Alberto Giacometti: Una mirada

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Alberto Giacometti Paris 1958 Photo: Robert Doisneau

Alberto Giacometti (Stampa, Suiza, 1901-Chur, id., 1966) Escultor y pintor suizo. Nació en un ambiente artístico, ya que su padre, Giovanni, era un pintor impresionista. Se inició en el dibujo y la plástica en la Escuela de Artes y Oficios de Ginebra, antes de trasladarse a París para seguir los cursos de escultura de E. A. Bourdelle en la Academia de Grand Chaumière.

Alberto-Giacometti

En la capital francesa entró en contacto con el ambiente cubista, y más tarde con el grupo surrealista, del que formó parte de 1930 a 1935. En las obras de este período, muy personales, se reconoce la idea surrealista del simbolismo de los objetos.

El abandono del surrealismo y la vuelta al arte figurativo constituyen el preludio de la llegada de Giacometti a su estilo más singular y característico, el que desarrolló a partir de comienzos de la década de 1940. Aparecen entonces sus figuras humanas alargadas y de apariencia nerviosa, muy delgadas y de superficie áspera, a menudo de tamaño natural, que pueden estar representadas solas o en grupo.

Son estas obras las que han hecho de Giacometti uno de los artistas más originales del siglo XX, también en pintura, donde sus obras se caracterizan por figuras rígidas y frontales, simbólicamente aisladas en el espacio. En estas creaciones que representan la soledad y el aislamiento del hombre se ha querido ver un trasunto de la filosofía existencialista, y de hecho Jean-Paul Sartre, el máximo representante de la tendencia, reconoció en la obra de Giacometti algunas de sus ideas y escribió sobre ella.

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Andrea Villalba del Castillo. Estudio para una cabeza. Óleo sobre lienzo. Colección particular. Escuela (Facultad) Bellas Artes de Granada. Alberto Giacometti fue un pintor y escultor que concentró toda su obra en la cabeza humana, centrándose principalmente en la mirada (parece que esto es porque lo primero que hacemos al hablar es mirarnos a los ojos, de modo que Giacometti al dibujar cabezas humanas comenzaba por ahí, para continuar con el resto). En esta obra se reconoce esta técnica.

“Si la mirada –es decir, la vida– se convierte en lo esencial, no hay duda de que lo esencial es la cabeza […] La única cosa que quedaba con vida era la mirada. El resto, la cabeza que se transformaba en cráneo, se convertía más o menos en el equivalente al cráneo de un muerto. […] Lo que lo hace vivo es su mirada, eso era lo que quería esculpir».

Lo que confiere vida a la representación es la mirada. No obstante, una amenaza se cierne sobre esa sensación fugitiva de la mirada que en un retrato es el elemento más difícil de captar. La Cabeza cráneo (fig. 4) creada en 1933, un año después de la muerte de su padre, recuerda la importancia que para los surrealistas tenía el funesto tema de la enucleación (extirpación de un órgano, glándula, quiste, etc., extrayéndolo de donde está alojado), tratado de forma sorprendente por Dalí y Buñuel en 1929, en Un perro andaluz. Este cráneo geometrizado que presenta una única órbita, vacía y perfectamente circular en medio de ángulos acerados, es efectivamente una evocación de la muerte: «…la única cosa que quedaba con vida era la mirada. El resto, la cabeza que se transformaba en cráneo, se convertía más o menos en el equivalente al cráneo de un muerto. Texto tomado del Dossier de Prensa editado con motivo de la exposición “Giacometti el hombre que mira” Fundación Canal en  Madrid 2015.

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Semejanza y proporciones. Mural trasladado a lienzo.
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La familia y los amigos del artista fueron sus modelos preferidos, en particular su hermano Diego, al que reprodujo en numerosas esculturas, pinturas y dibujos.

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– ¿Esculpe usted por los ojos? – Por los ojos. Únicamente por los ojos. Tengo la impresión de que si consiguiera copiar un ojo, aunque solo fuera un poquito, tendría la cabeza completa. Sí, sin ninguna duda. Lo único es que eso parece completamente imposible. ¿Por qué? ¡No tengo ni idea! – ¿Podría decirse, Giacometti, sin exagerar, que sus esculturas de cabezas tienen como único objetivo sostener la mirada, intentar comprenderla y circunscribirla? – No pienso directamente en la mirada, sino en la propia forma del ojo… en la apariencia de la forma. Si captase la forma del ojo, el resultado sería algo que se parecería a la mirada. Sí, tal vez todo el arte consiste en conseguir situar la pupila… La mirada está hecha por el entorno del ojo. El ojo siempre tiene un aspecto frío y distante. Lo que determina el ojo es el contenedor. Pero la dificultad para expresar realmente ese “detalle” es la misma que hay para traducir, para comprender el conjunto. Si yo lo miro a usted de frente, me olvido del perfil. Si miro el perfil, me olvido de la cara. Todo se vuelve discontinuo. El hecho está ahí. Nunca consigo captar el conjunto. ¡Demasiadas etapas! ¡Demasiados niveles! El ser humano se vuelve complejo. Y, en ese sentido, ya no consigo aprehenderlo. El misterio se espesa sin cesar desde el primer día… Fragmento de entrevista con André Parinaud, 1962.

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Cabeza que mira. 1929. Yeso recubierto Con Un agente de desmoldeo, Los Rastros de lápiz, 40 x 36,4 x 6,5 cm. Fundación Alberto y Annette Giacometti, París. © Alberto Giacometti Raíces (Fondation Giacometti, París + ADAGP, Paris)

En ese momento  de vanguardia la escultura intenta librarse de su condición de estatua. Giacometti comienza entonces a mirar en su interior, lo que le lleva a influirse por el arte primitivo, muy vigente en todos los movimientos de vanguardia, y por la escultura antigua de Egipto, Summer y la civilización de las Cícladas. Realiza en este momento una parte de su obra que podemos denominar como objetos surrealistas como la Cabeza de 1927 (1) que sólo posee dos leves incisiones una vertical y otra horizontal para formar en nuestra mente la idea de un rostro, recuerda además de al arte tribal africano a la obra de un genio como Brancusi.

El aspecto escultórico de Giacometti lo abordaremos si es posible en otra nueva entrada.

Quiero cerrar este breve apunte con una obra pictórica, como dejando una pincelada de la innumerable actividad creadora de este extraordinario artista: Annette en el estudio 1961.

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Annette en el estudio, 1961. Óleo sobre lienzo 136x97cm. Museo Kunsthalle, Hamburgo, Alemania.

Annette no sólo fue la esposa de Alberto Giacometti, también fue su modelo para innumerables pinturas y esculturas. Esta obra no es un retrato al uso, sino más bien un dibujo pintado, monocromático salvo por una cálida zona de ocre en la pared del fondo.

Giacometti pintó a su esposa sentada, distorsionando drásticamente la perspectiva tradicional; Las piernas y los pies de Annette están muy cerca y el espectador retrocede en su mirada en profundidad hacia sus manos y su torso, y finalmente a su cabeza. La distancia entre las rodillas y la cabeza se muestra exagerada, ya que esta última parece flotar sobre los hombros.

La Belleza Encerrada de Fra Angelico a Fortuny-Exposición Temporal Museo del Prado- (Sala XVI)

Autorretrato, Francisco de Goya y Lucientes.
Autorretrato, Francisco de Goya y Lucientes.

SALA XVI.

(Presentación y contenidos)

Maderas de caoba, limoncillo, boj, nogal y pino componen la maqueta que Villanueva presentó al rey en 1787 del Gabinete de Ciencias Naturales, que con el tiempo sería el Museo del Prado. Poco después, en 1795, Gaetano Merchi, huido de la Revolución Francesa, creó el más noble retrato de Goya conocido, sencillo y directo como fue él. El Autorretrato del pintor, sin embargo, presenta la mirada analítica y el cabello revuelto del genio, ya en la frontera del Romanticismo. Bocetos, cuadros de gabinete y pequeños retratos se exhiben bajo la luz real de la claraboya, símbolo del Siglo de las Luces, y asimismo homenaje a esa radiación de la Naturaleza que hace visible la realidad y que Goya dominó a su antojo. La Riña en el Mesón del Gallo, para el cartón de tapiz de 1777, es el más temprano ejemplo del proyecto para los Sitios Reales que llenó veinte años de su vida. La inolvidable Pradera de San Isidro, o la novedosa escena dedicada al albañil, de 1786- 87, cierran aquí estas series únicas que le sirvieron a Goya para reflexionar sobre la naturaleza humana, y que fueron punto de partida de su arte independiente, como la serie de hojalatas de 1793 de la que formó parte la divertida sátira contra el Antiguo Régimen, Cómicos ambulantes, la caprichosa escena sobre la duquesa de Alba o las alegorías de brujas. La pintura religiosa presenta distintos aspectos, desde exquisitos cuadros de devoción hasta el boceto para Santa Justa y santa Rufina. Goya, el retratista por excelencia, muestra aquí los efectos de la gran pintura reducidos a la mínima expresión en dos diminutos redondeles de cobre: la madre y la hija mayor de los Goicoechea, su familia política.

Maqueta en madera del edificio del Museo Nacional del Prado, Anónimo. Madera de limoncillo, boj, caoba, nogal y pino, 66 x 362 x 94 cm, H. 1787. Modelo que reproduce, en líneas generales, el tercer “pensamiento” de Juan de Villanueva para el edificio.
Maqueta en madera del edificio del Museo Nacional del Prado, Anónimo. Madera de limoncillo, boj, caoba, nogal y pino, 66 x 362 x 94 cm, H. 1787. Modelo que reproduce, en líneas generales, el tercer “pensamiento” de Juan de Villanueva para el edificio.
Retrato de Goya, Gaetano Merchi. Bronce, 46 x 25 x 22 cm,  H. 1795. Réplica del original, conservado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.
Retrato de Goya, Gaetano Merchi. Bronce, 46 x 25 x 22 cm, H. 1795. Réplica del original, conservado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.
Autorretrato, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 18,2 x 12,2 cm, 1796 – 1797. Pequeño retrato.
Autorretrato, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 18,2 x 12,2 cm, 1796 – 1797. Pequeño retrato.
Manuela Goicoechea y Galarza, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lámina de cobre, 81 mm de diámetro, 1805. Pequeño retrato.
Manuela Goicoechea y Galarza, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lámina de cobre, 81 mm de diámetro, 1805. Pequeño retrato.
Juana Galarza de Goicoechea, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lámina de cobre, 81 mm de diámetro, 1805. Pequeño retrato.
Juana Galarza de Goicoechea, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lámina de cobre, 81 mm de diámetro, 1805. Pequeño retrato.
La duquesa de Alba y su dueña, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 33 x 27,7 cm, 1795. Cuadro de gabinete.
La duquesa de Alba y su dueña, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 33 x 27,7 cm, 1795. Cuadro de gabinete.
El albañil herido, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 268 x 110 cm, 1786 – 1787. Cartón para la serie de tapices destinados a decorar el comedor o Sala de Conversación en el palacio del Pardo.
El albañil herido, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 268 x 110 cm, 1786 – 1787. Cartón para la serie de tapices destinados a decorar el comedor o Sala de Conversación en el palacio del Pardo.
El albañil borracho, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 35 x 15 cm, 1786. Boceto para uno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el comedor o Sala de Conversación en el Palacio del Pardo.
El albañil borracho, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 35 x 15 cm, 1786. Boceto para uno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el comedor o Sala de Conversación en el Palacio del Pardo.
El Prendimiento de Cristo, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 40,2 x 23,1 cm, 1798. Boceto para el cuadro de mayor tamaño destinado a la sacristía de la catedral de Toledo.
El Prendimiento de Cristo, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 40,2 x 23,1 cm, 1798. Boceto para el cuadro de mayor tamaño destinado a la sacristía de la catedral de Toledo.
Santa Justa y santa Rufina, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre tabla, 45 x 29 cm, 1817. Boceto para el cuadro de mayor tamaño destinado a la sacristía de los Cálices de la catedral de Sevilla.
Santa Justa y santa Rufina, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre tabla, 45 x 29 cm, 1817. Boceto para el cuadro de mayor tamaño destinado a la sacristía de los Cálices de la catedral de Sevilla.
Vuelo de brujas, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 43,5 x 30,5 cm,1797 – 1798. Cuadro de gabinete.
Vuelo de brujas, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 43,5 x 30,5 cm,1797 – 1798. Cuadro de gabinete.
Un garrochista, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 57 x 47 cm, 1791 – 1792. Cuadro de gabinete. Pintado encima de un boceto para un retrato ecuestre de Manuel Godoy.
Un garrochista, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 57 x 47 cm, 1791 – 1792. Cuadro de gabinete. Pintado encima de un boceto para un retrato ecuestre de Manuel Godoy.
La Sagrada Familia, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 63,5 x 51,5 cm, H. 1787. Cuadro de devoción.
La Sagrada Familia, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 63,5 x 51,5 cm, H. 1787. Cuadro de devoción.
Tobías y el ángel, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 63,5 x 51,5 cm, H. 1787. Cuadro de devoción.
Tobías y el ángel, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 63,5 x 51,5 cm, H. 1787. Cuadro de devoción.
La pradera de San Isidro, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41,9 x 90,8 cm, 1788. Boceto para alguno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el Dormitorio de las Infantas en el palacio del Pardo.
La pradera de San Isidro, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41,9 x 90,8 cm, 1788. Boceto para alguno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el Dormitorio de las Infantas en el palacio del Pardo.
La gallina ciega, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41 x 44 cm, 1787. Boceto para alguno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el Dormitorio de las Infantas en el palacio del Pardo.
La gallina ciega, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41 x 44 cm, 1787. Boceto para alguno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el Dormitorio de las Infantas en el palacio del Pardo.
La ermita de San Isidro el día de la fiesta, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41,8 x 43,8 cm, 1788. Boceto para alguno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el Dormitorio de las Infantas en el palacio del Pardo.
La ermita de San Isidro el día de la fiesta, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41,8 x 43,8 cm, 1788. Boceto para alguno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el Dormitorio de las Infantas en el palacio del Pardo.
La riña en el Mesón del Gallo, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41,9 x 67,3 cm, 1777. Boceto para uno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el comedor de los príncipes de Asturias en el palacio del Pardo.
La riña en el Mesón del Gallo, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo, 41,9 x 67,3 cm, 1777. Boceto para uno de los cartones para la serie de tapices destinados a decorar el comedor de los príncipes de Asturias en el palacio del Pardo.
Los cómicos ambulantes, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lámina de hojalata, 42,5 x 31,7 cm, 1793 – 1794. Cuadro de gabinete.
Los cómicos ambulantes, Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lámina de hojalata, 42,5 x 31,7 cm, 1793 – 1794. Cuadro de gabinete.

Nota: Los textos que acompañan esta entrada han sido extraídos de la pequeña guía de mano que acompaña la visita a la exposición.

La Belleza Encerrada de Fra Angelico a Fortuny-Exposición Temporal Museo del Prado- (Sala XV)

Los tres viajeros aéreos favoritos, John-Francis Rigaud.
Los tres viajeros aéreos favoritos, John-Francis Rigaud.

SALA XV.

(Presentación y contenidos)

El arte de la segunda mitad del siglo XVIII evidencia el patrocinio de los monarcas de la casa de Borbón y la moderna formación proporcionada por las academias de Bellas Artes. Junto a la monumental pintura al fresco, que Vicente López continuó en el siglo XIX, los monarcas ilustrados favorecieron los temas populares como decoración de los Sitios Reales de recreo. Majos y majas retrataron por primera vez a una clase social en ascenso, personas de oficios diversos que incluían ya a la mujer, independiente y liberal, así como a la incipiente burguesía, elegante y curiosa, que llenaba paseos y fi estas populares y entre la que se mezclaba, como un juego, la aristocracia. Giandomenico Tiepolo, que ya había abordado este tipo de escenas en Italia, lo hace aquí con un trasfondo crítico que anuncia a Goya. Los bocetos de Bayeu y Castillo muestran la faceta agradable del pueblo, la vida en la calle que preludia temas modernos del siglo siguiente. El retrato burgués está representado en el de Feliciana Bayeu, o, ya a principios del XIX, en la expresiva imagen de la mujer del pintor Rafael Tegeo. Otras escenas, como la atribuida a Juliá, Escena de una comedia, o la Mujer sentada de Camarón, así como los Tres viajeros aéreos favoritos, de Rigaud, reflejan aspectos curiosos de fines del siglo XVIII. El último muestra el ascenso en globo que tuvo lugar en 1784 en Londres, ante una muchedumbre de 200.000 personas, del joven Vincent Lunardi, su ayudante George Biggin y la actriz y modelo Letitia Anne Sage, la primera mujer en subirse a un globo aerostático, acontecimiento que motivó numerosas historietas escabrosas sobre lo que los protagonistas habían hecho por encima de las nubes.

La pradera de San Isidro, José del Castillo. Óleo sobre lienzo, 49 x 99,5 cm, 1785. Boceto preparatorio para un cartón para tapiz destinado al Dormitorio del Infante en el palacio del Pardo.
La pradera de San Isidro, José del Castillo. Óleo sobre lienzo, 49 x 99,5 cm, 1785. Boceto preparatorio para un cartón para tapiz destinado al Dormitorio del Infante en el palacio del Pardo.
Mujer sentada, A la manera de José Camarón y Bonanat. Óleo sobre lienzo, 43,5 x 34,5 cm, 1750 – 1800. Cuadro de gabinete.
Mujer sentada, A la manera de José Camarón y Bonanat. Óleo sobre lienzo, 43,5 x 34,5 cm, 1750 – 1800. Cuadro de gabinete.
Bodegón de frutas y florero de cristal, José Ferrer. Óleo sobre tabla, 39 x 51 cm, 1781.
Bodegón de frutas y florero de cristal, José Ferrer. Óleo sobre tabla, 39 x 51 cm, 1781.
Bodegón con plato de moras, acerolas y avellanas en un paisaje, Luis Egidio Meléndez. Óleo sobre lienzo, 37 x 49 cm, H. 1774. Cuadro de gabinete.
Bodegón con plato de moras, acerolas y avellanas en un paisaje, Luis Egidio Meléndez. Óleo sobre lienzo, 37 x 49 cm, H. 1774. Cuadro de gabinete.
Feliciana Bayeu, hija del pintor, Francisco Bayeu y Subías. Óleo sobre lienzo, 38 x 30 cm, 1787.
Feliciana Bayeu, hija del pintor, Francisco Bayeu y Subías. Óleo sobre lienzo, 38 x 30 cm, 1787.
El mundo nuevo, Giandomenico Tiepolo. Óleo sobre lienzo, 34 x 58,3 cm, H. 1765. Cuadro de gabinete.
El mundo nuevo, Giandomenico Tiepolo. Óleo sobre lienzo, 34 x 58,3 cm, H. 1765. Cuadro de gabinete.
El charlatán veneciano, Giandomenico Tiepolo. Óleo sobre lienzo, 34 x 58,1 cm, H. 1765. Cuadro de gabinete.
El charlatán veneciano, Giandomenico Tiepolo. Óleo sobre lienzo, 34 x 58,1 cm, H. 1765. Cuadro de gabinete.
El paseo de las Delicias, Francisco Bayeu y Subías. Óleo sobre lienzo, 37 x 56 cm, 1784 – 1785. Boceto para el cartón para tapiz destinado al cuarto de los príncipes de Asturias en el palacio del Pardo, pintado por Ramón Bayeu.
El paseo de las Delicias, Francisco Bayeu y Subías. Óleo sobre lienzo, 37 x 56 cm, 1784 – 1785. Boceto para el cartón para tapiz destinado al cuarto de los príncipes de Asturias en el palacio del Pardo, pintado por Ramón Bayeu.
El sueño de san José, Vicente López Portaña. Óleo sobre papel pegado sobre cartón, 27 x 19 cm, H. 1791 – 1792. Cuadro de gabinete.
El sueño de san José, Vicente López Portaña. Óleo sobre papel pegado sobre cartón, 27 x 19 cm, H. 1791 – 1792. Cuadro de gabinete.
La liberación de san Pedro, Vicente López Portaña. Óleo sobre papel pegado sobre cartón, 27 x 19 cm, H. 1791 – 1792. Cuadro de gabinete.
La liberación de san Pedro, Vicente López Portaña. Óleo sobre papel pegado sobre cartón, 27 x 19 cm, H. 1791 – 1792. Cuadro de gabinete.
La Huida a Egipto, Vicente López Portaña. Óleo sobre lienzo, 14 x 21 cm, H. 1795. Boceto preparatorio para el cuadro de la catedral de Valencia.
La Huida a Egipto, Vicente López Portaña. Óleo sobre lienzo, 14 x 21 cm, H. 1795. Boceto preparatorio para el cuadro de la catedral de Valencia.
Alegoría de la institución de la orden de Carlos III, Vicente López Portaña. Óleo sobre lienzo, 117 x 109 cm, 1827 – 1828. Boceto preparatorio para el fresco del Palacio Real de Madrid.
Alegoría de la institución de la orden de Carlos III, Vicente López Portaña. Óleo sobre lienzo, 117 x 109 cm, 1827 – 1828. Boceto preparatorio para el fresco del Palacio Real de Madrid.
La Adoración de la Sagrada Forma (copia), Vicente López Portaña. Óleo sobre lienzo sobre tabla, 70 x 36 cm, H. 1791 – 1792. Copia del cuadro de Claudio Coello que preside la sacristía nueva del monasterio de San Lorenzo del Escorial.
La Adoración de la Sagrada Forma (copia), Vicente López Portaña. Óleo sobre lienzo sobre tabla, 70 x 36 cm, H. 1791 – 1792. Copia del cuadro de Claudio Coello que preside la sacristía nueva del monasterio de San Lorenzo del Escorial.

 

Hércules y Anteo, Rafael Tegeo Diaz. Óleo sobre lienzo, 23 x 17 cm, H. 1828. Boceto.
Hércules y Anteo, Rafael Tegeo Diaz. Óleo sobre lienzo, 23 x 17 cm, H. 1828. Boceto.
Los duques de San Fernando de Quiroga, Rafael Tegeo Díaz. Óleo sobre lienzo, 54,5 x 40 cm, H. 1833. Variación en pequeño formato de un retrato de gran tamaño.
Los duques de San Fernando de Quiroga, Rafael Tegeo Díaz. Óleo sobre lienzo, 54,5 x 40 cm, H. 1833. Variación en pequeño formato de un retrato de gran tamaño.
María de la Cruz Benítez, Rafael Tegeo Díaz. Óleo sobre lienzo, 37 x 27 cm, 1827. Pequeño retrato.
María de la Cruz Benítez, Rafael Tegeo Díaz. Óleo sobre lienzo, 37 x 27 cm, 1827. Pequeño retrato.
Los tres viajeros aéreos favoritos, John-Francis Rigaud. Óleo sobre lámina de cobre, 36 x 31 cm, H. 1785. Cuadro de gabinete.
Los tres viajeros aéreos favoritos, John-Francis Rigaud. Óleo sobre lámina de cobre, 36 x 31 cm, H. 1785. Cuadro de gabinete.
Escena de una comedia, Asensio Julià (?). Óleo sobre lienzo, 43 x 56 cm, H. 1798. Cuadro de gabinete con destino a la Alameda de Osuna.
Escena de una comedia, Asensio Julià (?). Óleo sobre lienzo, 43 x 56 cm, H. 1798. Cuadro de gabinete con destino a la Alameda de Osuna.
Trece bocetos para cartones de tapices, Francisco Bayeu y Subías. Óleo sobre lienzo, 45 x 96 cm, H. 1786. Bocetos para cartones para tapices.
Trece bocetos para cartones de tapices, Francisco Bayeu y Subías. Óleo sobre lienzo, 45 x 96 cm, H. 1786. Bocetos para cartones para tapices.
La Escultura, Francesco Bertós. Bronce, 107 x 45 x 51 cm, H. 1710.
La Escultura, Francesco Bertós. Bronce, 107 x 45 x 51 cm, H. 1710.
El arte de la Guerra, Francesco Bertós. Bronce, 109 x 45 x 51 cm, H. 1710.
El arte de la Guerra, Francesco Bertós. Bronce, 109 x 45 x 51 cm, H. 1710.

Nota: Los textos que acompañan esta entrada han sido extraídos de la pequeña guía de mano que acompaña la visita a la exposición.

La Belleza Encerrada de Fra Angelico a Fortuny-Exposición Temporal Museo del Prado- (Sala VI)

Museo del Prado
Museo del Prado

SALA 6.

(Presentación y contenidos)

España hizo del Greco un pintor nuevo, alejado del poder artístico romano y del influjo de Tintoretto, todavía presente en su Huida a Egipto y en la Anunciación. Fue también un escultor caprichoso, que flirteó con este arte deslumbrado por el naturalismo de la madera tallada y policromada de los españoles, como revelan Epimeteo y Pandora. Retratos de Moro, El Greco, Sánchez Coello, Orrente y Velázquez, que evolucionan desde la minuciosa observación renacentista hasta la introspección psicológica del Barroco, alternan con las fisonomías de los visitantes que se acercan desde otra sala a investigar lo aquí expuesto, en un juego que une el pasado con el presente. Función importante de la pintura en el siglo XVI fue la de copiar en pequeño grandes cuadros de altar, para disfrutar de ellos en un ámbito privado. La delicada Virgen con el Niño y san Juan de Correggio sirve de contrapunto a dos copias de gran calidad de originales de este maestro. Del mismo género es el Descendimiento de Allori, realizado sobre lámina de cobre, soporte de moda a fines del siglo XVI, muy adecuado, por su materia lisa y brillante, para esta pintura detallista y exquisita. Pietro da Cortona resume la grandeza del Barroco en su Natividad, donde el óleo se conjuga con la brillante y rosada piedra de su soporte, que actúa como espacio divino. La oscuridad de los artistas españoles, centrados aquí en el sufrimiento de Jesucristo, se combina con el gusto más amable de los italianos, siempre audaces en el colorido y perfectos en la proporción y la perspectiva, concluyendo con el intimismo del romano Carlo Maratti.

La Anunciación, El Greco. Óleo sobre tabla, 26,7 x 20 cm, 1570 – 1572. Cuadro de devoción.
La Anunciación, El Greco. Óleo sobre tabla, 26,7 x 20 cm, 1570 – 1572. Cuadro de devoción.
Huida a Egipto, El Greco. Óleo sobre tabla, 15,9 x 21,6 cm, H. 1570. Cuadro de devoción.
Huida a Egipto, El Greco. Óleo sobre tabla, 15,9 x 21,6 cm, H. 1570. Cuadro de devoción.
María de Portugal, esposa de Alejandro Farnesio y Margarita de Parma Antonio Moro. Óleo sobre tabla, 38,7 x 15,7 cm. Después de 1565. Portezuelas de un díptico.
María de Portugal, esposa de Alejandro Farnesio y Margarita de Parma Antonio Moro. Óleo sobre tabla, 38,7 x 15,7 cm. Después de 1565. Portezuelas de un díptico.
Francisco Pacheco, 1619-1622. Óleo sobre lienzo. 40 cm x 36 cm. Museo del Prado. Esta obra es a la vez testimonio de las grandes dotes para el retrato que demuestra su autor desde los inicios de su carrera, y del entorno intelectual y afectivo que le rodea.  Aunque durante mucho tiempo los historiadores han dudado sobre la identidad de este personaje, recientemente han aparecido pruebas concluyentes que avalan su identificación con Pacheco.
Francisco Pacheco, Velázquez. Óleo sobre lienzo. 40 cm x 36 cm. (1619-1622).
Esta obra es a la vez testimonio de las grandes dotes para el retrato que demuestra su autor desde los inicios de su carrera, y del entorno intelectual y afectivo que le rodea.
Aunque durante mucho tiempo los historiadores han dudado sobre la identidad de este personaje, recientemente han aparecido pruebas concluyentes que avalan su identificación con Pacheco.

Autorretrato, Pedro de Orrente. Óleo sobre lienzo, 45 x 36 cm, 1620 – 1630.

Autorretrato, Pedro de Orrente. Óleo sobre lienzo, 45 x 36 cm, 1620 – 1630.
Caballero anciano, El Greco. Óleo sobre lienzo, 46 x 43 cm, 1587 – 1600.
Caballero anciano, El Greco. Óleo sobre lienzo, 46 x 43 cm, 1587 – 1600.
Autorretrato (?), Alonso Sánchez Coello. Óleo sobre tabla, 41 x 32,5 cm, H. 1570.
Autorretrato (?), Alonso Sánchez Coello. Óleo sobre tabla, 41 x 32,5 cm, H. 1570.
Un conquistador de Indias, Anónimo flamenco. Óleo sobre tabla, 33 x 24 cm, 1501 – 1535. Pequeño retrato.
Un conquistador de Indias, Anónimo flamenco. Óleo sobre tabla, 33 x 24 cm, 1501 – 1535. Pequeño retrato.
Las lágrimas de san Pedro, Domenichino (?). Óleo sobre lámina de cobre, 28 x 21 cm, 1600 – 1633. Cuadro de devoción.
Las lágrimas de san Pedro, Domenichino (?). Óleo sobre lámina de cobre, 28 x 21 cm, 1600 – 1633. Cuadro de devoción.
La Virgen con el Niño, Ippolito Scarsella. Óleo sobre tabla, 20 x 28 cm, 1590 – 1610. Cuadro de devoción.
La Virgen con el Niño, Ippolito Scarsella. Óleo sobre tabla, 20 x 28 cm, 1590 – 1610. Cuadro de devoción.
La Natividad, Pietro da Cortona. Óleo sobre venturina, 51 x 40 cm, H. 1658. Cuadro de devoción.
La Natividad, Pietro da Cortona. Óleo sobre venturina, 51 x 40 cm, H. 1658. Cuadro de devoción.
La Oración en el huerto, Ludovico Carracci. Óleo sobre lienzo, 48 x 45 cm, 1590 – 1600. Cuadro de devoción.
La Oración en el huerto, Ludovico Carracci. Óleo sobre lienzo, 48 x 45 cm, 1590 – 1600. Cuadro de devoción.
La Virgen poniendo al Niño dormido sobre la paja, Carlo Maratti. Óleo sobre tabla, 36 cm de diámetro, H. 1656. Réplica del fresco de la capilla Alaleone en la iglesia de Sant’ Isidoro Agricola, Roma, de 1656.
La Virgen poniendo al Niño dormido sobre la paja, Carlo Maratti. Óleo sobre tabla, 36 cm de diámetro, H. 1656. Réplica del fresco de la capilla Alaleone en la iglesia de Sant’ Isidoro Agricola, Roma, de 1656.
Imposición de la casulla a san Ildefonso, Eugenio Cajés. Óleo sobre tabla, 40 x 51 cm,H. 1600. Probablemente, perteneciente al banco de un retablo.
Imposición de la casulla a san Ildefonso, Eugenio Cajés. Óleo sobre tabla, 40 x 51 cm,H. 1600. Probablemente, perteneciente al banco de un retablo.
El Descendimiento, Alessandro Allori. Óleo sobre lámina de cobre, 70 x 54 cm, H. 1550. Réplica de un cuadro de altar de mayor tamaño, en el hospital de Santa Maria Nuova, Florencia.
El Descendimiento, Alessandro Allori. Óleo sobre lámina de cobre, 70 x 54 cm, H. 1550. Réplica de un cuadro de altar de mayor tamaño, en el hospital de Santa Maria Nuova, Florencia.
La Virgen con el Niño y san Juan, Antonio Allegri, Il Correggio. Óleo sobre tabla, 48 x 37 cm, H. 1516. Cuadro de devoción.
La Virgen con el Niño y san Juan, Antonio Allegri, Il Correggio. Óleo sobre tabla, 48 x 37 cm, H. 1516. Cuadro de devoción.
El Descendimiento o La Quinta Angustia, Antonio Allegri, Il Correggio. Óleo sobre tabla, 39 x 47 cm,Mediados del siglo XVI. Réplica reducida del original, actualmente en la Galleria Nazionale de Parma.
El Descendimiento o La Quinta Angustia, Antonio Allegri, Il Correggio. Óleo sobre tabla, 39 x 47 cm,Mediados del siglo XVI. Réplica reducida del original, actualmente en la Galleria Nazionale de Parma.
Martirio de los santos Plácido, Flavia, Eutiquio y Victorino, Antonio Allegri, Il Correggio. Óleo sobre tabla, 39 x 47 cm, Mediados del siglo XVI. Réplica reducida del original, actualmente en la Galleria Nazionale de Parma.
Martirio de los santos Plácido, Flavia, Eutiquio y Victorino, Antonio Allegri, Il Correggio. Óleo sobre tabla, 39 x 47 cm, Mediados del siglo XVI. Réplica reducida del original, actualmente en la Galleria Nazionale de Parma.
Asunción y Coronación de la Virgen, Guido Reni. Óleo sobre tabla, 77 x 51 cm, 1602 – 1603. Réplica de una obra de mayor tamaño.
Asunción y Coronación de la Virgen, Guido Reni. Óleo sobre tabla, 77 x 51 cm, 1602 – 1603. Réplica de una obra de mayor tamaño.
Cristo en la cruz, Círculo de Alonso Cano. Óleo sobre tabla, 34 x 24 cm, H. 1650. Cruz devocional encastrada en un soporte de madera.
Cristo en la cruz, Círculo de Alonso Cano. Óleo sobre tabla, 34 x 24 cm, H. 1650. Cruz devocional encastrada en un soporte de madera.
Cristo atado a la columna, Cornelio Schut. Óleo sobre lienzo, 42 x 29 cm, H. 1665. Cuadro de devoción.
Cristo atado a la columna, Cornelio Schut. Óleo sobre lienzo, 42 x 29 cm, H. 1665. Cuadro de devoción.
Epimeteo, El Greco. Madera policromada, 44 x 17,1 x 9 cm, 1600 – 1610.
Epimeteo, El Greco. Madera policromada, 44 x 17,1 x 9 cm, 1600 – 1610.
Pandora , El Greco. Madera policromada, 43 x 12,7 x 8 cm , 1600 – 1610.
Pandora , El Greco. Madera policromada, 43 x 12,7 x 8 cm , 1600 – 1610.

Nota: Los textos que acompañan esta entrada han sido extraídos de la pequeña guía de mano que acompaña la visita a la exposición.

La Belleza Encerrada de Fra Angelico a Fortuny-Exposición Temporal Museo del Prado- (Salas IV y V)

Salas 4 y 5
Salas 4 y 5

SALA 4.
(Presentación y contenidos)
La presencia de un monarca renacentista, Felipe II, amante de las artes y patrono de pintores como Tiziano, domina este espacio dedicado a la escultura, que incluye el pequeño busto que se atribuye a uno de sus artífices favoritos, el italiano Pompeo Leoni. Como la pintura, la escultura también fue capaz de hacerse pequeña, sin perder por ello su grandeza, para ocupar espacios íntimos dedicados al culto de la Antigüedad clásica, como demuestra el bello Meleagro herido, exquisito ejemplo del manierismo toscano de Silvio Cosini, o los relieves, casi transparentes, de alabastro. La escultura, con su nobleza tradicional, fue un arte al servicio de los poderosos; resaltó su gloria y dejó constancia de sus facciones. En el Renacimiento conllevaría, además, una recuperación voluntaria del retrato romano, como se aprecia en el mencionado busto de Felipe II, o en el relieve dedicado a Francisco I de Medici, del flamenco Giambologna, afincado en Florencia. El influjo de Durero se expresa también aquí con una copia en marfil de su famoso grabado de Adán y Eva, que había sido compendio de sus estudios sobre las proporciones humanas, y que se debe al prolífico escultor alemán Hering Loy. En esa misma línea de medida y conocimiento del cuerpo se encuadra un raro maniquí articulado, atribuido a Durero o a su círculo inmediato, que evidencia una nueva práctica artística que reside en el dibujo constante de modelos del natural o, a falta de ellos, como en este caso, de un pequeño ingenio que permitía sustituirlos, variando las actitudes y posiciones del cuerpo y de sus miembros.

Adán y Eva, Hering Loy. Marfil, 35 x 19 x 2 cm, (1520 – 1550). Copia en relieve de la estampa homónima de Alberto Durero.
Adán y Eva, Hering Loy. Marfil, 35 x 19 x 2 cm, (1520 – 1550). Copia en relieve de la estampa homónima de Alberto Durero.
Felipe II. Atribuido a Pompeo Leoni. Alabastro, 34 x 13 x 14 cm. H. 1560.
Felipe II. Atribuido a Pompeo Leoni. Alabastro, 34 x 13 x 14 cm. H. 1560.
Alegoría de Francisco I de Medici. Giambologna. Alabastro, 31 x 45,8 x 5 cm, (1560 – 1561).
Alegoría de Francisco I de Medici. Giambologna. Alabastro, 31 x 45,8 x 5 cm, (1560 – 1561).
Escena de martirio. Taller veneciano (?). Alabastro, 33 x 51 x 5,4 cm. (H. 1520 – 1530).
Escena de martirio. Taller veneciano (?). Alabastro, 33 x 51 x 5,4 cm. (H. 1520 – 1530).
Meleagro. Silvio Cosini. Mármol, 108 x 40 x 33 cm. (H. 1540).
Meleagro. Silvio Cosini. Mármol, 108 x 40 x 33 cm. (H. 1540).
Maniquí articulado. Alberto Durero (?). Madera de boj policromada, 28 x 8 x 3 cm , (H. 1525) . Modelo para el trabajo en el taller.
Maniquí articulado. Alberto Durero (?). Madera de boj policromada, 28 x 8 x 3 cm , (H. 1525) . Modelo para el trabajo en el taller.

SALA 5.

(Presentación y contenidos)

Preside la sala una estatua de Afrodita, copia romana, reducida, de un famoso original perdido del siglo V a. C. El orden perfecto, clásico y breve en el tiempo, visible en laSagrada Familia del cordero de Rafael, se refleja en tono amable en el diminuto San Juan Bautista con el cordero de Andrea del Sarto, y el gusto por la representación del colorido, de lo atmosférico y del lujo de los venecianos, en el Moisés salvado de las aguas de Veronese. El impulso que los venecianos dieron al claroscuro, con escenas nocturnas y ambiciosos contrastes lumínicos, se ilustra con la Adoración de los pastores de Jacopo Bassano y laCoronación de espinas de su hijo Leandro. En ella, este último usó como soporte la pizarra, empleada también por Sebastiano del Piombo en obras como Cristo con la Cruz a cuestas, de colorido sombrío y melancólico, que imitará, sobre tabla, Luis de Morales. El manierismo de figuras alargadas, actitudes violentamente forzadas y colores ácidos se muestra en obras del norte de Italia: losDesposorios de la Virgen de Mazzuchelli, un boceto al óleo sobre papel, y la Huida a Egipto de Cerano. El anuncio del naturalismo clasicista, ya en los umbrales del siglo XVII, está reservado a dos de sus máximos exponentes: Annibale Carracci, con su Virgen con el Niño y san Juan, y Guido Reni, con su martirio y gloria de santa Apolonia.

San Juan Bautista con el cordero. Andrea del Sarto. Óleo sobre tabla, 23 x 16 cm. H. 1510. Cuadro de devoción.
San Juan Bautista con el cordero. Andrea del Sarto. Óleo sobre tabla, 23 x 16 cm. H. 1510. Cuadro de devoción.
La Sagrada Familia del cordero, Rafael. Óleo sobre tabla, 28 x 21,5 cm. 1507. Cuadro de devoción.
La Sagrada Familia del cordero, Rafael. Óleo sobre tabla, 28 x 21,5 cm. 1507. Cuadro de devoción.
Santa Apolonia en oración, Guido Reni. Óleo sobre lámina de cobre, 28 x 20 cm. 1600 – 1603. Cuadro de devoción.
Santa Apolonia en oración, Guido Reni. Óleo sobre lámina de cobre, 28 x 20 cm. 1600 – 1603. Cuadro de devoción.
La Virgen con el Niño y san Juan, Annibale Carracci. Óleo sobre tabla, 29 cm de diámetro. 1599 – 1600. Cuadro de devoción.
La Virgen con el Niño y san Juan, Annibale Carracci. Óleo sobre tabla, 29 cm de diámetro. 1599 – 1600. Cuadro de devoción.
Martirio de santa Apolonia, Guido Reni. Óleo sobre lámina de cobre, 28 x 20 cm. 1600 – 1603. Cuadro de devoción.
Martirio de santa Apolonia, Guido Reni. Óleo sobre lámina de cobre, 28 x 20 cm. 1600 – 1603. Cuadro de devoción.
La Coronación de la Virgen, Vicente Macip. Óleo sobre tabla, 23 x 19 cm. Después de 1521. Cuadro de devoción.
La Coronación de la Virgen, Vicente Macip. Óleo sobre tabla, 23 x 19 cm. Después de 1521. Cuadro de devoción.
La Virgen con el Niño, Luis de Morales. Óleo sobre tabla, 38 x 28 cm, H. 156. Cuadro de devoción.
La Virgen con el Niño, Luis de Morales. Óleo sobre tabla, 38 x 28 cm, H. 156. Cuadro de devoción.
Cristo con la Cruz a cuestas, Sebastiano del Piombo. Óleo sobre pizarra, 43 x 32 cm, 1532 – 1535. Cuadro de devoción.
Cristo con la Cruz a cuestas, Sebastiano del Piombo. Óleo sobre pizarra, 43 x 32 cm, 1532 – 1535. Cuadro de devoción.
Cristo con la Cruz a cuestas, Tiziano. Óleo sobre lienzo, 67 x 77 cm, H. 1565. Cuadro de devoción.
Cristo con la Cruz a cuestas, Tiziano. Óleo sobre lienzo, 67 x 77 cm, H. 1565. Cuadro de devoción.
Moisés salvado de las aguas, Paolo Caliari, Il Veronese. Óleo sobre lienzo, 57 x 43 cm, H. 1580. Cuadro de devoción.
Moisés salvado de las aguas, Paolo Caliari, Il Veronese. Óleo sobre lienzo, 57 x 43 cm, H. 1580. Cuadro de devoción.
 La Adoración de los pastores, Jacopo Bassano. Óleo sobre tabla, 60 x 49 cm, H. 1580. Cuadro de devoción.
La Adoración de los pastores, Jacopo Bassano. Óleo sobre tabla, 60 x 49 cm, H. 1580. Cuadro de devoción.
La Coronación de espinas, Leandro Bassano. Óleo sobre pizarra, 54 x 49 cm, H. 1590 – 1598. Cuadro de devoción.
La Coronación de espinas, Leandro Bassano. Óleo sobre pizarra, 54 x 49 cm, H. 1590 – 1598. Cuadro de devoción.
El martirio de san Lorenzo, Anónimo italiano. Mármol, 42 x 34,5 x 3 cm, Siglo XVII (?). Obra de devoción.
El martirio de san Lorenzo, Anónimo italiano. Mármol, 42 x 34,5 x 3 cm, Siglo XVII (?). Obra de devoción.
Cristo yacente adorado por el papa san Pío V, Michele Parrasio. Óleo sobre lámina de cobre, 42 x 30 cm, H. 1572. Cuadro de devoción.
Cristo yacente adorado por el papa san Pío V, Michele Parrasio. Óleo sobre lámina de cobre, 42 x 30 cm, H. 1572. Cuadro de devoción.
El Descanso en la huida a Egipto, Giovanni Battista Crespi, Il Cerano. Óleo sobre lámina de cobre, 43 x 32 cm, H. 1595. Cuadro de devoción.
El Descanso en la huida a Egipto, Giovanni Battista Crespi, Il Cerano. Óleo sobre lámina de cobre, 43 x 32 cm, H. 1595. Cuadro de devoción.
Guirnalda con la Virgen, el Niño y dos ángeles, Jan Brueghel el Viejo y Giulio Cesare Procaccini. Óleo sobre lámina de cobre, 48 x 36 cm, H. 1619. Cuadro de devoción.
Guirnalda con la Virgen, el Niño y dos ángeles, Jan Brueghel el Viejo y Giulio Cesare Procaccini. Óleo sobre lámina de cobre, 48 x 36 cm, H. 1619. Cuadro de devoción.
Los Desposorios de la Virgen, Pier Francesco Mazzucchelli, Il Morazzone. Óleo sobre papel (pegado a lienzo), 31 x 41 cm, 1602 – 1603. Boceto para un cuadro de mayor tamaño.
Los Desposorios de la Virgen, Pier Francesco Mazzucchelli, Il Morazzone. Óleo sobre papel (pegado a lienzo), 31 x 41 cm, 1602 – 1603. Boceto para un cuadro de mayor tamaño.
Afrodita, Anónimo romano (?). Mármol, 38 x 18 x 8 cm. Segunda mitad del siglo II. Copia reducida de un original perdido del siglo V a. C.
Afrodita, Anónimo romano (?). Mármol, 38 x 18 x 8 cm. Segunda mitad del siglo II. Copia reducida de un original perdido del siglo V a. C.

Nota: Los textos que acompañan esta entrada han sido extraídos de la pequeña guía de mano que acompaña la visita a la exposición.

Salas Anteriores (1 a 3)

La Belleza Encerrada de Fra Angelico a Fortuny-Exposición Temporal Museo del Prado- (Salas I, II y III)

La Belleza Encerrada de Fra Angelico a Fortuny

Cartel Exposición en la entrada.
Cartel Exposición en la entrada.

Esta exposición reúne 281 obras de las colecciones del Museo del Prado que tienen como denominador común su pequeña dimensión (formato) y unas características especiales de riqueza técnica, preciosismo, refinamiento del color y detalles escondidos que invitan a la observación cercana de estos cuadros de gabinete, bocetos preparatorios, pequeños retratos, esculturas y relieves. La mitad de las obras expuestas no se han visto con regularidad en el Prado en los últimos años. Conservadas en los almacenes o depositadas en otras instituciones, han cedido el paso con humildad a otras más famosas y populares que han brillado sin perder nunca su luz en la colección permanente, aunque no por ello son menos interesantes ni menos bellas. La singularidad del Museo reside en la elevada calidad de sus colecciones, en el sorprendente buen estado de conservación de sus obras y en la variedad de lo acumulado a lo largo de los siglos por los sucesivos monarcas y por las adquisiciones conseguidas por quienes tomaron el relevo del enriquecimiento artístico de la institución desde el siglo XIX.

Las obras expuestas se ordenan a lo largo de diecisiete salas en las que se da prioridad a la cronología, a través de un intenso recorrido que comienza a fines del siglo XIV y principios del XV en Italia, Francia y los Países Bajos, y culmina a finales del XIX en España. Ese concentrado paseo sin escapatoria activa en el espectador la conciencia del paso del tiempo, que une el pasado con el presente y descubre, además, la singularidad y belleza del Museo del Prado actual.

Por otra parte, las relaciones entre las expresiones artísticas de unos y otros países revelan similitudes y divergencias técnicas y estilísticas de la mano de artistas del máximo relieve; los diálogos entre las obras hablan de las influencias ajenas o de la reafirmación del sentimiento de lo propio. En determinados casos, los temas toman la iniciativa y se enfoca con mayor intensidad lo representado que a los artistas y a sus estilos particulares, invitando al espectador a reflexionar sobre el modo en que los pintores del norte y los del sur entienden una misma iconografía, en una visión totalizadora del arte europeo y de su significado desde la Edad Media y el Renacimiento, a través del Barroco y del rococó, hasta el naturalismo que dará paso al siglo XX.

Portada Guía de mano de la exposición.
Portada Guía de mano de la exposición.

El Prado ha hecho un especial esfuerzo en limpiar y restaurar lo expuesto para presentar las obras en unas condiciones idóneas, que permitan al espectador apreciar la belleza específica que encierra la pintura y la escultura de este formato. Sólo las perfectas relaciones tonales de la superficie pictórica, gracias a la transparencia de los barnices, dejan ver la precisión de las pinceladas y, con ello, el sentido y el significado de las figuras y de sus acciones o la poesía de los paisajes y la punzante llamada de atención de la naturaleza muerta, el bodegón. Se puede sacar el máximo partido de la apreciación de esta pintura íntima únicamente cuando su estado de conservación deja ver la intención original del autor, tanto en las obras que se decantan por el preciosismo de la técnica, como en aquellas cuya abstracción lleva incluso a la violencia expresiva, como en algunos bocetos.

La pintura de devoción da paso a los asuntos mitológicos, el paisaje aparece en el siglo XVI con personalidad propia, el retrato está presente desde los inicios y, junto a la melancolía, una de las facetas propias del arte y de todo artista, aparece la sátira y la reflexión irónica sobre el ser humano o la alabanza y la exaltación del poder, para finalmente, dejar sitio a la vida real, cotidiana y del pueblo, que coincide con el desarrollo de la burguesía a fines del XVIII.

Cartel anunciador interior, comienzo de la exposición.
Cartel anunciador interior, comienzo de la exposición.

Los artistas demuestran en estas obras su imaginación creadora, pero también su dominio de la técnica y, como siempre, su capacidad de innovación, que les lleva a introducir materiales nuevos para lograr efectos distintos. Así, a la madera inicial le sigue el lienzo, el cobre, la pizarra, la hojalata o las piedras artificiales, cada uno con su específica repercusión en la “personalidad” de la superficie pictórica, como sucede con el mármol, el alabastro, la madera policromada, la arcilla y el bronce, que configuran el mensaje de la escultura.

SALA 1.

(Presentación y contenidos)

<< Mira dos veces para ver lo exacto. No mires más que una vez para ver lo bello.>>

Henry F. Amiel, Diario íntimo (1821-81).

Palas Atenea recibe al visitante en una reducción de mármol blanco del siglo II d.C. de la famosa estatua de Fidias, de 12 metros de altura que presidía Atenas desde el interior del Partenon, como diosa guerrera y patrona de la ciudad. Pausanias (siglo II d.C.) describía así su efecto: <<Está hecha de marfil y oro. En medio del casco hay una figura de la Esfinge… y a uno y otro lado del yelmo hay grifos esculpidos… La estatua de Atenea está de pie con manto hasta los pies y en su pecho lleva inscrita la cabeza de Medusa en marfil. Tiene una victoria de aproximadamente 4 codos y en la mano una lanza; hay un escudo junto a sus pies y cerca de la lanza una serpiente>>. La bella y severa copia de época romana del Prado fue creada sin atributos guerreros, lo que hizo que fuera vista como diosa de la Sabiduría y de las Artes, y es bajo esta advocación como preside el resto de las salas y la variedad de las obras en ellas contenidas.

Atena Giustiniani, copia romana del original griego atribuido a Fidias. Museos Vaticanos.
Atena Giustiniani, copia romana del original griego atribuido a Fidias. Museos Vaticanos.

A través de ventanas de varias dimensiones, el visitante puede vislumbrar otros ámbitos en los que esculturas y pinturas del Renacimiento y bodegones del siglo XVII anuncian el esquema expositivo de otros siglos. Una de las caras de un pequeño cuadro flamenco del siglo XV, con la imagen de Cristo saliendo del sepulcro junto al velo de la Verónica, su <<verdadera imagen>>, reverenciada como verdad absoluta en la Edad Media, nos invita a entrar en la sala contigua y a descubrir su reverso en uno de los juegos de miradas y encuentros que ofrece esta exposición.

Atenea Partenos, (130-150 d.C). Mármol, copia reducida 98x36x40cm del original de Fidias para el Partenón de Atenas.
Atenea Partenos, (130-150 d.C). Mármol, copia reducida 98x36x40cm del original de Fidias para el Partenón de Atenas.

SALA 2.

(Presentación y contenidos)

Una cruz de cristal de roca, cobre y marfil del siglo XIV abre el brillante camino del arte en pequeño formato. Los primeros ejemplos residen en escenas de predelas con vidas de santos y de la Virgen, como las de San Eloy el Maestro de la Madonna della Misericordia, o las de la moderna Anunciación de Fra Angelico, con su perspectiva euclidiana. La pintura de devoción se presenta en pequeños cuadros, en ocasiones con la función de altares portátiles que incluían al donante, como la tabla francesa de principios del siglo XV, donde Luis I de Orleans ora ante una oración en el huerto con su temprano y minucioso paisaje, o los Desposorios de la Virgen del Maestro de la Leyenda de Santa Catalina, que introduce a un caballero en el fondo de una calle cualquiera en una ciudad nórdica.

Los retratos exentos se centran en los reyes y en los grandes señores. La variada iconografía de los santos y de la Virgen se presenta ante fondos de oro y gráciles arquitecturas en obras de Campin, Petrus Christus o Memling, que emplean ese orden racional, o ante el natural del paisaje, como muestra el Maestro de Hoogstraten, para transmitir el misterio divino.

El conocimiento del mundo clásico se manifiesta en dioses y héroes que en Italia incorporan tempranamente la belleza de las proporciones humanas, en los órdenes arquitectónicos y en la admiración por las indumentarias y los objetos antiguos, como en los serenos póstoles de Mantegna y en los bellos jóvenes representados por los Aspertini en los frontales de sus arcas para una cámara nupcial en la que entramos, indiscretamente, a través de una ranura en el muro que concentra nuestra mirada sobre sus moralizantes escenas.

Cristo de marfil sobre una cruz de cristal de roca (1300-30). Marfil, cristal de roca, cobre y pergamino pintado. 82,5x53,5cm. Cruz devocional. Autor: Anónimo. Manufactura Francesa Veneciana.
Cristo de marfil sobre una cruz de cristal de roca (1300-30). Marfil, cristal de roca, cobre y pergamino pintado. 82,5×53,5cm. Cruz devocional. Autor: Anónimo. Manufactura Francesa Veneciana.
La Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans (después de la restauración), ¿Colart de Laon? (1405-1408). Temple graso sobre tabla (Madera de roble), 56,5 x 42 cm, 1405 -07 – 1408. Madrid, Museo Nacional del Prado. Anónimo Francés.
La Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans (después de la restauración), ¿Colart de Laon? (1405-1408). Temple graso sobre tabla (Madera de roble), 56,5 x 42 cm, 1405 -07 – 1408. Madrid, Museo Nacional del Prado. Anónimo Francés.
La Anuncición, Fra Angélico (1425-1428), Témpera sobre tabla, 194 cm x 194 cm, Escuela Italiana.
La Anuncición, Fra Angélico (1425-1428), Témpera sobre tabla, 194 cm x 194 cm, Escuela Italiana.

Aunque Guido di Piero trabajó como pintor e iluminador en Florencia con anterioridad a su ordenación como dominico hacia 1420-1422 y la adopción del nombre de Fra Giovanni de Fiesole (sólo fue llamado Fra Angelico tras su muerte), sus primeras obras documentadas se fechan entre 1423 y 1429. Dentro de este periodo se incluye la realización de esta obra, pintada para el convento de Santo Domingo en Fiésole.

Minusvalorada durante décadas por la crítica, que la tenía por versión tardía de La Anunciación de Cortona con amplia participación de taller, La Anunciación del Prado es considerada actualmente una de las primeras obras maestras de su autor, y fue realizada en un momento decisivo para el arte florentino, cuando trabajaban en la ciudad epígonos del gótico internacional como Lorenzo Monaco o Gerardo Starnina; pintores al tanto de las innovaciones nórdicas, Gentile da Fabriano; y artistas revolucionarios como Masaccio o Brunelleschi.Iconográficamente se trata de una obra tradicional cuya tabla central muestra el ciclo de la pérdida (Adán y Eva expulsados del Paraíso) y salvación del hombre (Anunciación de María), mientras los cinco paneles de la predella ilustran otros tantos episodios de la vida de la Virgen.

La estructura que cobija La Anunciación fue de las primeras en seguir la recomendación dada en 1425 por Brunelleschi para los retablos de San Lorenzo, que debían ser cuadrados y sin adornos. Todo ello no puede hacernos olvidar que estamos ante una obra temprana que, como tal, delata los titubeos de su autor, perceptibles en el deficiente manejo de la perspectiva y el escaso conocimiento de la anatomía (Texto extractado de Falomir Faus, M.: Pintura italiana del Renacimiento. Guía,Museo del Prado, 1999, p. 32).

Isabel la Católica. (1489-90). Óleo sobre tabla, 21x13,3cm. Pequeño retrato. Antonio Inglés (?). Escuela Flamenca.
Isabel la Católica. (1489-90). Óleo sobre tabla, 21×13,3cm. Pequeño retrato. Antonio Inglés (?). Escuela Flamenca.
La Anunciación (1420-25). Óleo sobre tabla, 76x70cm. Cuadro de devoción. Robert Campin (1375-1444). Escuela Flamenca.
La Anunciación (1420-25). Óleo sobre tabla, 76x70cm. Cuadro de devoción. Robert Campin (1375-1444). Escuela Flamenca.
La Virgen con el Niño y ángeles. (Hacia 1520). Óleosobre tabla, 34x27cm. Cuadro de devoción. Gèrard David (1450-1523). Escuela Flamenca.
La Virgen con el Niño y ángeles. (Hacia 1520). Óleosobre tabla, 34x27cm. Cuadro de devoción. Gèrard David (1450-1523). Escuela Flamenca.
El Tránsito de la Virgen. (Hacia 1462). Temple sobre tabla, 54,5x42cm. Parte de la decoración de una capilla. Andrea Mantegna (1430/1-1506). Escuela Italiana.
El Tránsito de la Virgen. (Hacia 1462). Temple sobre tabla, 54,5x42cm. Parte de la decoración de una capilla. Andrea Mantegna (1430/1-1506). Escuela Italiana.
La Virgen con el Niño (1460-65), Óleo sobre tabla, 49x34cm. Cuadro de devoción. Petrus Christus (1410/20-H. 1475). Escuela Flamenca.
La Virgen con el Niño (1460-65), Óleo sobre tabla, 49x34cm. Cuadro de devoción. Petrus Christus (1410/20-H. 1475). Escuela Flamenca.
La Virgen y el Niño entre dos ángeles (1480-90). Óleo sobre tabla, 36x26cm. Cuadro de devoción, Hans Memling. Escuela Flamenca.
La Virgen y el Niño entre dos ángeles (1480-90). Óleo sobre tabla, 36x26cm. Cuadro de devoción, Hans Memling. Escuela Flamenca.
El rapto de las sabinas (1496), Óleo sobre tabla 47x153cm, Amico Aspertini (1474-1552) y Guido Aspertini (1467-1504).
El rapto de las sabinas (1496), Óleo sobre tabla 47x153cm, Amico Aspertini (1474-1552) y Guido Aspertini (1467-1504).
La continencia de Escipión (1496), Óleo sobre tabla 46x157cm, Amico Aspertini (1474-1552) y Guido Aspertini (1467-1504). Frontales de un casione o arcón de bodas.
La continencia de Escipión (1496), Óleo sobre tabla 46x157cm, Amico Aspertini (1474-1552) y Guido Aspertini (1467-1504). Frontales de un casione o arcón de bodas.
San Francisco de Asís recibiendo los estigmas, (hacia 1510). Óleo sobre tela, 47x36cm. Maestro de Hoogstraten. Copia libre de un original de Jan Van Eyck. Escuela Flamenca.
San Francisco de Asís recibiendo los estigmas, (hacia 1510). Óleo sobre tela, 47x36cm. Maestro de Hoogstraten. Copia libre de un original de Jan Van Eyck. Escuela Flamenca.
San Eloy en el taller de orfebrería (Hacia 1370), Temple sobre tabla. 35x39cm. Maestro de la Madonna della Misericordia (H.1350-1400). Este cuadro y el anterior son pertenecientes a la predela de un cuadro de altar perdido. Escuela Italiana.
San Eloy en el taller de orfebrería (Hacia 1370), Temple sobre tabla. 35x39cm. Maestro de la Madonna della Misericordia (H.1350-1400). Este cuadro y el anterior son pertenecientes a la predela de un cuadro de altar perdido. Escuela Italiana.

San Eloy ante el rey Clotario (Hacia 1370), Temple sobre tabla. 35x39cm. Maestro de la Madonna della Misericordia (H.1350-1400). Escuela Italiana.San Eloy ante el rey Clotario (Hacia 1370), Temple sobre tabla. 35x39cm. Maestro de la Madonna della Misericordia (H.1350-1400). Escuela Italiana.

SALA 3.

(Presentación y contenidos)

La solemne Piedad de Roger van der Weyden, aún de pleno siglo XV, da testimonio de la transformación que tiene lugar en el siglo XVI. El orden anterior ha cambiado y Durero se presenta como un gentilhombre –ya nunca más el artista será un siervo- ante la ventana que se abre hacia la antigua frontera de los Alpes y deja ver el incierto futuro. Como Heráclito, el ser humano es ahora consciente de que <<Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre>>. Ese nuevo sentimiento ambiguo y caótico, tiene la culpa de que Europa no sea ya el centro del Universo, como tampoco lo es, desde Copérnico, la Tierra, que ha extendido sus confines hacia el Nuevo Mundo, como evidencia Patinir en su Paso de la laguna Estigia. Que la locura no es ya solo patrimonio extraordinario de los dioses, sino miseria de los humanos, lo comprobamos en la Extracción de la piedra de la locura del Bosco. Que seres de otro color han manifestado su presencia igualitaria se evidencia en la Adoración de los Reyes Magos del Pseudo-Blesius, donde el Niño, además, se sitúa en un eje inestable que bascula entre David, el rey guerrero, y Salomón, el rey sabio. Los santos rehúyen mirar al espectador, conscientes de sus pecados, e incluso la imagen de Cristo, flagelado o herido, no trae el consuelo a la humanidad doliente, sino el castigo en el Juicio Final y la seguridad del Infierno, como presenta el Bosco en su Mesa de los pecados capitales, cuyo fuego se multiplica a través de las numerosas imitaciones de sus seguidores, que llenarán los gabinetes del siglo XVI.

Santiago Peregrino (Hacia 1507), Óleo sobre tabla, 4x37cm. Cuadro de devoción. Juan de Flandes (H. 1465-1519). Escuela Hispano-Flamenca.
Santiago Peregrino (Hacia 1507), Óleo sobre tabla, 4x37cm. Cuadro de devoción. Juan de Flandes (H. 1465-1519). Escuela Hispano-Flamenca.
San Antonio abad en meditación (H. 1510), Óleo sobre tabla. 42,5x30,5cm. Cuadro de devoción. Giovanni Agostino da Lodi (1467-1524/5). Escuela Italiana.
San Antonio abad en meditación (H. 1510), Óleo sobre tabla. 42,5×30,5cm. Cuadro de devoción. Giovanni Agostino da Lodi (1467-1524/5). Escuela Italiana.
Cristo Varón de Dolores, (H. 1500).Técnica mixta sobre tabla, 40,3x30,3cm. Cuadro de devoción. Juan Sánchez de San Romás (1475-1505). Escuela Española.
Cristo Varón de Dolores, (H. 1500).Técnica mixta sobre tabla, 40,3×30,3cm. Cuadro de devoción. Juan Sánchez de San Romás (1475-1505). Escuela Española.
La extracción de la piedra de la locura (Hacia 1500-10). Óleo sobre tabla. 48,5x34,5cm. Cuadro de gabinete. El Bosco (H. 1450-1516). Escuela Flamenca.
La extracción de la piedra de la locura (Hacia 1500-10). Óleo sobre tabla. 48,5×34,5cm. Cuadro de gabinete. El Bosco (H. 1450-1516). Escuela Flamenca.
El paso de la laguna Estigia (1520-24). Óleo sobre tabla, 64x103cm. Cuadro de gabinete. Joachim Patinir (H. 1480-1524). Escuela Flamenca.
El paso de la laguna Estigia (1520-24). Óleo sobre tabla, 64x103cm. Cuadro de gabinete. Joachim Patinir (H. 1480-1524). Escuela Flamenca.
Autorretrato (1498). Óleo sobre tabla, 52x41cm. Alberto Durero (1471-1528). Escuela Alemana.
Autorretrato (1498). Óleo sobre tabla, 52x41cm. Alberto Durero (1471-1528). Escuela Alemana.
La flagelación (1500-05). Óleo sobre tabla, 48x35cm. Cuadro de devoción. Alejo Fernández (H. 1475-1528). Escuela Española.
La flagelación (1500-05). Óleo sobre tabla, 48x35cm. Cuadro de devoción. Alejo Fernández (H. 1475-1528). Escuela Española.
La Adoración de los Magos/El rey David recibe a los emisarios de las doce tribus/ La reina de Saba ante Salomón (H. 1515). Óleo sobre tabla, 58x54cm. Tríptico reformado. Pseudo-Blesius. Escuela Flamenca.
La Adoración de los Magos/El rey David recibe a los emisarios de las doce tribus/ La reina de Saba ante Salomón (H. 1515). Óleo sobre tabla, 58x54cm. Tríptico reformado. Pseudo-Blesius. Escuela Flamenca.
La Virgen de Lovaina (1520). Óleo sobre tabla, 45x39cm. Cuadro de devoción. Bernard Van Orley (H. 1488-1541). Escuela Flamenca.
La Virgen de Lovaina (1520). Óleo sobre tabla, 45x39cm. Cuadro de devoción. Bernard Van Orley (H. 1488-1541). Escuela Flamenca.
La Piedad (H.1450). Óleo sobre tabla, 46,8x34,5cm. Cuadro de devoción. Roger van der Weyden (H.1399-1464). Escuela Flamenca.
La Piedad (H.1450). Óleo sobre tabla, 46,8×34,5cm. Cuadro de devoción. Roger van der Weyden (H.1399-1464). Escuela Flamenca.
Las tentaciones de san Antonio (Hacia 1540). Óleo sobre tabla, 41x73cm. Cuadro de gabinete. Pieter Coecke van Aelst (1502-1550). Escuela Flamenca.
Las tentaciones de san Antonio (Hacia 1540). Óleo sobre tabla, 41x73cm. Cuadro de gabinete. Pieter Coecke van Aelst (1502-1550). Escuela Flamenca.
La mesa de los pecados capitales (hacia 1500-16). Óleo sobre tabla, 120x150cm.Obra de devoción. El Bosco (H. 1450-1516). Escuela Flamenca.
La mesa de los pecados capitales (hacia 1500-16). Óleo sobre tabla, 120x150cm.Obra de devoción. El Bosco (H. 1450-1516). Escuela Flamenca.

Nota: Los textos que acompañan esta entrada han sido extraídos de la pequeña guía que acompaña la visita a la exposición.

Bernini/Canova/Laocoonte/Toro Farnesio/Hermafrodito durmiendo (Una muestra)

Bueno, feliz año entrante a todos. Se acabaron las vacaciones, de nuevo a la labor. Comienzo con esta breve entrada de un clip que comencé a realizar por Febrero de 2012 y esta tarde he decidido acabarlo y subirlo para todos. Es una breve muestra de algunas esculturas y grupos ya posteadas en el blog. Espero que sean de su agrado. Mañana, quisiera seguir con una entrada sobre el “infinito”, haciendo honor al espíritu misceláneo de este blog que es vuestro. Un abrazo a todos.

Vídeo: C.R. Ipiéns.

Música: Sarah Brightman –  Lascia Chio Pianga – Serge Marshennikov