torre Gálata

A modo de guisa poética:

<<Con el poniente, el Mediterráneo se preña de Atlántico, se limpia, se azulea, se refresca, se llena de hondura, se regenera y comienza su camino hacia oriente al encuentro con el Egeo, el Mar Negro y el Mar de Mármara, para abrazar a Turquía, donde tomará sus aromas y volverá a visitarnos con los vientos de Levante, y preñará ahora al Atlántico de saber, hasta la ultramar. Maravilloso viaje el de nuestro Mar y sus vientos…

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Embarcadero de Gálata -Estambul-

… Y llegó, allá, navegando por el mar de Mármara y cruzando el Bósforo, una brisa de Levante que me devolvió a mi Mar, y aquí me encuentro de nuevo, lleno de azules y ocres, de dorados e inciensos aromas de Bizancio, de amores de harenes… lleno de MAR y de VIENTOS…

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Mezquita Azul

Me acompañó siempre el silencio en forma de color por dos veces: una en AZUL, la otra de color MAR…

El ciclo de la belleza se repite…

C.R. Ipiéns. Noviembre de 2015.>>

La ciudad…

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Esta vista panorámica de Constantinopla en 1616 forma parte de la colección de paisajes urbanos y pliegos sueltos que una vez perteneció al estadista sueco, el conde Magnus Gabriel de la Gardie (1622-1686). Numerosas mezquitas, monumentos y otros puntos de interés están en latín. Debajo del grabado de la ciudad, cuyo autor es Pieter van den Keere (que también aparece escrito como Petrus Kaerius, 1571-circa 1646), hay un retrato del emperador Constantino y una descripción impresa por separado en 16 columnas. ‏La Colección Magnus Gabriel de la Gardie consta de 187 grabados de finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII. Originalmente, estaban encuadernados, ordenados y tenían un número asignado. Se desconoce la proveniencia anterior de la colección. E. W. Dahlgren, el antiguo bibliotecario de la Biblioteca Nacional de Suecia, analizó la correspondencia entre el rey Gustavo II Adolfo y Johannes Rutgersius, filólogo y diplomático holandés, y concluyó que el rey había encargado los grabados y que Rutgersius se ocupó de la compra. Más tarde, la colección se incorporó a la biblioteca de Magnus Gabriel de la Gardie y luego se la depositó en el Archivo de Antigüedades a finales del siglo XVII, solo para ser trasladada a la Biblioteca Real en 1780. Isak Collijn publicó un catálogo exhaustivo de la colección en 1915, Magnus Gabriel de la Gardie’s samling af äldre stadsvyer och historiska planscher i Kungl. Biblioteket. Dahlgren ofreció un relato de la procedencia anterior de la colección en su artículo, «Miscelánea», que forma parte de Nordisk tidskrift för bok- och biblioteksväsen (1920). Fuente: Biblioteca Digital Mundial

El nombre turco de İstanbul proviene de las palabras griegas eis tin poli (pronunciado is tin poli), que significa ‘en la ciudad’ o ‘a la ciudad’ (στην Πόλη), del griego clásico eis tên Polin (εις τήν Πόλιν), y que hace referencia a que los griegos llamaron a Constantinopla i Polis (‘la Ciudad’), ya que ésta era el centro neurálgico del mundo griego y bizantino y durante la mayor parte de su historia fue la ciudad más grande de Europa. La forma intermedia Stamboul fue comúnmente empleada por los turcos en el siglo XIX. La consonante m que aparece en medio es de igual forma, una norma lingüística de la lengua turca, que cambia la n anterior a una letra p o b (al igual que en español), como por ejemplo en çenber → çember, anbar → ambar, aunque las reglas de este tipo no siempre son observadas en los nombres propios, como en el caso de İstanbul. Los escritores árabes llamaron la ciudad Qusţanţaniyyeh (قسطنطنيه).

Los otomanos emplearon varios nombres para la ciudad como Konstantiniyye, Dersaadet, Asitane e Islambol (‘inconmensurable islam’) aparte de İstanbul.

Cafés…

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Los cafés suelen estar al aire libre, ya en el patio de algún bedestán o plazuela emparrados, ya en medio de jardines, o en estrechas callejuelas…
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El café turco es oriundo del Yemen. Concentrado, conserva su poso en el fondo de la taza y el consumidor apura el agua del vaso que lo acompaña, no después de tomarlo, como en Europa, sino con anterioridad. Otra vieja costumbre sorprende también a los occidentales: el azúcar no se disuelve en la taza; se lleva directamente a la boca y se diluye en la garganta con el primer sorbo de café.
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Los restaurantes o “lokantalar” son locales humildes, donde los parroquianos se incorporan de sus asientos apenas han concluido los postres y los empleados sirven los platos con extraordinaria rapidez. Algunos tienen una pequeña trastienda para las familias: el actual “aile salonu” destinado a las mujeres.

Bazares…

El Gran Bazar

La vida artesanal y comerciante de Estambul se desenvolvía en los caravanserrallos, hermosas construcciones de piedra, con un gran patio central, que servían a la vez de taller, almacén, y albergue de viajeros. Algunos, como en el actualmente demolido barrio bajo de Gálata, ofrecen al forastero un panorama apenas distinto del que brindaban hace cuatro siglos.

Pero, hoy como ayer, la atención de los visitantes europeos se centra preferentemente en el Gran Bazar, el “Kapalicarsi” data de 1461 y procede de un bedesten o bedestán edificado sobre las ruinas de un mercado bizantino.

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El Gran Bazar -Estambul-

Incendiado dos veces fue reconstruido con mayor solidez en el reinado de Mustafá II y sus sucesores.

Tras el terremoto de 1894 se realizaron varias actuaciones de mejora dándole su forma actual, estas actuaciones terminaron en 1898 y dejaron fuera del bazar varias calles (Sarnıçlı Han, Paçavracı Han, Alipaşa Cami Han, Yolgeçen Han, calle de Tığcılar, calle de Örücüler y avenida de Çadırcılar). Antes de esta reforma Evliya Çelebi en su libro, Seyahatname dice que había:

4.399 almacenes, 2.195 cuartos, 497 pequeños almacenes llamados como armarios, dos restaurantes, doce oficinas del Hacienda, una mezquita, diez pequeñas mezquitas (mescit), un baño turco (hamam), 19 fuentes, ocho pozos con las bombas, 24 mesones, una escuela y una tumba.

 

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Cruce de calles en el Bedestén inferior del Gran Bazar de Estambul

Una ciudad en medio de la ciudad, constituye en verdad una medina autónoma con sus calles, plazas, fuentes, pasajes, cubiertos de bóvedas por las que se cuela la luz y resalta la animación de sus infinitos bazares.

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Bordados y encajes en el Gran Bazar de Estambul

A mediados del siglo XIX comenzó a entrar productos textiles manufacturados desde diferentes países de Europa perjudicando la manufactura local mucho más artesanal.

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Detalle Joyería en el Gran Bazar de Estambul

Vagar por él, perderse por los meandros de su laberinto, es uno de los goces que más fascinan a los viajeros occidentales.

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Calle en el Gran Bazar de Estanbul
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Calle del Gran Bazar de Estambul
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Bazares en el Gran Bazar de Estambul
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Exteriores del Gran Bazar en Estambul
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Exteriores del Gran Bazar en Estambul
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Exteriores del Gran Bazar en Estambul

El Bazar de las Especias

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Entrada al Bazar Misir Carsisi o Bazar de las Especias

El Bazar de las Especias , denominado en idioma turco como Mısır Çarşısı (“mısır” en turco tiene un doble significado; Egipto y cereal) es uno de los más antiguos bazares de la ciudad. Se encuentra ubicado en el barrio de Eminönü. Es el segundo bazar cubierto más grande tras el Gran Bazar.

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Calle en el Bazar de las Especias, Estambul.

Existen diferentes fuentes históricas que dan cuenta de los orígenes del nombre del bazar: debido a la existencia de diversas especias de Oriente se denominó ‘Bazar egipcio’, otra versión es que antiguamente, en el periodo bizantino, se hacía abundante comercio de cereales.

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Calle en el Bazar de las Especias, Estambul.

Como en Marraquech o en Fez, el tiempo no transcurre y las descripciones del Bazar Egipcio se aplican a un presente inmutable.

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Especias y dulces turcos en el Bazar de las Especias, Estambul.

<<…un olor penetrante, compuesto de las esencias de todos los productos exóticos, os sube al olfato y os emborracha. Allí, expuestos en montículos o sacos abiertos, veréis, alheña, sándalo, antomonio, polvos coloreantes, dátiles, canela, benjuí, pistachos, ámbar gris, alm´çaciga, jenjimbre, nuez moscada…, guardados por mercaderes con las piernas cruzadas y aspecto indolente, como adormecidos por la densidad de esa atmósfera saturada de perfume, esas montañas de drogas aromáticas…>>

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Bazar de las Especias, Estambul.

En los alrededores, el ambiente de vida, de humanidad transeúnte, de dinamismo imparable te hace vibrar y someterte a esa inenarrable viveza.

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Pesca en el Bósforo, en los alrededores del Mercado de las Especias, Estambul.
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Boda en el Bazar de las Especias, Estambul.
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Mercado de las Especias y Mezquita Nueva, desde la terraza de un Restaurante, Estambul.

Bósforo

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Stambul:

De la canción del pirata. José de Espronceda

 

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Embarcadero actual en el Muelle de Galata -Estambul-

Algo de historia:

Tomo de “Las aguas dulces de Europa” en el indispensable libro de  Juan Goytisolo: <Estambul Otomano> Edt. Planeta. Pág. 108.

“Como hoy, los habitantes del Estambul otomano aprovechaban cuanto la naturaleza singularmente generosa les ofrecía como dádiva para distraer sus ocios en alguna de las innumerables embarcaciones -bateles, caiques, mahonas- que conducían desde las escalas de Gálata y Eminönü a las orillas del Bósforo o al fondo del Cuerno de Oro, a las llamadas aguas dulces de Europa.

El Cuerno de Oro -un extraordinario puerto natural ceñido a la izquierda por las casas de madera de los barrios populosos de de Fener y Balat y a la derecha por las aglomeraciones ribereñas de Kasimpachá y Hasköy- ofrecía un panorama deslumbrador de mezquitas, colinas, murallas, acueductos, palacios, cementerios, jardines descrito con arrobo por los viajeros occidentales. Buques de todas las naciones, caiques elegantes y raudos surcaban unas aguas todavía limpias frente a las edificaciones blancas del arsenal, coronadas con una torre en forma de Atalaya.” Fin de la cita.

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Mezquita de Ortaköi o Mezquita de Mecidiye, vista desde el Estrecho del Bósforo.

Para muchos la Mezquita de Ortakoy es la más bonita de Estambul. Esta mezquita es una de las imágenes más bellas que podrás ver en la ciudad. Se encuentra a orillas del Bósforo, casi tocando el agua, y como telón de fondo tiene el puente del mismo nombre que une Europa y Asia.
Es pequeña, “coqueta”, como corresponde a su estilo barroco.

La mezquita de Ortakoy fue edificada a mediados del siglo XIX en el mismo lugar que ocupó una primera construcción destruida por el terremoto de 1794. De su arquitectura destaca la hermosa cúpula flanqueada por dos altos minaretes y la fachada decorada con detalles esculpidos, propios del barroco otomano.

Los sultanes que habitaban en el palacio de Beylerbeyi, en la otra orilla del Bósforo, venían a rezar a esta mezquita en góndola. En el interior hay zonas reservadas para la familia imperial. Los altos ventanales están pensados para dejar pasar la luz del Bósforo, que se refleja en el agua creando un bello efecto. La mezquita está construida en piedra blanca, posee una única cúpula central, decorada con mosaicos rosados y dos altos minaretes. La alquibla está hecha de mármol con mosaicos y el mihrab es de mármol recubierto de pórfido (Piedra de color púrpura). En el interior hay magníficas muestras de caligrafía realizadas por el propio sultán Abdulmecit, que era un excelente calígrafo.

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Mezquita de Mecidiye desde el Bósforo. Estambul.

El palacio de Dolmabahçe (en turco Dolmabahçe Sarayı) es un palacio emplazado en Estambul, Turquía, en la costa europea del Bósforo. El palacio sirvió de principal centro administrativo del Imperio otomano de 1853 a 1922, exceptuando un período de veinte años (1889-1909) en el que se usó el Palacio de Yıldız.

El Palacio de Dolmabahçe fue el primer palacio de estilo europeo (neobarroco) en Estambul. Fue construido en tiempos del sultán Abd-ul-Mejid I entre 1842 y 1853, con un coste de cinco millones de libras de oro otomanas, el equivalente de treinta y cinco toneladas de oro. Catorce toneladas fueron usadas únicamente para adornar el techo en el interior del palacio. La mayor araña de cristal de Bohemia, un regalo de la reina Victoria, está en la estancia central. La araña tiene setecientas cincuenta lámparas y pesa cuatro toneladas y media. El Dolmabahçe tiene la mayor colección de candelabros de cristal de Bohemia y Baccarat; también la Escalinata de Cristal posee balaustres de cristal de Baccarat.

 

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Palacio Dolmabahce, desde el Estrecho del Bósforo. Estambul.

 

Dolmabahçe era en principio una bahía en el Bósforo que fue rellenada gradualmente durante el siglo XVIII (de ahí viene el nombre, dolma que significa ‘lleno’ y bahçe ‘jardín’) para servir de jardines imperiales, los favoritos de la monarquía otomana. Varios palacios de verano fueron construidos en la antigua bahía durante la XVIII y XIX centuria. El actual palacio fue construido entre 1842 y 1853 durante el reinado del sultán Abd-ul-Mejid I, donde se levantaba el palacio de Beşiktaş, por los arquitectos armenio-turcos Garabet Amira Balyan y su hijo Nigogos Balyan. Los sultanes trasladaron su residencia a este palacio, ya que el antiquísimo Palacio de Topkapı carecía de los modernos lujos que el Palacio de Dolmabahçe si que podía proveerles.

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Entrada Palacio Dolmabahce, Estambul

El palacio se divide en tres zonas. Por un lado, el Mabeyn-i Hümâyûn (o Selamlık; las habitaciones reservadas a los hombres), el Muayede Salonu (las habitaciones ceremoniales) y el Harem-i Hümâyûn (el Harén; que incluía los apartamentos de la familia del Sultán). La zona del Palacio abarca 45.000 m² (11,2 acres) y posee 285 habitaciones, 46 salones, 6 cuartos de baño (hamam) y 68 toilets. La famosa Escalinata de Cristal tiene forma de doble herradura y fue construida con cristal de Baccarat, latón y caoba. El palacio tiene gran número de alfombras de Hereke, elaboradas en la Fábrica Imperial de Hereke. También se pueden contemplar alfombras de piel de oso, de más de 150 años, que fueron un regalo del Zar de Rusia al sultán (Referencia: Wikipedia).

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Entrada Palacio Dolmabahce, Estambul

El Palacio Dolmabahçe sustituyó al Palacio Topkapi como residencia de los sultanes desde 1856 hasta 1924, año en que se abolió el califato. El estilo del palacio es una combinación de los estilos occidentales barroco, rococó y neoclásico mezclados con el estilo tradicional otomano.

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Fortaleza De Europa, vista desde el Bósforo, Estambul.

Mehmet el Conquistador construyó esta fortaleza en 1542, como primer paso para afianzar la toma de Constantinopla. Está situada en el lugar más estrecho del Bósforo y controlaba la ruta de abastecimiento más importante de los bizantinos. Al otro lado del estrecho está Anadolu Hisan, o la Fortaleza de Asia, construída en el siglo XIV por Bayaceto I.

Cuatro meses después de la orden, en 1452, y gracias al trabajo de miles de artesanos y obreros, se terminó la obra.
Cumplió sus fines estratégicos y de defensa, aunque finalmente Constantinopla fue conquistada, y esta construcción perdió su finalidad y se convirtió en cárcel. Fue restaurada en 1953 y desde entonces, este castillo se ha convertido en un fabuloso museo al aire libre.

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La Fortaleza de Europa (Rumeli Hisari) , desde el Estrecho del Bósforo, Estambul.
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De regreso al embarcadero de Gálata. Estambul.

 

 De Taksim a Gálata

Ya, prácticamente sin luz, llegamos a la Plaza Taksim, desde donde comenzamos un paseo que nos llevará hasta los pescadores del Puente de Gálata.

La Plaza Taksim o Plaza de Taksim (en turco Taksim Meydanı) se sitúa en la parte europea de Estambul, en Turquía, en el distrito del mismo nombre. En ella se encuentra el Centro Cultural Atatürk, el Hotel Mármara y una estación de Metro de Estambul. Taksim en idioma turco quiere decir “distribución”; esta plaza es denominada así por ser el punto en el que se centralizaba la distribución de agua en la ciudad, desde que el Sultán Mahmud I lo estableciera en 1732.

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Plaza de Taksim -Estambul- La plaza Taksim suele ser punto de partida de muchas manifestaciones políticas de signo diferente, que frecuentemente han terminado de forma poco pacífica.
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Plaza de Taksim, Estambul En el centro de la plaza se erige el Monumento a la República, obra de Pietro Canonica inaugurada en 1928. El monumento conmemora el quinto aniversario de la fundación de la República de Turquía en 1923, después de la Guerra de Independencia Turca.

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Monumento a la República, obra de Pietro Canonica inaugurada en 1928

Partiendo de Taksim, tomamos la dirección de la Calle Istiklal o también llamada Avenida de la Independencia (İstiklâl Caddesi). Esta calle peatonal, es una de las avenidas más famosas de Estambul, concurrida por casi 3 millones de personas en un día de fin de semana.
Recorre todo el barrio de Beyoglu (donde vivían los comerciantes genoveses y venecianos en época bizantina), su único medio de transporte es el nostálgico y tradicional tranvía que recorre la calle como una pequeña oruga llena siempre de vida y color.

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Calle Istiklal, Estambul

En sus tres kilómetros de recorrido, se alojan boutiques exquisitas, tiendas de música, librerías, galerías de arte, cines, teatros, bibliotecas, cafés, pubs, clubes de noche con música en vivo, pastelerías históricas, chocolaterías, restaurantes, músicos ambulantes…

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Puesto de Frutas, llegando a Gálata, Estambul.
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Tradicional tranvía que recorre la calle Istiklal, Estambul

Vídeo

Torre de Gálata

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Torre de Gálata desde el embarcadero, Estambul. (Wikipedia, edición: C.R. Ipiéns.)

La tarde anterior ya habíamos visitado la Torre de Gálata y sus alrededores donde hicimos algunas compras y saboreamos un buen café; En la visita a la Torre, tuvimos la suerte de hacerlo justo en el momento vespertino de la oración; La oración comenzó hacerse audible desde todas las mezquitas de la ciudad, guardando un solemne ritmo sincopado de voces que con el silencio que acompañó el instante, convirtió la mirada de nuestros ojos en un auténtico sueño conmovedor…

De nuevo tomo de “Las aguas dulces de Europa” de  Juan Goytisolo: <Estambul Otomano> Edt. Planeta. Págs. 40 y 41.

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Joven durmiendo, miniatura de Levni, Museo del Palacio Topkapi.

Con la decadencia del Imperio, los visitantes abandonan paulatinamente sus generalizaciones fantasiosas; pero el estigma que marca al otomano a ojos del europeo persiste inflexiblemennte. Al describir la fiesta ofrecida por un gran magnate con motivo de la circuncisión de su hijo, Potocki, autor del excelente Manuscrito hallado en Zaragoza, después de expresar su sorpresa ante las danzas y mímicas lascivas ejecutadas  por muchachos disfrazados de chicas para un auditorio infantil, no encuentra extraño, dice, que hastiados desde la edad más tierna de tales espectáculos, <<los orientales busquen sus placeres criminales fuera del orden natural>>. Su retrato de los may-hane de Gálata, donde se vende alcohol, con los putsch o mancebos ricaente ataviados que escancian, ofrecen flores, cantan y bailan para los clientes. Fin de la cita.

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Grupo de músicos formado por mujeres, dibujo de Levni.
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Una miniatura Otomana firmada por ‘Abdullah Bukhari, Turquía, alrededor del año 1740. Junto a Levni, Abdullah Bukhari fue uno de los dos grandes pintores de siglo XVIII Turquía.

Ya llegando al final de la Istiklal Caddesi, tomamos la calle Ilk Belediye Sokak que bordeándola nos llevó a la Torre de Gálata que, como ya se ha dicho, visitamos en el atardecer de ayer.

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Puesta de Sol desde la Torre de Gálata, el 4 de Noviembre de 2015, Estambul.

La Torre de Gálata,  (en turco, Galata Kulesi), también llamada Christea Turris (torre de Cristo) por los genoveses y Megalos Pyrgos (la Gran Torre) por los bizantinos, se encuentra en Estambul, al norte del Cuerno de Oro. Uno de los lugares más llamativos de la ciudad, domina el horizonte de Gálata. Una atalaya genovesa construida en 1352 en el antiguo emplazamiento de una torre de defensa de madera, que había sido construida en el año 507 por el emperador bizantino Anastasio I (491-518).

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Vista del Bósforo desde la Rorre de Gálata, Estambul.

llamada Megalos Pyrgos y que controlaba el extremo norte del mar a la entrada del Cuerno de Oro. Se encontraba en un lugar diferente y fue destruida durante la Cuarta Cruzada, en 1204.

La torre tiene una altura de 66,9 m (62,59 m sin el remate) y consta de nueve plantas. Cuando se construyó, se convirtió en la estructura más alta de la ciudad. La base de la torre se encuentra a 35 m sobre el nivel del mar. Tiene un diámetro de 16,45 m en la base, con 8,95 m de diámetro interior y paredes de 3,75 m de ancho. La planta mirador se encuentra a 51,65 m de altura.

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Ticket de entrada a la Torre de Gálata, Estambul.

A principios del siglo XVII, un turco temerario, Hezarfeb Ahmet Celebi (Más importante como escritor y viajero otomano que por esta simple anécdota), despegó desde lo alto de la torre (véase imagen anterior) con un planeador y atravesó volando el Bósforo. En un principio, el sultán Murat IV (1623-1640) recompensó a Celebi, el primer hombre que volaba después del mítico Ícaro, pero después empezó a desconfiar de Celebi y su artificio volador y lo exilió a Argelia.

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Anclaje en el mirador de la Torre de Gálata. Yo, me atrevería a ponerle título: “El Mundo es Estambul”. Fuente Wikipedia.

Desde el balcón circular de la torre, situada a 140m sobre el nivel del mar, se disfruta de una espléndida panorámica de Estambul: el Cuerno de Oro, los puentes de Gálata y Atatürk, el palacio Topkapi, Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Bósforo y el Mar de Mármara.

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Vista desde la Torre de Gálata, Estambul.

Seguimos caminando dirección al puente de Gálata, entre sinuosas y estrechas callejuelas llenas de sabor a Mar, donde encontrarnos con los pescadores del Gálata en una noche llena de esencias inolvidables.

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Vista (caminando) desde el Puente de Gálata, Estambul.
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Pescadores en el Puente de Gálata, Estambul.

 

Comillas y el Modernismo: El Capricho de Gaudí.

Gaudí fotografiado por Pablo Audouard (1878).
Gaudí fotografiado por Pablo Audouard (1878). (Nota: Hacer click en las imágenes, es una opción)
Atardecer en Comillas.
Atardecer en Comillas.

Una figura que se hace imprescindible para dar significado a este título es, sin duda alguna, el Marqués de Comillas.

A López y López también conocido como El Negro Domingo, es una escultura creada en 1884 por varios artistas destacados como Rossend Nobas, Joan Roig i Solé, Francesc Pagès i Serratosa, Lluís Puiggener y Venanci Vallmitjana i Barbany. Está situada en Barcelona, España. Nota: En 2014, la asociación SOS Racisme Catalunya, sugirió cambiar el nombre de la Plaza de Antonio López, en Barcelona, por el de Nelson Mandela, aludiendo a supuestos vínculos de López con la esclavitud.
A López y López también conocido como El Negro Domingo, es una escultura creada en 1884 por varios artistas destacados como Rossend Nobas, Joan Roig i Solé, Francesc Pagès i Serratosa, Lluís Puiggener y Venanci Vallmitjana i Barbany. Está situada en Barcelona, España.
Nota: En 2014, la asociación SOS Racisme Catalunya, sugirió cambiar el nombre de la Plaza de Antonio López, en Barcelona, por el de Nelson Mandela, aludiendo a supuestos vínculos de López con la esclavitud.

Antonio López, nacido en Comillas en 1817 e hijo de una familia de hidalgos empobrecidos, hizo fortuna en Cuba y se estableció definitivamente en Barcelona en 1853, donde consolidó y amplió su imperio mercantil y financiero, convirtiéndose en uno de los hombres más ricos de España. Asimismo fue uno de los personajes clave del Grupo Catalán que promovió la Restauración monárquica en España en 1874. Todo ello facilitó que Alfonso XII creara el título de Marqués de Comillas para él en 1878 y tres años más tarde lo nombrara Grande de España.

En ese mismo año, 1881, invitada por Antonio López, la familia real veraneará en Comillas y desde ese año hasta 1900, siempre bajo el mecenazgo y tutela del marqués, surgirán en la villa un conjunto de obras que, según María del Mar Arnús, preludian, en cierto modo, lo que más tarde se llamaría el movimiento modernista y que convirtieron a Comillas durante dos décadas (tal fue el desembarco de arquitectos, escultores, pintores y artesanos catalanes llamados por el marqués) en un apéndice de Barcelona.

Para empezar, Joan Martorell (uno de los maestros de Gaudí y al que recomendaría para que dirigiera las obras de la Sagrada Familia), quien realizó para el marqués la Capilla-Panteón (1878-1881), el Palacio de Sobrellano (1878-1889) y el Seminario de los jesuitas (Actual Universidad Pontificia) (1882-1892); y Oriol Mestres, que realizó La Portilla (1871), residencia de las infantas en Comillas.

Palacio de Sobrellano; Arquitecto: Joan Martorell (Maestro de Gaudí). (1878-1889)
Palacio de Sobrellano; Arquitecto: Joan Martorell (Maestro de Gaudí). (1878-1889)
Actual Universidad Pontificia de Comillas
Actual Universidad Pontificia de Comillas
Interior de la antigua Universidad Pontificia.
Interior de la antigua Universidad Pontificia.
Interior de la antigua Universidad Pontificia.
Interior de la antigua Universidad Pontificia.
Interior de la antigua Universidad Pontificia.
Interior de la antigua Universidad Pontificia.

Estos dos arquitectos designaron como ayudantes y colaboradores a dos jóvenes promesas y compañeros de curso: Cristóbal Cascante y Antoni Gaudí.

Gaudí diseñó tres construcciones para Comillas: un Kiosco (1881), seguramente con funciones de “Fumador” y hoy desaparecido, El Capricho (1883-1885) como villa de recreo para Máximo Díaz de Quijano, concuñado del marqués, y La Puerta de los Pájaros (1900), una portilla para coches en la que, sobre la de los peatones, realizó un agujero para que, poéticamente, entrasen los pájaros, y que supone a nivel estilístico el paso a la época de madurez del arquitecto.

Kiosko del fumador, Comillas; Hoy desaparecido.
Kiosko del fumador, Comillas; Hoy desaparecido.
Puerta de los pájaros, Gaudí. Comillas.
Puerta de los pájaros, Gaudí. Comillas.
Puerta de los pájaros, Gaudí. Comillas. Leyenda: Dicen que Gaudí, en sus paseos por la playa ( se supone que no en Comillas, pues se dice que sólo la visitó una vez y de paso), observaba cómo se cruzaban las aves en sus vuelos y fue entonces cuando con su bastón comenzó a hacer dibujos en la arena, creando bocetos de lo que sería la Puerta de los Pájaros.
Puerta de los pájaros, Gaudí. Comillas.
Leyenda: Dicen que Gaudí, en sus paseos por la playa ( se supone que no en Comillas, pues se dice que sólo la visitó una vez y de paso), observaba cómo se cruzaban las aves en sus vuelos y fue entonces cuando con su bastón comenzó a hacer dibujos en la arena, creando bocetos de lo que sería la Puerta de los Pájaros.

En 1900 se acuerda la construcción de esta portilla perteneciente a la Casa de Moro, as superficies onduladas, las esquinas redondeadas, los volúmenes curvos de esta puerta serán un punto de referencia en la ruptura lingüística del arquitecto, quien se abre aquí a la modernidad.

La construcción de esta puerta se realizó a partir de desechos de piedra que se destruyen y se recomponen como hicieran más tarde los pintores cubistas con los objetos cotidianos y que se había utilizado desde siempre en la construcción de muretes (Mampostería), Gaudí lo magnifica y lo manipula para darle una nueva utilidad, llena de fantasía y rigor. En ella, Gaudí huye de las aristas, dando forma redondeada a sus esquinas y volúmenes ondulados.

Tiene tres vanos, el mayor para coches, el mediano para personas y el pequeño, circular y situado en la zona superior derecha, sería para los pájaros -de ahí su segundo nombre, “puerta de los pájaros.

Cristóbal Cascante, además de dirigir a pie de obra los proyectos de Martorell, Mestres o Gaudí, diseñó el Hospital (1885-1888), numerosas y notables construcciones efímeras para las visitas reales (pabellones de baño, arcos de triunfo…) y el Monumento al Marqués de Comillas (1890) junto a Lluís Domènech i Montaner.

Hospital (1885-1888) (Asilo), Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.
Hospital (1885-1888) (Asilo), Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.
Hospital (1885-1888) (Asilo), Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.
Hospital (1885-1888) (Asilo), Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.  El edificio del Santo Hospital de Comillas, actualmente dedicado a residencia de personas mayores y conocido por el nombre de Asilo Hospital de Comillas, se encuentra cerca del centro del núcleo de población de la villa, a doscientos metros del Ayuntamiento Nuevo y del Corro Campios. El edificio fue mandado construir por D. Claudio López y López, hermano del Primer Marqués de Comillas, para el cuidado de enfermos y personas mayores, que eran atendidos anteriormente en el Hospital de Santa Cruz, en cuyo solar se construyó el edificio que actualmente se conoce como el Ayuntamiento Nuevo. El diseño corrió a cargo del arquitecto D. Cristóbal Cascante i Colom junto a Lluís Domènech i Montaner y realizada la construcción entre 1885-1888 en estilo modernista. Diversas reformas posteriores cambiaron su aspecto original, diferente en parte al que presenta hoy en día.
Monumento al Marqués de Comillas, (1890). Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.
Monumento al Marqués de Comillas, (1890). Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.
Monumento al Marqués de Comillas, (1890). Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.
Monumento al Marqués de Comillas, (1890). Cristóbal Cascante junto a Lluís Domènech i Montaner.

Este arquitecto, el último en “desembarcar” en Comillas, se encargó de la reforma del Seminario diseñado por Martorell, en el que ensayó soluciones arquitectónicas que después aplicaría en el Palau de la Música de Barcelona, de la reforma del Cementerio de Comillas (1893) o de la construcción de la Fuente de los Tres Caños (1899). Además, junto a los mejores escultores del modernismo catalán diseñó las puertas de la iglesia del Seminario (1889-1892), con Esusebi Arnau, o levantó mausoleos, el de la familia Piélago (1893), con Josep Llimona. De éste último destacan también las esculturas La Resignación, La Plegaria y La Asunción (1903) para el Mausoleo a la memoria de Claudio López (el hermano del marqués) y su mujer, Benita Díaz de Quijano.

Otros notables escultores que dejaron obra en Comillas fueron los hermanos Vallmitjana, Venanci y Agapit, quienes, para el Mausoleo de Antonio López Bru (hijo mayor del marqués, fallecido a los 24 años), realizaron Antonio López Bru, Venanci, y Cristo yacente, Agapit.

Palau de la Música Catalana. Arquitecto: Lluís Domènech i Montaner. Escultor: Miquel Blay. Barcelona
Palau de la Música Catalana. Arquitecto: Lluís Domènech i Montaner. Escultor: Miquel Blay. Barcelona
Cementerio de Comillas.
Cementerio de Comillas.
Cementerio de Comillas.
Cementerio de Comillas.
Ángel Guardián, escultura de Josep Llimona. Estilo modernista, hacia 1894-1895. Se alza sobre las ruinas de una antigua iglesia gótica en el cementerio de Comillas.
Ángel Guardián, escultura de Josep Llimona. Estilo modernista, hacia 1894-1895. Se alza sobre las ruinas de una antigua iglesia gótica en el cementerio de Comillas.
Ángel Guardián, escultura de Josep Llimona.
Ángel Guardián, escultura de Josep Llimona.
Cementerio de Comillas, España; estatua del Ángel Guardián de Joseph Llimona
Cementerio de Comillas, España; estatua del Ángel Guardián de Joseph Llimona
Fuente de los Tres Caños (1899).
Fuente de los Tres Caños (1899).
Fuente de los Tres Caños (1899) La Fuente de los Tres Caños es levantada en la plaza con el mismo nombre y proyectada por Lluís Domènech i Montaner en homenaje a Joaquín de Piélago, hijo político del marqués de Comillas, por conseguir la traída de aguas a la villa.  El conjunto escultórico, que destaca por sus motivos vegetales -especialmente las cenefas florales- y figuraciones de ángeles, plantea una columna central sobre una base tripartita y una fuente en cada uno de los tres lados. Otros motivos ornamentales son un delfín enroscado, que supone el tema central, una cruz patada con botones en sus extremos, y textos de agradecimiento.
Fuente de los Tres Caños (1899)
La Fuente de los Tres Caños es levantada en la plaza con el mismo nombre y proyectada por Lluís Domènech i Montaner en homenaje a Joaquín de Piélago, hijo político del marqués de Comillas, por conseguir la traída de aguas a la villa.
El conjunto escultórico, que destaca por sus motivos vegetales -especialmente las cenefas florales- y figuraciones de ángeles, plantea una columna central sobre una base tripartita y una fuente en cada uno de los tres lados. Otros motivos ornamentales son un delfín enroscado, que supone el tema central, una cruz patada con botones en sus extremos, y textos de agradecimiento.
El Panteón de Don Claudio López y López y Doña Benita Díaz de Quijano (1881) Constituye un destacado ejemplo de la escultura catalana modernista en Cantabria. Las esculturas de la “Plegaria” y la “Resignación” denotan la influencia del estilo Rodin y parece relacionarse con la luz y la atmósfera que las envuelve; los tres fueron realizados por destacados escultores catalanes modernistas como Jose LLimona y Barbany y Agapito Vallmitjana.
El Panteón de Don Claudio López y López y Doña Benita Díaz de Quijano (1881) Constituye un destacado ejemplo de la escultura catalana modernista en Cantabria. Las esculturas de la “Plegaria” y la “Resignación” denotan la influencia del estilo Rodin y parece relacionarse con la luz y la atmósfera que las envuelve; los tres fueron realizados por destacados escultores catalanes modernistas como Jose LLimona y Barbany y Agapito Vallmitjana.

En suma, cuando a principios de 1881 llegaron de Barcelona veintidós vagones de tren, cargados de mercancía para los preparativos de la recepción real y con más de trescientos operarios, Comillas entró en la historia de los movimientos artísticos europeos anticipando a menudo muchas de las características que se desarrollarán después en torno al llamado Art Nouveau.

El Capricho de Gaudí:

El Capricho de Gaudí es una obra icónica del “modernismo” diseñada por el genial arquitecto Antoni Gaudí i Cornet (1852 – 1926). Se trata además del edificio más antiguo construido por Gaudí y una de sus tres únicas obras fuera de Cataluña.

La importancia del Capricho (y de la Casa Vicens) es que son los primeros edificios de Gaudí y, por consiguiente, obras importantísimas para el devenir de la carrera del arquitecto y esenciales para el estudio de la trayectoria del conjunto de su obra y definitorias del estilo de su primera época, que se distingue, como señala L. E. Cirlot, por la influencia mudéjar, por la alternancia entre esta sugestión orientalista y el medievalismo, y por la aparición progresiva y creciente de los elementos que corresponden a la época de madurez de Gaudí.

El Capricho (1883-1885) de Antonio Gaudí, en Comillas (Cantabria, España)
El Capricho (1883-1885) de Antonio Gaudí, en Comillas (Cantabria, España)
Casa Vicens, de Antoni Gaudí (Barcelona)
Casa Vicens, de Antoni Gaudí (Barcelona)

Antes de que el siglo XIX acabase, algunos arquitectos realizarían una destacada labor con un carácter propio. Esta labor adquiere más relevancia por encuadrarse aún en una época en la que los historicismos y las arquitecturas de rango ecléctico protagonizan el panorama arquitectónico. Personajes como Gaudí o Domènech i Montaner se pueden comprender en su justa medida enclavándolos en sus propias circunstancias espacio- temporales.

Retrato oficial de Lluís Domènech i Montaner de la época en la que estaba construyendo el Hospital de San Pablo (Barcelona).
Retrato oficial de Lluís Domènech i Montaner de la época en la que estaba construyendo el Hospital de San Pablo (Barcelona).
Retrato de Antoni Gaudí (1878)
Retrato de Antoni Gaudí (1878)

Ambos arquitectos de origen catalán pertenecen a la generación de 1850 y han recibido una formación análoga a manos de la figura significativa de Elías Rogent en la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Domènech  se calificaría de autor ecléctico cinco años después de obtener su título, en 1878. En ese mismo año terminaría Gaudí su carrera. Por entonces ni siguiera se hablaba de modernismo. Así que si el paso del tiempo ha atribuido el calificativo de modernista a estos autores, se trata de una apreciación elaborada a posteriori. En la Barcelona de entonces ni siquiera se había llegado a la gran explosión ecléctica. Faltarían diez años aún para que se produjera la muestra más sorprendente del eclecticismo barcelonés, la Exposición Universal de 1888, dirigida precisamente por Elías Rogent.

De este modo, si hay obras tempranas de Gaudí  que han tenido el calificativo de premodernistas,  se trata de una cuestión terminológica que manifiesta la ignorancia de una circunstancia fundamental: precisamente en aquel tiempo las obras más vanguardistas de la arquitectura dentro y fuera de nuestro país eran los proyectos eclécticos no miméticos.  Se trata de obras como la Casa Vicens y  El Capricho, de Gaudí, o construcciones como la Editorial Montaner y Simón de Luis  Domènech (1880). Son obras muy adelantadas, pero todavía no se puede utilizar el calificativo de modernistas para ellas. El modernismo aún no significa nada en estas fechas. 

De ahí que la figura de Gaudí deba ser estudiada como un punto y aparte respecto a las líneas creativas que se desarrollan en la arquitectura de la época. Su obra se alimenta de los problemas y las aspiraciones contemporáneas, pero también destaca con especial fuerza, más allá de todo calificativo.

Antes de terminar la carrera ya ejerció su profesión como ayudante de otros arquitectos o maestros de obras. Pero no sólo se centraría en su dimensión arquitectónica; también se ocuparía del diseño de muebles, del urbanismo o la decoración. Fue artesano, arquitecto, escultor y pintor, y gran parte de su éxito  se debe a que integró plenamente las artes en formas que procedían de su estudio de seres de la naturaleza. En efecto, entre las características singulares de Gaudí destaca su personal recuperación de la naturaleza como fuente de inspiración para componer estructuras o decorar formas. De algún modo, el paisaje de Tarragona, un campo seco, pedregoso, plantado de viñas, algarrobos, almendros, olivos y avellanos se encuentra detrás de la configuración de su idea arquitectónica.

A esta utilización de la naturaleza se une una poderosa imaginación, que Gaudí distinguía muy bien de la fantasía. La fantasía se abocaba, según él, a la invención de absurdos o imposibles. Era una capacidad onírica, inconsciente, y bastante apartada de lo que es una arquitectura imaginativa. La imaginación en cambio es más una facultad de ver formas nuevas en nuestras imágenes internas, y de ser capaces de trasladarlas a la construcción de edificios y otras obras de arte. El uso de la imaginación en la obra arquitectónica provoca que en las creaciones de Gaudí, curiosamente, se elaboren proyectos muy cercanos a la realidad. Se trata de una arquitectura de un hombre con los pies en el suelo; las formas libres, verdaderos paraísos de creación que se generan en su cerebro, se trasladan primero a papel y después a ladrillo o piedra pasando por todas las exigencias prácticas que requiere una arquitectura perdurable.

GAUDÍ Y LAS TENDENCIAS ORIENTALIZANTES.

La primera obra que Gaudí realiza es la que construye para el ceramista Manuel Vicens. La barcelonesa Casa Vicens, comenzada en 1883, revela los principios en los que Gaudí se había movido en la Escuela de Arquitectura. El estilo indefinible de esta construcción resulta de la aplicación de una impronta libertaria y fantasiosa a partir de una estética árabe y mudéjar. Las formas geométricas de su exterior e interior se basan en el uso del hierro, del ladrillo y la cerámica. 

El año en que se comienza la Casa Vicens es el mismo en que se inicia la construcción de Villa Quijano, popularmente conocida como “El Capricho”. Estas dos construcciones, unidas a los pabellones Güell, constituyen la trilogía de edificios orientalizantes del principio de la carrera de Gaudí. Pero mientras los pabellones Güell son construcciones auxiliares y El Capricho es una obra singular destinada al uso de un solterón refinado, Gaudí elaboró la Casa Vicens teniendo presente su utilidad como casa de familia.

Planos
Planos

Partiendo de planos topográficos del terreno, el arquitecto hubo de limitarse a la forma estrecha, alargada y en pendiente del solar. Forzado por dichas características, Gaudí proyectó la casa de forma alargada, estableciendo tres niveles, destinados a un subsuelo para el servicio, una planta noble para la vivienda y un desván. Las tres zonas estaban conectadas mediante un par de escaleras de caracol.

Interiores (1)
Interiores (1)
Interiores (2).
Interiores (2).
Interiores (3)
Interiores (3)

La construcción de El Capricho, levantado entre 1883 y 1885,  contiene algunos elementos presentes también en la Casa Vicens, como las piezas cerámicas de girasoles. El Capricho no presenta innovaciones estructurales. Su basamento es de piedra de sillería y sus muros de ladrillo, con el añadido cerámico. La cubierta es a dos aguas y su armadura, de madera, como las viguetas de los forjados.

Piezas cerámicas de Girasoles.
Piezas cerámicas de Girasoles. Gaudí distribuyó las habitaciones del Capricho en base a las actividades del día a día, haciendo que, a su vez, siguieran la trayectoria del sol (por ello el símbolo principal de este edificio son los girasoles). La ubicación de cada habitación tiene su razón de ser. Están orientadas según la trayectoria del sol y la actividad que se realiza en esa habitación. Por ejemplo, al dormitorio le da el sol a primera hora de la mañana, al levantarte; al comedor al mediodía; a la sala de juegos por la tarde; etc.
Piezas cerámicas de Girasoles.
Piezas cerámicas de Girasoles.
Piezas cerámicas de Girasoles.
Piezas cerámicas de Girasoles.

El Capricho es un edificio que se ubica en Comillas (Cantabria), inmediatamente detrás del palacio de Sobrellano, que fue construido por Martorell para el Marqués de Comillas. El encargo de El Capricho provenía de Máximo Díaz de Quijano, cuñado del marqués.

 El hecho de que se trate de una construcción para un soltero ofrece una distribución particular. En la planta baja el proyecto tenía un salón de gran altura, una sala para recibir, un comedor, y varios dormitorios con cuartos de baño. En el semisótano se distribuían las cocinas y las habitaciones del servicio.

Interior (4). Ventana. Detalle: Máximo Díaz de Quijano fue quien encargó a Gaudí la construcción del Capricho, y como éste era amante de la música, Antonio Gaudí colmó de detalles musicales el edificio. Los amplios ventanales de guillotina emitían notas musicales al accionarse.
Interior (4). Ventana. Detalle: Máximo Díaz de Quijano fue quien encargó a Gaudí la construcción del Capricho, y como éste era amante de la música, Antonio Gaudí colmó de detalles musicales el edificio. Los amplios ventanales de guillotina emitían notas musicales al accionarse.
Interior (5). Otro  ejemplo de musicalidad en las vidrieras del baño podemos ver como un gorrión toca el piano y una abeja la guitarra.
Interior (5). Otro ejemplo de musicalidad en las vidrieras del baño podemos ver como un gorrión toca el piano y una abeja la guitarra.
Interior (6). Hecho Restaurante.
Interior (6). Hecho Restaurante. ¿Barbaridad?
Interior (7)
Interior (7)
Interior (8). Buhardilla.
Interior (8). Buhardilla.
Interior (9).
Interior (9).
Interior (10).
Interior (10).
Interior (11). Algunos otros elementos resultan curiosos para la época, como las ventanas de guillotina, o los balcones-tribunas, atractivos por sus pérgolas de hierro forjado y sus bancos-barandillas.
Interior (11). Algunos otros elementos resultan curiosos para la época, como las ventanas de guillotina, o los balcones-tribunas, atractivos por sus pérgolas de hierro forjado y sus bancos-barandillas.
Interior (12).
Interior (12).
Interior (13)
Interior (13)
Interior (14).
Interior (14).

El nombre por el que se conoce este edificio se debe a las formas exóticas que ostenta. Su aire orientalizante y musulmán se revela no sólo en el minarete que preside la entrada a la casa, un mero capricho decorativo, sino también en la cerámica de girasoles, compuesta en bandas verdes que alternan con ladrillos rojos y amarillos, o en los aparatosos modillones. La torre que preside la entrada está revestida de cerámica verde, alternando las formas lisas con otras con relieves que dibujan hojas y girasoles. El remate del templete con que se corona tiene tal forma geométrica que recuerda una cristalización mineral. La cubierta original era de tejas árabes vidriadas, de color verde, que fueron sustituidas por placas planas de fibrocemento. También era caprichoso el proyecto no realizado de instalar una celosía encima de la cumbrera de la cubierta, en la que se leería el nombre del dueño y de la localidad.

Exteriores (1)
Exteriores (1)
Exteriores (2)
Exteriores (2)
Exteriores (3). El Capricho. Detalle: Una de las terrazas da a un patio exterior, está situada justo encima de dónde antes se ubicaban las cocheras, y por eso hay una herradura dibujada, para indicar el uso que tenía antes.
Exteriores (3). El Capricho. Detalle: Una de las terrazas da a un patio exterior, está situada justo encima de dónde antes se ubicaban las cocheras, y por eso hay una herradura dibujada, para indicar el uso que tenía antes.
Exteriores (4). Detalle de uno de los capiteles.
Exteriores (4). Detalle de uno de los capiteles.
Exteriores (5).
Exteriores (5).
Exteriores (6).
Exteriores (6).
Exteriores (7).
Exteriores (7).

Junto a la influencia oriental, El Capricho se encuentra también marcado por la lectura de ciertas revistas inglesas (tal vez The Studio) que impresionaron a Gaudí más que otras de origen francés, más habituales en la Barcelona de la época.

Interior (12).
Interior (15).

Pero estas influencias -sobre todo en los motivos ornamentales- no restan validez y originalidad al conjunto edificado, totalmente inédito y diferente a otras obras contemporáneas. Es de agradecer que Gaudí no tomara el camino de repetir soluciones en las obras que simultáneamente estaba realizando.

El arquitecto tuvo muy en cuenta el entorno inmediato de la casa. El conocimiento del clima lluvioso de la zona le hizo prestar atención a los faldones de la cubierta. Tenía planta en forma de U para abrigar del viento del norte un gran invernadero orientado al sur donde el propietario atesoraba las plantas que le traían de ultramar. Estéticamente utilizó como referencia el entorno para crear armonías y contrastes de colores, pasando del verde intenso que aparecía en los castaños y el césped del parque, al intenso amarillo del ladrillo visto y la clara piedra arenisca, que son las masas que determinan el perfil del edificio.

Un MAR desde Comillas.
Un MAR desde Comillas.

ROMA: Maqueta en el Museo della Civiltà.

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Entre 1933 y 1971 el arqueólogo italiano Italo Gismondi construyó una enorme maqueta de la Roma en el tiempo del emperador Constantino I el Grande (272-335) para el Museo della Civiltà Romana situada en el gran complejo llamado Esposizione Universale Roma.

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La maqueta esta en una gran sala del museo en una posición más baja que la del visitante para poder apreciar mejor la perspectiva.

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El modelo es a escala 1:250 e integra las especificaciones de la Forma Urbis — un mapa de mármol de Roma hecho a principios del siglo III (en tiempos del emperador Septimio Severo) — y con los datos obtenidos de los restos arqueológicos y las fuentes antiguas.

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Debió de ser un espectáculo grandioso para la gente de hace 17 centurias llegar a esta enorme y monumental ciudad, abarrotada, bulliciosa, cosmopolita, y perderse por sus calles.

Vídeo: C.R. Ipiéns.

Roma: Una maqueta de la Roma Imperial por Italo Gismondi.