Georg Friedrich Händel/Lascia ch’io pianga

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Retrato de Händel, por Balthassar Denner (1727), Museo de Londres

Lascia ch’io pianga es un aria para soprano por Georg Friedrich Händel. La melodía para la canción comenzó como una sarabanda en la ópera Almira, de 1705. Como un aria fue usada por primera vez en 1708 en el oratorio Il trionfo del Tempo e del Disinganno, con un texto distinto y bajo el nombre «Lascia la spina, cogli la rosa». Händel luego modificó su trabajo para el acto II de su ópera de 1711, Rinaldo, donde se la dio al personaje Almirena (interpretada por primera vez por Isabella Girardeau). Rinaldo fue un gran éxito y es con esta ópera con la que el aria es asociada por lo general. La pieza ha sido interpretada por varios cantantes, entre ellos Sissel, Sarah Brightman, Malena Ernman, Cecilia Bartoli, Philippe Jaroussky y José Carreras. También aparece en numerosas películas, entre las que se incluyen FarinelliAll Things FairL.I.E., Antichrist

Partitura

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El libreto fue escrito por Giacomo Rossi.

Lascia ch’io pianga
mia cruda sorte,
e che sospiri
la libertà;
e che sospiri…
e che sospiri…
la libertà.Il duolo infranga
queste ritorte
de’ miei martiri
sol per pietà;
de’ miei martiri
sol per pietà.
Deja que llore
mi cruel suerte,
y que suspire
por la libertad;
y que suspire…
y que suspire…
por la libertad.El dolor infringe
este sesgo
de mi martirio
sólo por piedad;
de mi martirio
sólo por piedad.

En esta entrada, propongo tres versiones, la primera de ella interpretada por Sarah Brightman, en un clip editado por quien les escribe, Gian Lorenzo Bernini: Escultura Barroca Italiana, una segunda correspondiente a la que nos ofrece la película Farinelli y la otra con tintes jazzísticos de Paolo Fresu. Como siempre, espero sea de vuestro agrado.

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Sarah Brightman (Hertfordshire, Inglaterra, 14 de agosto de 1960) es una soprano, actriz, bailarina y directora de orquesta inglesa que interpreta música del género denominado Classical Crossover.

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Farinelli es una película biográfica sobre la vida y la carrera del cantante de ópera italiano Carlo Broschi, conocido como Farinelli, considerado uno de los cantantes castrato más famoso de todos los tiempos. Está protagonizada por Stefano Dionisi, como Farinelli y fue conducida por el director belga Gérard Corbiau. La voz de Dionisi interpretando a Farinelli, fue obtenida mediante la mezcla digital de las voces de Ewa Malas-Godlewska, una soprano de origen polaco, y Derek Lee Ragin un contratenor estadounidense, con el objetivo de recrear una voz auténtica de castrato.

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Paolo Fresu (Berchidda, 10 de febrero de 1961) es un trompetista y fiscornista italiano.

Docente y responsable de diversas actividades nacionales e internacionales, ha tocado en cada continente y con los nombres más importantes de la música afroamericana de los últimos 30 años. Ha registrado más de trescientos cincuenta discos de los cuales más de ochenta con su propio nombre o en leadership y otros con colaboraciones internacionales (etiquetas francesas, alemanas, japonesas, españolas, holandesas, suizas, canadienses, griegas) a menudo trabajando con proyectos ‘mixtos’ como Jazz-Música étnica, World Music, Música Contemporánea, Música Ligera, Música Antigua, etc.. colaborando entre otros con M. Nyman, E. Parker, Farafina, O. Vanoni, Alice, T. Gurtu, G. Schüller, Negramaro, Stadio, etc. Muchas de sus producciones discográficas han obtenido prestigiosos premios en Italia y en el extranjero. En el 2010 ha abierto su etiqueta discográfica Tŭk Music. Dirige el Festival ‘Time in jazz’ de Berchidda, es director artístico y docente de los Seminarios de jazz de Nuoro y ha dirigido el festival internacional de Bergamo. Ha actuado como invitado con Gran Orquesta Italiana, la ONJ, Orquesta nacional de jazz francesa, la NDR – Orquesta de la Radio alemana de Hamburgo, la PJMO del Auditorio /Parco de la Música de Roma, la Orquesta Sinfónica de la RAI, la Orquesta de la Arena de Verona, Los Virtuosos Italianos y otras.

Ha coordinado, además, numerosos proyectos multimedia colaborando con actores, bailarines, pintores, escultores, poetas, etc. y escribiendo música para películas, documentales, vídeos o para el Ballet o el Teatro.

Hoy está activo con muchos proyectos e interpreta más de doscientos conciertos al año por todo el globo. Vive entre Bolonia, París y Cerdeña.

Dánae: Mito y Arte

Detalle de la Dánae de Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson (1767–1824)
Detalle de la Dánae de Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson (1767–1824)

Dánae el Mito:

“… Abante, rey de Argólide y nieto de Dánao, se casó con Aglaye, de la que tuvo dos hijos mellizos, Preto y Acrisio y a los que les legó el reino, y les ordenó que gobernaran alternativamente. La disputa entre los dos hermanos, que comenzó ya en las entrañas maternas, se volvió en un enfrentamiento cuando Preto yació con Dánae, la hija de Acrisio.

Acrisio se negó a ceder el trono al final de su periodo, Preto huyó a la corte de Yóbates, rey de Licia, con cuya hija Estenebea, o Antea, se casó, volviendo poco después al frente de un ejército licio para reclamar su derecho a la sucesión. Se libró una sangrienta batalla, y después que ninguno de los dos bandos obtuviera la victoria, Preto y Acrisio convinieron de mala gana en dividir el reino entre ambos. La parte que correspondió a Acrisio fue Argos y sus alrededores, y la de Preto fue Tirinto, el templo de Hera (entonces parte de Micenas), Midea y la costa de Argólide.

Acrisio, quien se había casado con Aganipe, no tenía hijos, sino solamente esta hija, Dánae, a la que había seducido Preto; y cuando preguntó al oráculo cómo podía conseguir un heredero varón, recibió esta respuesta: “No tendrás hijos varones y tu nieto te matará”. Para impedir que se cumpliera este pronóstico Acrisio encerró a Dánae en un calabozo con puertas de bronce, guardada por perros salvajes, pero, a pesar de estas precauciones, Zeus llegó a ella en forma de “lluvia dorada” y Dánae le dio un hijo llamado Perseo.

De cerámica griega
Dánae,.De cerámica griega

Cuando Acrisio se enteró del estado de Dánae no quiso creer que el padre era Zeus y sospechó que su hermano Preto había retomado su intimidad con ella; pero, como no se atrevía a matar a su propia hija, los encerró a ella y al infante Perseo en un arca de madera que arrojó al mar.

Acrisio dando instrucciones a un carpintero para hacer el arca donde encerrar a Danae y Perseo.
Acrisio dando instrucciones a un carpintero para hacer el arca donde encerrar a Danae y Perseo.

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El arca fue a la deriva hasta la isla de Sérifos, donde un pescador llamado Dictis le echó la red, la sacó a la costa y encontró a Dánae y Perseo todavía vivos. Los llevó inmediatamente a su hermano Polidectes, quien crió a Perseo en su propia casa…

Salvados en la Isla de Sérifos
Salvados en la Isla de Sérifos

Pero el mito de Perseo ya será tratado en este blog, en otra ocasión con más detalle, en cualquier caso puede encontrarse una referencia de su relación con Andrómeda en este blog: Andrómeda: Mito, Astronomía y Arte. Hacer clic.

Nota o Curiosidad: Aunque a Perseo no se le asocia como si le ocurre a Ándrómeda, con ninguna constelación, si se le asocia con las perseidas. Las perseidas, popularmente conocidas como las lágrimas de san Lorenzo, no es una “lluvia dorada” pero si son una “lluvia de meteoros” observada en el Hemisferio Norte debido a que transcurre en agosto.

Ermita de Santiago (León). Situada junto a la Cruz de Ferro en la cima del puerto de Foncebadón en el Camino de Santiago. León, España.
Perseidas en León. Ermita de Santiago (León). Situada junto a la Cruz de Ferro en la cima del puerto de Foncebadón en el Camino de Santiago. León, España.
Perseo y Andrómeda (Pompeya)
Perseo y Andrómeda (Pompeya)

Para más información, en este blog: La pintura Romana -Frescos de Pompeya-. Haz clic.

Y por cerrar el círculo Acrisio-Dánae-Perseo, termino de narrar.

Fue después de una larga ausencia (Medusa, Andrómeda…) que Perseo volvió a la isla Serífea donde su madre Dánae estaba aún cautiva de Polidecto que la llenaba de ultrajes. A ruegos de Dánae, Perseo luchó con el tirano y lo mató.

Después Perseo venció a Preto, hermano y contrincante de su abuelo Acrisio al que le había usurpado el trono de Argos.

Acrisio, sabedor del camino triunfal de su nieto, fue hasta el lugar llamado Larisa para felicitarle, expresarle su gratitud y reconciliarse con él. Este mismo día se celebraban los juegos de la rayuela, que era el ejercicio en boga. Perseo quiso dar pruebas de su fuerza y maestría al lanzar el disco, pero con tal mala fortuna que golpeó bien en la frente o en el pie de su abuelo Acrisio, matándolo instantáneamente, con lo que se cumplieron las predicciones del oráculo.

Acrisio después de ser herido por el disco de Perseo mortalmente.
Acrisio después de ser herido por el disco de Perseo mortalmente.

Dánae en el Arte.

Aunque Dánae aparece ya en la Ilíada como amante de Zeus y madre de Perseo, es posible que su mito fuese perfilado en los siglos VII y VI a.C.

A principios del siglo V a.C. como ya hemos visto en la primera imagen de esta entrada, aparecen en cerámica ateniense sus primeras representaciones.

Dánae y la lluvia de oro. Lado A partir de una rojo-figura cráter en forma de campana de Beocia. Fechadesde 450 aC hasta el 425 aC, altura 23cm, diámetro 22.6cm. Museo del Louvre. París.
Dánae y la lluvia de oro. Lado A partir de una  crátera (rojo sobre negro) en forma de campana de Beocia. Fecha desde 450 aC hasta el 425 aC, altura 23cm, diámetro 22.6cm. Museo del Louvre. París.

Los dos aspectos fundamentales de este mito, de una parte, el viaje de Dánae con su hijo Perseo y, de otra, la lluvia dorada,  han tenido a lo largo de la historia del arte distinto tratamiento artístico; Mientras que del primero de ellos, sólo se recogen -como hemos visto- algunas cerámicas y alguna pintura pompeyana, el tema de la lluvia dorada se hace prácticamente como único referente al mito de Dánae.

Tomo del capítulo cuarto “los amantes de Zeus” del libro Arte y Mito -Manual de iconografía clásica- Miguel Ángel Elvira Barba.

“… A principios del siglo V a.C. Dánae aparece sola, totalmente vestida, sentada en su cama y recibiendo las gotas que caen del techo. Después, se van multiplicando las variantes: Dánae recibe la visita de Hermes, de una sirvienta o, más comúnmente de Eros; ella misma puede sentarse en una silla o colocarse en pie, y, sobre todo, se va desnudando con el paso de los siglos y mostrando su placidez, e incluso su placer al recibir la lluvia erótica. Finalmente, ya en época romana, se advierte un cambio interesante: Dánae se convierte en una figura semidesnuda, frontal y estática, que recibe de un Júpiter (Zeus griego) a menudo presente, sea la lluvia dorada, sea un simple rayo de luz dorado, en un paisaje exterior; de este modo se exalta el carácter sacro de la acción a expensas del mito original.

Es curioso, que esta vertiente religiosa de Dánae fuese captada por el cristianismo, que vio en el mito una prefiguración de la concepción virginal de María. De ahí que a lo largo del Renacimiento, se enfrentasen dos tesis opuestas sobre las escuetas palabras escritas en la Metamorfosis de Ovidio: “Perseo, a quien Dánae había concebido de una lluvia de oro(IV, 6II)”, y [disfrazado] de oro, [Júpiter] engañó a Dánae (VI,II3). Para unos, Dánae podía ser vista casi como una personificación de la castidad (puditicia) -grabado del sueño de Polifilo (1499), Dánae de Mabuse (1527)- o por lo menos con el respeto debido a las heroínas clásicas -A. Corregio (1531), Rosso Fiorentino (1540)-; para otros, en cambio, el mito aludía directamente al amor venal, hasta a la prostitución como ya había sugerido Bocaccio. Con Tiziano (1554) comienza a triunfar esta última tesis, al convertirse la lluvia dorada en una cascada de monedas y al aparecer una alcahueta para recogerlas (véase al final de este artículo la visión actual de la reinterpretación del mito de Dánae, por Zajárov). El Barroco no hará más que ahondar en esta interpretación (Rembrandt,1636), llegando a la repugnante escena de burdel de lujo que presenta G.B. Tiepolo (1736), con una oronda y despectiva Dánae frente al viejo y achacoso Júpiter.

Pero la figura de Dánae no se agotó con el Barroco dieciochesco. Si E.C. Burne-Jones se planteó un tema nuevo -Dánae contemplando cómo su padre construye la torre en la que va a ser encerrada (1872)-, la lluvia de oro, real o simbólica, se renovó con un intérprete tan excepcional como G. Klimt -puede verse en este blog: Dánae: Gustav Klimt, hacer clic-. Hace pocas décadas B. Civitico (1980) aún la ha imaginado como la luz del atardecer entrando por una ventana para inundar a una mujer semidesnuda….”

Pasemos ahora a un recorrido visual de lo que he considerado más esencial de todo lo expuesto anteriormente.

La Dánae de Jan van Gossart Mabuse

Jan van Gossart Mabuse (1478-1532), Danae (1527), Óleo sobre tabla, 114 × 95 cm. Alte Pinakothek, Munich.
Jan van Gossart Mabuse (1478-1532), Danae (1527), Óleo sobre tabla, 114 × 95 cm. Alte Pinakothek, Munich.

La Dánae de Antonio da Correggio

Antonio da Correggio (1490-1534),  Danae. Entre 1531-1532, Óleo sobre lienzo, 161 × 193 cm Galleria Borghese, Roma. En esta Dánae, Eros parece un colaborador necesario que retira el paño para que nada se interponga entre Zeus y su ansiado objetivo.
Antonio da Correggio (1490-1534), Danae. Entre 1531-1532, Óleo sobre lienzo, 161 × 193 cm Galleria Borghese, Roma.
En esta Dánae, Aparece Eros retirando el paño para que nada se interponga entre Zeus y su ansiado objetivo.

La Dánae en Rosso Fiorentino

Rosso Fiorentino, Danae, c.1536, Galerie Francois Premier, Fontainebleau.
Rosso Fiorentino, Danae, c.1536, Galerie Francois Premier, Fontainebleau.

Las Dánae de Tiziano

En el Museo del Prado, Madrid.

Tiziano (1490-1576), Dánae recibiendo la lluvia de oro. Entre 1553-1554. Óleo sobre lienzo, 129,8 cm x 181,2 cm. Museo del Prado, Madrid.
Tiziano (1490-1576), Dánae recibiendo la lluvia de oro. Entre 1553-1554. Óleo sobre lienzo, 129,8 cm x 181,2 cm. Museo del Prado, Madrid.

En el National Museum of Capodimonte, Napoles.

Titian (1490–1576) Danae. Entre 1545-1546, Óleo sobre lienzo, 120 × 172 cm. National Museum of Capodimonte, Nápoles.
Titian (1490–1576) Danae. Entre 1545-1546, Óleo sobre lienzo, 120 × 172 cm. National Museum of Capodimonte, Nápoles.

Dánae en el Hermitage

Titian (1490–1576), Dánae (1553), Óleo sobre lienzo, 119cmx187cm. Hermitage Museum, Saint Petersburg.
Titian (1490–1576), Dánae (1553), Óleo sobre lienzo, 119cmx187cm. Hermitage Museum, Saint Petersburg.

Dánae en Viena.

Titian (1490–1576), Taller de Tiziano, 1564. Óleo sobre lienzo, 135 x 152 cm. Kunsthistorisches Museum, Viena.
Titian (1490–1576), Taller de Tiziano, 1564. Óleo sobre lienzo, 135 x 152 cm. Kunsthistorisches Museum, Viena.

La Dánae de Rembrandt

Rembrandt (1606–1669) Danaë. between 1636 and 1643. The initial painting was probably finished in 1636 and later altered by Rembrandt himself some time before 1643. oil on canvas Height: 185 cm (72.8 in). Width: 202.5 cm (79.7 in). Hermitage Museum.
Rembrandt (1606–1669) Danaë. between 1636 and 1643. The initial painting was probably finished in 1636 and later altered by Rembrandt himself some time before 1643. oil on canvas Height: 185 cm (72.8 in). Width: 202.5 cm (79.7 in). Hermitage Museum.

La Dánae de Rubens

Peter Paul Rubens (1616-18), Danae e la pioggia d’oro, 1616-18 (?). Óleo sobre lienzo. Sarasota, Ringling Museum of Art
Peter Paul Rubens (1616-18), Danae e la pioggia d’oro, 1616-18 (?). Óleo sobre lienzo. Sarasota, Ringling Museum of Art

La Dánae de G.B. Tiepolo.

Giovanni Battista Tiepolo (1696-1770), Júpiter y Dánae, alrededor del año 1736. Óleo sobre lienzo, 41 × 53 cm. Universitet Konsthistoriska Institutionen, Estocolmo.
Giovanni Battista Tiepolo (1696-1770), Júpiter y Dánae, alrededor del año 1736. Óleo sobre lienzo, 41 × 53 cm. Universitet Konsthistoriska Institutionen, Estocolmo.

La Dánae de Tintoretto

Tintoretto (1518-1594) Dánae, alrededor del año 1570, óleo sobre lienzo. 142 cm x 182 cm Museo de Bellas Artes de Lyon.
Tintoretto (1518-1594) Dánae, alrededor del año 1570, óleo sobre lienzo. 142 cm x 182 cm Museo de Bellas Artes de Lyon.

La Dánae de Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi (1593-1653), Dànae. 1612. Óleo sobre cobre. 40,5 × 52,5 cm. Museo de Arte de Saint Louis.
Artemisia Gentileschi (1593-1653), Dànae. 1612. Óleo sobre cobre. 40,5 × 52,5 cm. Museo de Arte de Saint Louis.

La Dánae de Oratio Gentileschi.

Orazio Gentileschi (1563-1639)
Orazio Gentileschi (1563-1639)

La Dánae de E.C. Burne-Jones.

Dánae y la Torre de Bronce. E.C. Burne-Jones.
Dánae y la Torre de Bronce. E.C. Burne-Jones.
Dánae y la Torre de Bronce. E.C. Burne-Jones.
Dánae y la Torre de Bronce. E.C. Burne-Jones.

La Dánae de G. Klimt.

Véase en este blog una referencia más detallada: Dánae: Gustav Klimt, hacer clic.

Gustav Klimt. Dánae. 1907-1908. Óleo sobre lienzo. 77 × 83 cm. Leopold Museum. Vienna.
Gustav Klimt. Dánae. 1907-1908. Óleo sobre lienzo. 77 × 83 cm. Leopold Museum. Vienna.

La sensualidad del color dorado bizantino (marca registrada del estilo tardío de Klimt e indicio de su vida en la opulenta Viena de la preguerra) y el vuelo de la tela vaporosa con dibujos dorados enmarcan a la mujer desnuda y acarician su cuerpo. Tras sus piernas fornidas y curvilíneas se encuentra el punto focal de la pintura: la oculta vagina. Klimt combina la acción dramática con suaves líneas direccionales (la lluvia dorada, el ladeo de cabeza y la inclinación del antebrazo, con la mano que desaparece tras un muslo apretado en éxtasis) para arrastrar la mirada del espectador hacia el centro del lienzo.

Gustav Klimt comentó: <<Todo arte es erótico>>. Él se inspiró en el orgasmo femenino, y su obra incluye numerosos estudios de mujeres masturbándose. En esta pintura, Klimt ha retratado a Dánae, hija de Acrisio, en el momento del orgasmo. La lluvia dorada que cae en cascada desde arriba es el dios Zeus, penetrando en su cuerpo tras haber descubierto que el rey Acrisio tiene encerrada a su hija para intentar romper la profecía de que su nieto lo asesinaría. Zeus fecunda así a Dánae, y su vástago Perseo acaba matando al rey.

Dánae de Lorenzo Lotto

Lorenzo Lotto: Allegoria della Castità (part) 1505 ca. 42,9 x 33,7 cm Washington, National Gallery
Lorenzo Lotto: Allegoria della Castità (part) 1505 ca. 42,9 x 33,7 cm Washington, National Gallery

Dánae de Anne-Louis Girodet

Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson (1767–1824), Portrait of Mademoiselle Lange as Danaë, 1799. Óleo sobre lienzo. 60.33 cmx48.58 cm, Minneapolis Institute of Arts.
Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson (1767–1824), Portrait of Mademoiselle Lange as Danaë, 1799. Óleo sobre lienzo. 60.33 cmx48.58 cm, Minneapolis Institute of Arts.
Detalle 1.
Detalle 1.
Detalle 2.
Detalle 2.

La Dánae de Adolf Ulrik Wertmüller

Adolf Ulrik Wertmüller (1751-1811), Dánae y la Lluvia de Oro, 1787. Óleo sobre lienzo, 150 × 190 cm. Museo Nacional de Suecia
Adolf Ulrik Wertmüller (1751-1811), Dánae y la Lluvia de Oro, 1787. Óleo sobre lienzo, 150 × 190 cm. Museo Nacional de Suecia.

La Dánae de Gazpar Becerra

Danae y la lluvia de oro, torre de la reina, Gaspar Becerra, 1565, Palacio Real de El Prado, Madrid (detalle)
Danae y la lluvia de oro, torre de la reina, Gaspar Becerra, 1565, Palacio Real de El Prado, Madrid (detalle)

La Dánae de Hendrik Goltzius

Hendrik Goltzius (1558-1617), Dánae recibiendo Júpiter como una lluvia de oro, (1603); Óleo sobre lienzo, 173,3 x 200 cm. Museo de Arte del Condado de Los Ángeles.
Hendrik Goltzius (1558-1617), Dánae recibiendo Júpiter como una lluvia de oro, (1603); Óleo sobre lienzo, 173,3 x 200 cm. Museo de Arte del Condado de Los Ángeles.

Para ver algo más de este autor, puede visitarse la entrada en este mismo blog: Las Furias. De Tiziano a Ribera (Haz clic)

La Dánae de Andrea Meldolla

Andrea Meldolla, Danae y la lluvia de oro. 1559. Óleo sobre lienzo, 115x145cm. Napoli, Museo di Capodimonte.
Andrea Meldolla, Danae y la lluvia de oro. 1559. Óleo sobre lienzo, 115x145cm. Napoli, Museo di Capodimonte.

La Dánae de Antonio Bellucci.

Antonio Bellucci. "Danae" 1700-1705. Óleo sobre lienzo, 149 x 159 cm. Museo de Bellas Artes. Budapest.
Antonio Bellucci. “Danae” 1700-1705. Óleo sobre lienzo, 149 x 159 cm. Museo de Bellas Artes. Budapest.

La Dánae de François Boucher

François Boucher (1703-1700)
François Boucher (1703-1700)

La Dánae de Carolus Duran

Carolus Duran (1837-1917)
Carolus Duran (1837-1917)

La Dánae de Joachim Wtewael

Joachim Wtewael (1566-1638)
Joachim Wtewael (1566-1638)

La Dánae de Alexandre Jacques Chantron

Alexandre Jacques Chantron (1842-1918), Danae, 1891. Óleo sobre lienzo.
Alexandre Jacques Chantron (1842-1918), Danae, 1891. Óleo sobre lienzo.

La Dánae de Léon Comerre

Danaë_and_the_Shower_of_Gold_-_Léon-François_Comerre

Léon Comerre (1850-1916), Dánae y la Lluvia de Oro, 1908. Óleo sobre lienzo.
Léon Comerre (1850-1916), Dánae y la Lluvia de Oro, 1908. Óleo sobre lienzo.

La Dánae de Egon Schiele

Egon Schiele (1890-1918), Dánae, 1909.
Egon Schiele (1890-1918), Dánae, 1909.

Para ver más sobre Schiele pueden visitarse en este blog: Egon Schiele (Una muestra en forma de Clip) , Egon Schiele (1890-1918). Galería (2) , Mujer reclinada con medias verdes; Egon Schiele.

La Dánae de Jacques Blanchard

Jacques Blanchard (1600-1638), Dánae, circa 1630/1633. Óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Lyon
Jacques Blanchard (1600-1638), Dánae, circa 1630/1633. Óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Lyon

La Dánae de Jacob van Loo

Jacob van Loo (1614-1670), Dánae. entre 1640 y 1670. Óleo sobre lienzo.
Jacob van Loo (1614-1670), Dánae. entre 1640 y 1670. Óleo sobre lienzo.
Con otro cromatismo
Con otro cromatismo
Jacob van Loo (1614-1670), Danae. Alrededor del año 1650. Óleo sobre lienzo. 73 × 64 cm. Sotheby
Jacob van Loo (1614-1670), Danae. Alrededor del año 1650. Óleo sobre lienzo. 73 × 64 cm. Sotheby

La Dánae de Paolo de Matteis

Paolo De Matteis, Danae, 1702/1705, Óleo sobre lienzo. Detroit, Colección Mr. & Mrs. Lester Gruber.
Paolo De Matteis, Danae, 1702/1705, Óleo sobre lienzo. Detroit, Colección Mr. & Mrs. Lester Gruber.

La Dánae de Charles-Joseph Natoire

Charles-Joseph Natoire - circa 1731-1735 Musée des Beaux-Arts - Troyes  (Puerto Rico)Pintura - óleo sobre lienzo 122 cmx106 cm
Charles-Joseph Natoire – circa 1731-1735 Musée des Beaux-Arts – Troyes (Puerto Rico) Pintura – óleo sobre lienzo 122 cmx106 cm

La Dánae de Jean-François de Troy

Jean-François de Troy (1679-1752)
Jean-François de Troy (1679-1752)

La Dánae de Andrea Casali

Andrea Casali (1750)
Andrea Casali (1750)

La Dánae de Anton Raphael Mengs

Anton Raphael Mengs (1728-79)
Anton Raphael Mengs (1728-79)

La Dánae de Alexander Sigov

Alexander Sigov (2008)
Alexander Sigov (2008)

La Dánae de Milo Manara

Milo Manara es el pseudónimo del historietista italiano Maurillo Manara (Luson, (provincia de Bolzano), 12 de septiembre de 1945). Es considerado maestro indiscutible del cómic erótico,1 gracias a obras como "HP y Giuseppe Bergman" (1978), "El Clic" (1984) y "El perfume del invisible" (1986).
Milo Manara es el pseudónimo del historietista italiano Maurillo Manara (Luson, (provincia de Bolzano), 12 de septiembre de 1945). Es considerado maestro indiscutible del cómic erótico,1 gracias a obras como “HP y Giuseppe Bergman” (1978), “El Clic” (1984) y “El perfume del invisible” (1986).

Dánae en la perfumería

Para terminar, no quisiera dejar pasar el hecho que “la lluvia dorada”, no podría ser mejor reclamo para el ramo de la perfumería, de hecho existe la marca Dánae; y aquí presento esta bella botella de perfume  René Lalique Danae, de 8 centímetros de alto por 7 centímetros ancho, de cristal ancho claro con panel central vertical de una figura femenina desnuda y juego tapón: Diseño Lalique LOUVRE PARIS, Circa 1930.
Dánae y “la lluvia dorada”, no podría ser mejor reclamo para el ramo de la perfumería, de hecho existe la marca Dánae; aquí presento esta bella botella de perfume René Lalique Danae, de 8 centímetros de alto por 7 centímetros ancho, de cristal ancho claro con panel central vertical de una figura femenina desnuda y juego tapón: Diseño Lalique LOUVRE PARIS, Circa 1930.
El diseño anterior actualizado.
El diseño anterior actualizado.

Por último propongo este enlace a una visión actual de Dánae del artista contemporáneo Vadim Zajárov que presentó en la 55ª Bienal de Arte de Venecia.

Vadim Zajárov que presentó en la 55ª Bienal de Arte de Venecia.
Vadim Zajárov  en la 55ª Bienal de Arte de Venecia.

http://culturacolectiva.com/la-reinterpretacion-del-mito-de-danae-por-zajarov/

Ver vídeo de la exposición.

‘Abd al-Rahman ibn’ Umar al-Sufi: El libro de las estrellas fijas; Colección de imágenes.

Colección de imágenes de El libro de las estrellas fijas de ‘Abd al-Rahman ibn’ Umar al-Sufi.

El astrónomo ‘Abd al-Rahman ibn’ Umar al-Sufi, conocido comúnmente como al-Sufi, nació en Persia (actual Irán) en 903 d.C. y murió en 986. Trabajó en Isfahán y en Bagdad, y es conocido por su traducción del griego al árabe de Almagest del antiguo astrónomo Ptolomeo. La obra más famosa de Al-Sufi es Kitab suwar al-kawakib (Libro de las constelaciones de las estrellas fijas), que publicó alrededor del 964. En este trabajo, al-Sufi describe las 48 constelaciones establecidas por Ptolomeo y añade críticas y correcciones propias.

Para cada una de las constelaciones, ofrece los nombres indígenas árabes para sus estrellas, los dibujos de las constelaciones y un cuadro de estrellas que muestra su localización y magnitud. El texto tiene descripciones y cuadros de una pequeña nube, en realidad la galaxia de Andrómeda. La menciona delante de la boca de un Gran Pez, una constelación árabe. Parece que esta nube era comúnmente conocida entre los astrónomos de Isfahán muy probablemente antes del año 905.

Posiblemente también está catalogado, como una estrella nebulosa, el cúmulo estelar de Ómicron Velorum, así como un objeto nebuloso adicional en Vulpecula, un asterismo hoy conocido como Cúmulo de Al Sufi, Cúmulo de Brocchi o Collinder 399. Además, se menciona la Gran Nube de Magallanes como Al Bakr, el Buey Blanco de los árabes del sur, ya que esta galaxia es visible desde el sur de Arabia, aunque no desde latitudes más septentrionales.

El libro de Al-Sufi estimuló aún más trabajo sobre astronomía en el mundo árabe e islámico y ejerció una enorme influencia en el desarrollo de la ciencia en Europa. El trabajo fue copiado y traducido con frecuencia. Esta copia, de las colecciones de la Biblioteca del Congreso, se produjo en algún lugar de Asia central o sur, hacia 1730, y es una copia exacta de un manuscrito, hoy perdido, preparado para Ulug Beg de Samarcanda (actual Uzbekistán) en 1417 [820 AH]. La Biblioteca Nacional de Francia tiene un manuscrito de Kitab suwar al-kawakib que fue preparado para Ulug Beg en 1436.

 

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Vídeo: El libro de las estrellas fijas, de Al-Sufi

Por: C.R. Ipiéns

Circe (visiones)

circe
John William Waterhouse (1849–1917). Circe. 1911. 86.3 × 77.2 cm. Óleo sobre lienzo.

Circe

En la mitología griega, Circe (en griego Κίρκη) era una diosa y hechicera que vivió en la isla de Eea.

Sus padres fueron Helios, el titán preolímpico del Sol, y la oceánide Perseis. Como hermanos tuvo a Eetes y Pasífae.

Circe transformaba en animales a sus enemigos y a los que la ofendían mediante el empleo de pociones mágicas, y era famosa por sus conocimientos de brujería, herborística y medicina.

En la Odisea, la casa de Circe es descrita como una mansión de piedra que se alzaba en mitad de un claro en un denso bosque. Alrededor de la casa rondaban leones y lobos, que en realidad no eran más que las víctimas de su magia: no eran peligrosos y lisonjeaban a todos los extraños. Circe dedicaba su tiempo a trabajar en un gran telar.

Cuando llegó a la isla de Eea, Odiseo mandó desembarcar a la mitad de la tripulación, y él se quedó en las naves con el resto. Circe invitó a los marinos a un banquete, hechizó la comida con una de sus pociones y luego, cuando se hubieron atiborrado, empleó una vara para transformarlos en cerdos. Sólo logró escapar Euríloco, que desde el principio sospechaba una traición. Avisó a Odiseo y a los otros que habían permanecido en los barcos.

Odiseo partió solo al rescate de sus hombres, pero en el camino fue interceptado por Hermes, quien le mostró la planta moly (μῶλυ), que le serviría para protegerse del encantamiento.

Dibujo de los años 1590, obra de A. Carracci: Hermes protege de Circe a Odiseo.
Dibujo de los años 1590, obra de A. Carracci: Hermes protege de Circe a Odiseo.

Cuando Circe no pudo convertirlo en animal, Odiseo la obligó a devolver a sus hombres la forma humana. Circe acabaría enamorándose de Odiseo, y lo ayudaría en su viaje de regreso a casa después de que él y su tripulación pasasen un año con ella en su isla.

Circe sugirió a Odiseo dos rutas alternativas para volver a Ítaca después de bordear la isla de las sirenas (a menudo situada por los mitos frente a Sorrento e identificada con Capri): o bien dirigirse hacia las «rocas errantes» (las islas Lípari, llamadas de forma parecida en las notas de viaje del Chou Ju-kua en el siglo XIII); o pasar entre la peligrosa Escila y el remolino de Caribdis (zona normalmente identificada con el Estrecho de Mesina).

Casi al final de su Teogonía (1011f), Hesíodo cuenta que Circe tuvo tres hijos de Odiseo: Agrio (por lo demás desconocido), Latino y Telégono, quien gobernó a los tirsenos, es decir, los etruscos.

Poetas posteriores sólo suelen mencionar a este último como hijo de ambos. Cuando alcanzó la edad adulta, cuentan, Circe lo envió a buscar a su padre, quien había regresado mucho tiempo atrás a su hogar; pero al llegar, Telégono mató a Odiseo por accidente, y llevó su cuerpo de vuelta a Eea junto con su viuda Penélope y su hijo Telémaco. Circe los hizo inmortales y desposó a Telémaco, y Telégono se casó con Penélope.

Dionisio de Halicarnaso cita que Xenágoras el historiador afirmaba que Odiseo y Circe tenían tres hijos: Romo, Antias y Árdeas, epónimos de las ciudades de Roma, Anzio y Ardea, respectivamente.

Se dice que Circe también purificó a los argonautas por la muerte de Apsirto; puede ser una tradición arcaica.

En historias posteriores, Circe transformaba a Pico en un pájaro carpintero por rechazar su amor, y a Escila en una criatura monstruosa con seis cabezas de perro cuando Glauco, otro objeto de los afectos de Circe, declaraba su amor eterno a la primera.

Circe por Erika Bornay, de su libro “Las hijas de Lilith”; Págs. 171-176.

“…Excelente análisis de la imagen de la mujer fatal, partiendo de Lilith, primera esposa de Adán según los textos religiosos hebraicos. Erika Bornay examina las distintas corrientes artísticas que recuperan esta iconografía desde finales del siglo XIX. Por último realiza un “catálogo” de todos los personajes femeninos (bíblicos, literarios, fantásticos...) que encarnan el ideal de la mujer fatal a través de las manifestaciones artísticas del fin de siglo, con abundante material gráfico para ilustrar sus explicaciones”.
“…Excelente análisis de la imagen de la mujer fatal, partiendo de Lilith, primera esposa de Adán según los textos religiosos hebraicos. Erika Bornay examina las distintas corrientes artísticas que recuperan esta iconografía desde finales del siglo XIX. Por último realiza un “catálogo” de todos los personajes femeninos (bíblicos, literarios, fantásticos…) que encarnan el ideal de la mujer fatal a través de las manifestaciones artísticas del fin de siglo, con abundante material gráfico para ilustrar sus explicaciones”.

En su capítulo XVI. El mito y sus disfraces. Personajes de las mitologías paganas, nos ofrece su visión y su versión sobre el mito de Circe, tan unido a la Odisea de Ulises en su camino hacia Ítaca, nos relata:

“… En su camino de regreso a Ítaca Ulises hace escala en la isla Eea, donde envía previamente a sus compañeros para una exploración previa. Circe metaforseará  a éstos en cerdos, leones o perros, cada uno según su carácter, y luego tratará de seducir al hombre homérico (Ulises), quien, finalmente accederá a las pretensiones amorosas de la hechicera y permanecerá con ella un año en la isla (Otras versiones dirán que sólo un mes).

Si Astarté (Ishtar) envilecía a los hombres provocando en ellos sus instintos más bestiales, Circe los convertirá materialmente en animales. No es extraño pues que muchos pintores fin-de-siècle vieran en el personaje de esta maga un claro ejemplo de los peligros del sexo femenino y desearan representarla en sus obras.

De un artista inglés Arthur Hacker existe un lienzo que lleva por título Circe (1893), en la que esta aparece como una voluptuosa modelo de la época adornándose el cabello con las rosas esparcidas que hay a su alrededor, flores emblemáticas de Venus. En círculo, alrededor de ella, y mirándola con estúpida mansedumbre, aparecen los compañeros de Ulises en varias etapas de transformación en perfectos cerdos. Esta obra, como otras del mismo tipo, sería entendida, o se fingiría entender, como de advertencia y admonición.

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No he encontrado otra versión cromática en Internet.

En su comentario para la Royal Academy Pictures de 1893, el conocido crítico de arte, M.H. Spielmann, hablaría de la naturaleza moral del cuadro en términos, de establecer un claro paralelismo entre la <<depravación sexual>> del tema y la sociedad contemporánea, e, implícitamente, este paralelismo incluye al “Eterno Femenino”, como causa de la ruina de los hombres.

Lévy-Dhurmer se aproxima de manera totalmente distinta al tema.

Lucien Lévy-Dhurmer Circe (1897).
Lucien Lévy-Dhurmer Circe (1897).

Su actualizada Circe (1897) de sombreados ojos y sonrisa <<a lo Gioconda>>, tan de moda en aquél periodo, contempla con una cierta complicidad al espectador, mientras sostiene una copa de champagne en una mano y con la otra muestra su nombre grabado en el colgante de su collar, único signo que permite reconocer a este personaje homérico. Para acentuar el carácter misterioso y maléfico de la obra, Lévy-Dhurmer elige un paisaje de mar iluminado por la luz de la luna. No sería la última vez que el artista recurriría al tema de Circe. Del mismo año, existe otra obra, muy similar, y también al pastel, a la que ha añadido la imagen de algunos cerdos en los cuales la maga ha metaforseado a sus amantes.

El pintor victoriano John William Waterhouse fue uno de los más notables seguidores de los prerrafaelistas, combinando, muy al gusto del público de la época, los temas de éstos con una técnica más pictórica, pero sin apartarse de la tradición académica.

John William Waterhouse (1849–1917). Circe envenenando el mar o Circe celosa. 1892. Óleo sobre tela. 180,7 × 87,4 cm. Art Gallery of South.
John William Waterhouse (1849–1917). Circe envenenando el mar o Circe celosa. 1892. Óleo sobre tela. 180,7 × 87,4 cm. Art Gallery of South.

En su óleo Circe envenenando el mar (1892) opta por un fragmento menos conocido de la Odisea, y elige representar aquel en que la maga hecha una pócima a las aguas, con el fin de hechizar a su rival Escila, la mujer de Glauco, por la cual éste no había correspondido a su pasión amorosa. La perversa Circe, cuya belleza denota la influencia de las imágenes de E. Burne-Jones, aparece concentrado en el rito del maleficio, aplastando bajo sus pies al monstruo marino que surge del agua y en el que acaba de convertir a Escila, la amada de Glauco.

Otras obras de Waterhouse sobre la temática de Circe:

John William Waterhouse (1849–1917). Circe Offering the Cup to Odysseus. 1891.  “Obra titulada "Circe ofreciendo la copa a Odiseo", pintada en 1891 por John William Waterhouse. Gallery Oldham, U.K. Se trata de una escena de la mitología griega, donde la diosa quiere dar al héroe de La Ilíada, una poción para que caiga bajo su encantamiento. Puede observarse el detalle de Ulises en el espejo”.
John William Waterhouse (1849–1917). Circe Offering the Cup to Odysseus. 1891.
“Obra titulada “Circe ofreciendo la copa a Odiseo”, pintada en 1891 por John William Waterhouse. Gallery Oldham, U.K.
Se trata de una escena de la mitología griega, donde la diosa quiere dar al héroe de La Ilíada, una poción para que caiga bajo su encantamiento. Puede observarse el detalle de Ulises en el espejo”.
John William Waterhouse (1849–1917). Magic Circle. 1886. Óleo sobre lienzo . Tate Britain
John William Waterhouse (1849–1917). Magic Circle. 1886. Óleo sobre lienzo . Tate Britain.

Por último, bajo la apariencia de una moderna y provocadora Circe, una verdadera Fenmme fatale sin ambigüedades de ninguna clase, Félicien Rops ejecutó en 1878 Pornócrates, dibujo en acuarela que daría lugar a numerosas versiones en grabado, y que causó verdadero escándalo en la exposición del Cercle des XX en Bruselas (1886).

Sobre un friso de mármol donde aparecen las musas de las Bellas Artes, una hermosa mujer se pasea desnuda, con seguridad algo insolente, conduciendo a un cerdo a la manera de un perro doméstico. Para realzar su desnudez y acentuar su aspecto provocativo, la figura viste algunas prendas complementarias: largos guantes, medias negras bordadas, sujetas con ligas azules, y pequeños zapatos acharolados que actúan de manera fetichista. Lleva además fajín en la cintura, que se anuda con un ancho lazo, sombrero de plumas, y una venda cubriéndole los ojos.

Este tipo de imaginería puede parecer a algunos pasada de moda, pero es indudable que aún sigue vigente en parte de los libros, revistas y filmes del erotismo actual.

Pornócrates, que posee una doble lectura, es una metáfora, asimismo, de la vida sexual del burgués, realizada fuera de los vínculos del matrimonio y amparada por la doble moral de la época.

El escritor Edmond Picard, que poseía una versión de esta obra, con motivo del escándalo que produjo, llego a escribir: … la naturaleza perversa de la mujer, capaz de convertir a los hombres en animales. (en este caso concreto recordemos que el cerdo es un símbolo de los deseos impuros, de la transformación de lo superior a lo inferior).

Pornocrates. Aguafuerte y aguatinta.
Pornocrates. Aguafuerte y aguatinta. En ella podemos ver a Circe ataviada con elementos eróticos a la vez que semidesnuda y llevando a uno de sus cerdos como si de un “perrillo” se tratara.

Orfeo y Euridice

El paso de la laguna Estigia (1520-24). Óleo sobre tabla, 64x103cm. Cuadro de gabinete. Joachim Patinir (H. 1480-1524). Escuela Flamenca. Museo Nacional del Prado.
El paso de la laguna Estigia (1520-24). Óleo sobre tabla, 64x103cm. Cuadro de gabinete. Joachim Patinir (H. 1480-1524). Escuela Flamenca. Museo Nacional del Prado.

En la mitología griega, Eurídice (en griego Ευρυδίκη/Eurudíkê) era una ninfa auloníade de Tracia. Un día Orfeo la conoce y ambos se enamoran. El día de su boda, Eurídice sufre un intento de rapto por parte de Aristeo, un pastor rival de Orfeo. Ella escapa, pero en su carrera pisa inadvertidamente una víbora que le muerde un pie y le provoca la muerte.

Orfeo, desesperado, decide bajar a buscarla al inframundo. Al llegar, pide a Caronte que lo lleve en su barca hasta la otra orilla de la laguna Estigia, a lo que Caronte se niega. Orfeo comienza a tañer su lira provocando el embelesamiento del barquero, quien finalmente accede a cruzarlo al otro lado. De la misma manera convence al can Cerbero, el guardián del infierno, para que le abra las puertas de éste. Ya frente al dios Hades, Orfeo suplica por su amada. Hades accede, embelesado por su lira, pero pone como condición que Orfeo no contemple el rostro de Eurídice hasta tanto ambos no hayan salido de los infiernos.

Orfeo atraviesa todo el inframundo en su camino de salida, pero antes de llegar a la última puerta no puede contener su impaciencia y mira hacia atrás para ver el rostro de Eurídice. En ese momento ella le es arrebatada, se convierte de nuevo en sombra y él es expulsado del infierno, quedando definitivamente separado de su amada.

Así, sin motivo alguno por el cual vivir, vaga por el mundo con su lira hasta cruzarse con las Ménades, séquito del dios Dioniso, quienes le piden que toque alguna pieza de su repertorio. Como Orfeo se niega, éstas le cortan la cabeza y la arrojan al río.

Pero la historia dice que aún se puede oír el sonido dulce y suave de su voz.

La historia de Orfeo y Eurídice es argumento de varias óperas, entre ellas Eurídice (1600), de Jacopo Peri, Orfeo (1609) de Claudio Monteverdi y Orfeo ed Eurídice (1762) de  Christoph Willibald Gluck.

Camille Corot, 1861;  Óleo sobre lienzo, 112.3 × 137.1 cm. Museum of Fine Arts, Houston
Camille Corot, 1861; Óleo sobre lienzo, 112.3 × 137.1 cm. Museum of Fine Arts, Houston
Orphée et Euridice, (Gluck) Tragedia, Opera en tres actes. 1774
Orphée et Euridice, (Gluck) Tragedia, Opera en tres actos. 1774. París.

Completo la entrada con Maria Callas. Espero sea de su agrado.

De los cielos: Mitos, Arte y Etimologías.

En estas nuevas entradas iré recogiendo alguna unidades de trabajo que realicé con mis alumnos en el IES Pablo Picasso de Málaga durante el Curso Académico 2011/2012, donde desarrollamos el Proyecto Analema. Esta es una de dichas unidades, espero sea de su agrado.

Nota: Lamento que no puedan observarse las animaciones, es una presentación PowerPoint.

La Belleza Encerrada de Fra Angelico a Fortuny-Exposición Temporal Museo del Prado- (Sala VII)

La Vista y el Olfato, Jan Brueghel "el Viejo", Hacia 1620. Óleo sobre lienzo, 176 cm x 264 cm. Escuela Flamenca. Alegoría.
La Vista y el Olfato, Jan Brueghel “el Viejo”, Hacia 1620. Óleo sobre lienzo, 176 cm x 264 cm. Escuela Flamenca. Alegoría.

SALA 7.

(Presentación y contenidos)

Los inventarios de la Colección Real en los siglos XVII y XVIII abundan en obras de Rubens. De los artistas que visitaron España por un tiempo suficiente como para dejar su impronta, Rubens fue el de mayor calidad y más dilatado influjo. Su sofisticada formación y su cultura, su estancia en Italia, sus viajes como diplomático en favor de la paz, sus éxitos —incluso en el amor— y su clarividente apreciación de las artes en todas sus manifestaciones —como revela aquí un dibujo de Heemskerck que animó con sus pinceladas—, hacen de él un artista y un hombre excepcionales. En Roma en 1600, apreció el mundo clásico, como se ve en El nacimiento de Apolo y Diana y en Los siete sabios de Grecia, y aprovechó las novedades ofrecidas por italianos y extranjeros, entre ellos Elsheimer, con sus paisajes y escenas nocturnas. Fue generoso con su saber y su fama, y así lo demostró con el apoyo a sus discípulos, como Van Dyck o el joven Velázquez, a quien animó en su deseo de viajar a Italia. De su visión extraordinaria para la colaboración, y que ello supusiera un avance artístico, surgen pinturas como la Virgen y el Niño en un cuadro rodeado de flores y frutas y la serie deLos Sentidos, en la que Brueghel el Viejo se ocupó del paisaje, las flores y los animales. Maestro de la pincelada rápida y segura, del colorido exquisito y del movimiento dinámico, nada mejor para mostrarlo que los bocetos, en los que brilló sin competencia, como los preparatorios para las pinturas de la Torre de la Parada, encargadas por Felipe IV, de quien hay aquí un retrato atribuido a Gaspar de Crayer.

Ceres en casa de Bécuba, Adam Elsheimer y taller. Óleo sobre lámina de cobre, 30 x 25 cm, H. 1605. Copia de un original de Elsheimer conservado en la colección Bader de Milwaukee.
Ceres en casa de Bécuba, Adam Elsheimer y taller. Óleo sobre lámina de cobre, 30 x 25 cm, H. 1605. Copia de un original de Elsheimer conservado en la colección Bader de Milwaukee.
La Virgen y el Niño en un cuadro rodeado de flores y frutas, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 79,7x 63,7 cm, 1617 – 1620. Cuadro de devoción.
La Virgen y el Niño en un cuadro rodeado de flores y frutas, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 79,7x 63,7 cm, 1617 – 1620. Cuadro de devoción.
La Vista, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64,7 x 109,5 cm, 1617. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
La Vista, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64,7 x 109,5 cm, 1617. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Gusto, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64 x 109 cm, 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Gusto, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64 x 109 cm, 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Oído, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64,7 x 109,5 cm, 1617 – 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Oído, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64,7 x 109,5 cm, 1617 – 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Tacto, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64 x 111 cm, 1617 – 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Tacto, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 64 x 111 cm, 1617 – 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Olfato, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 65 x 111 cm, 1617 – 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
El Olfato, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Óleo sobre tabla, 65 x 111 cm, 1617 – 1618. Cuadro de gabinete perteneciente a la serie de Los Sentidos creada para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia.
Apolo y la serpiente Pitón, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 26,8 x 42,2 cm, 1636 – 1637.
Apolo y la serpiente Pitón, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 26,8 x 42,2 cm, 1636 – 1637.
La persecución de las Harpías, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 14,4 x 14 cm, 1636 – 1637.
La persecución de las Harpías, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 14,4 x 14 cm, 1636 – 1637.
Deucalión y Pirra, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 26,4 x 41,7 cm, 1636 – 1637.
Deucalión y Pirra, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 26,4 x 41,7 cm, 1636 – 1637.
El rapto de Europa, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 18,9 x 13,7 cm, 1636 – 1637.
El rapto de Europa, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 18,9 x 13,7 cm, 1636 – 1637.
Prometeo, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 25,7 x 16,6 cm, 1636 – 1637.
Prometeo, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 25,7 x 16,6 cm, 1636 – 1637.
Diana y sus ninfas cazando, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 27,7 x 58 cm, 1636 – 1637.
Diana y sus ninfas cazando, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 27,7 x 58 cm, 1636 – 1637.
Vertumno y Pomona, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 26,5 x 38,3 cm, 1636 -1637.
Vertumno y Pomona, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 26,5 x 38,3 cm, 1636 -1637.
Céfalo y Procris, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 27 x 28,6 cm, 1636 – 1637.
Céfalo y Procris, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 27 x 28,6 cm, 1636 – 1637.
La muerte de Jacinto, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 14,5 x 13,6 cm, 1636 – 1637.
La muerte de Jacinto, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 14,5 x 13,6 cm, 1636 – 1637.
Hércules y el Cancerbero, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 28 x 31,6 cm, 1636 – 1637.
Hércules y el Cancerbero, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 28 x 31,6 cm, 1636 – 1637.
Felipe IV a caballo, Gaspar de Crayer. Óleo sobre tabla, 28 x 22 cm, 1628 – 1632.
Felipe IV a caballo, Gaspar de Crayer. Óleo sobre tabla, 28 x 22 cm, 1628 – 1632.
La Sagrada Familia rodeada de santos, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 79,5 x 64 x 0,4 cm, H. 1630. Copia reducida del original, actualmente conservado en el Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes.
La Sagrada Familia rodeada de santos, Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla, 79,5 x 64 x 0,4 cm, H. 1630. Copia reducida del original, actualmente conservado en el Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes.
La Última Cena, Martín de Heemskerck. Intervención posterior de Pedro Pablo Rubens. Lápiz; pluma y aguada, tintas parda y agrisada; repasado con estilete: cuadriculado; retocado con pigmentos opacos; sobre papel verjurado, 273 x 420 mm, 1551; siglo XVII.
La Última Cena, Martín de Heemskerck. Intervención posterior de Pedro Pablo Rubens. Lápiz; pluma y aguada, tintas parda y agrisada; repasado con estilete: cuadriculado; retocado con pigmentos opacos; sobre papel verjurado, 273 x 420 mm, 1551; siglo XVII.
Los siete sabios de Grecia, Pedro Pablo Rubens. Pluma y aguada de pigmentos opacos sobre papel verjurado, 420 x 560 mm, H. 1625. Boceto.
Los siete sabios de Grecia, Pedro Pablo Rubens. Pluma y aguada de pigmentos opacos sobre papel verjurado, 420 x 560 mm, H. 1625. Boceto.
El nacimiento de Apolo y Diana, Pedro Pablo Rubens. Pluma y aguada de pigmentos opacos sobre papel verjurado, 420 x 560 mm, H. 1625. Boceto.
El nacimiento de Apolo y Diana, Pedro Pablo Rubens. Pluma y aguada de pigmentos opacos sobre papel verjurado, 420 x 560 mm, H. 1625. Boceto.

Nota: Los textos que acompañan esta entrada han sido extraídos de la pequeña guía de mano que acompaña la visita a la exposición.