Europa, Una Profecía: El anciano de los días por William Blake.

>, 1794. Aguafuerte y Acuarela, 36.0 x 25.7 cm. Copia que se conserva en el British Museum. El personaje de la escena al que vemos inclinado, es un anciano dibujando el mundo con un compás. Es un ser creado por el ingenio de Blake, al que llamó Urizén.
El Anciano de los Días, 1794. Aguafuerte y Acuarela, 36.0 x 25.7 cm. Copia que se conserva en el British Museum. El personaje de la escena al que vemos inclinado, es un anciano dibujando el mundo con un compás. Es un ser creado por el ingenio de Blake, al que llamó Urizén.

Ver “El libro de Urizen”.

Europa una profecía: Blake, William, 1757-1827. Fecha de creación 1794 d. C. Ex Libris.
Europa: una profecía: Blake, William, 1757-1827. Fecha de creación 1794 d. C. Ex Libris.

El poeta, ilustrador y grabador inglés William Blake (1757–1827) publicó por primera vez “Europa, una profecía” en 1794, un año después de la aparición de su obra América: una profecía. En ambos libros, Blake intentó determinar el patrón que se esconde detrás de la historia humana y, en particular, de los sucesos trascendentales que ocurrieron en ambos lados del Atlántico entre el final de la Revolución estadounidense en 1783 y el estallido de la guerra entre Francia y Gran Bretaña en 1793. Blake, que al principio fue un entusiasta de la Revolución francesa, percibió el surgimiento de un mundo de privación y miseria en Europa, como lo describen «La hambruna» (lámina 9) y «La plaga» (lámina 10). El frontispicio (lámina 1) incluye una de las obras de arte más famosas de Blake, «El anciano de los días», que representa a Dios Padre como una figura poderosa, tocando la Tierra con un compás. La mayoría de los libros de Blake no se publicaron en el sentido tradicional, sino que fueron impresos por coleccionistas privados o libreros de Londres por encargos especiales. Como consecuencia, son libros extremadamente raros. Esta copia, de la Colección Lessing J. Rosenwald de la Biblioteca del Congreso, es una de las nueve copias sobrevivientes de la obra.

El anciano de los días. Frontispicio. Lámina 1.
El anciano de los días. Frontispicio. Lámina 1.

Tomo de E. Gombrich: Historia del arte.

“Los artistas pasaron a sentirse en libertad de plasmar sus visones sobre el papel como solo los poetas habían hecho hasta entonces. El ejemplo más sobresaliente de esta nueva dimensión del arte fue el del poeta y místico inglés William Blake (1757-1827), once años más joven que Goya. Blake fue un hombre profundamente religioso que vivió encerrado en su propio mundo, desdeñando el arte oficial de las academias y renunciando a aceptar sus normas. Algunos creyeron que estaba completamente loco; otros lo menospreciaron como un pobre chiflado, y solo algunos de sus contemporáneos creyeron en su arte y le libraron de la miseria. Vivió realizando grabados, unas veces para otros, y en ocasiones para ilustrar sus propios poemas. En “El anciano de los días” se dice que Blake vio esta enigmática figura de una anciano inclinado para medir el globo con un compás en una visión flotando encima de él, y en lo alto de una escalera, cuando estuvo viviendo en Lambeth (…).

Es una grandiosa visión de Dios poniendo una bóveda sobre la faz del abismo. Hay algo de la figura del Dios según Miguel Ángel en esta imagen de la creación, pues Blake fue un admirador de Miguel Ángel. Pero en sus manos, la figura se ha convertido en maravillosa y fantástica. En efecto, Blake se formó una mitología peculiar, y el personaje de la visión no fue, estrictamente hablando, un todopoderoso, sino un ser creado por la imaginación de Blake al que éste le dio el nombre de Urizén. Aunque Blake concibió a Urizen como creador del mundo, juzgó que este era perverso, siendo por consiguiente su creador un espíritu maligno. De aquí el carácter de pesadilla pavorosa de la visión, en la que el compás aparece como un relámpago de luz en una noche oscura y tormentosa.

Blake estuvo tan sumido en sus visiones que rechazó dibujar del natural y confió enteramente en su mirada interior. Es fácil señalar incorrecciones en sus dibujos, pero hacerlo así sería ignorar el objeto de su arte. Al igual que los artistas medievales, no se preocupó de la perfecta reproducción de las figuras, porque el sentido de cada una de las que componían sus sueños fue de tan avasalladora importancia para él que la simple cuestión de su corrección le parecía trivial. Fue el primer artista después del Renacimiento que de este modo se rebeló conscientemente contra las normas establecidas por la tradición, y difícilmente podemos condenar a sus contemporáneos por haberle juzgado horrible. No hace siquiera un siglo que fue universalmente reconocido como una de las figuras más importantes del arte inglés.”

El libro que pasamos a presentar contiene diecisiete láminas y una página inicial, Ex Libris.

Lámina 2.
Lámina 2.
Lámina 3.
Lámina 3.
Lámina 4.
Lámina 4.
Lámina 5.
Lámina 5.
Lámina 6.
Lámina 6.
Lámina 7.
Lámina 7.
Lámina 8.
Lámina 8.
Lámina 9. >
Lámina 9. “La Hambruna”.
Lámina 10. "La plaga".
Lámina 10. “La plaga”.
Lámina 11.
Lámina 11.
Lámina 12.
Lámina 12.
Lámina 13.
Lámina 13.
Lámina 14.
Lámina 14.
Lámina 15.
Lámina 15.
Lámina 16.
Lámina 16.
Lámina 17.
Lámina 17.