Extracción de la piedra de la locura; El Bosco en el Prado (3).

El Bosco, Extracción de la piedra de locura, entre 1500 – 1510.Óleo sobre Tabla, 48,5 cm x 34,5 cm. Museo del Prado, Madrid.
El Bosco, Extracción de la piedra de locura, entre 1500 – 1510.Óleo sobre Tabla, 48,5 cm x 34,5 cm. Museo del Prado, Madrid.

La crítica que hace El Bosco a determinados estamentos y clases sociales, a la que hacíamos referencia en la entrada anterior de la “Mesa de los Pecados Capitales”, aparece asimismo en otros cuadros del Bosco. Por ejemplo, reprende a los charlatanes, a los curanderos y a sus víctimas imprudentes, así como a monjes y religiosas de vida libertina y al rico que está más preocupado por su propiedad que por su alma, temas que se repiten en muchos sermones y escritos satíricos de la época.

En esta familia de “necedades” se inscribe también la credulidad humana, que es el tema del cuadro que nos ocupa: “Extracción de la Piedra de la Locura”, también conservado en el Museo del Prado. Considerado antiguamente como una obra de juventud de El Bosco y más tarde a su periodo medio de actividad.

En medio de un frondoso paisaje veraniego, un cirujano extrae un objeto de la cabeza de un individuo que está atado a una silla, mientras que un monje y una monja lo observan.

Paisaje. Detalle (1).
Paisaje. Detalle (1).
“Lubbert”. Detalle (2).
“Lubbert”. Detalle (2).
Escena. Detalle (3).
Escena. Detalle (3).

La operación al aire libre, cuya forma circular nos sugiere una vez más un espejo, está emplazada dentro de un entramado de elaborada decoración caligráfica que contiene la inscripción: “Maestro, quíteme la piedra, me llamo Lubbert Das”.

Caligrafía. Detalle (4).
Caligrafía. Detalle (4).
Caligrafía. Detalle (5).
Caligrafía. Detalle (5).

En tiempo de El Bosco, la extracción de la piedra era un ejemplo de curanderismo, mediante el cual, supuestamente, se curaba al paciente de su estupidez, al retirar de su frente la piedra de la necedad. Afortunadamente la operación no se llevaba a cabo de hecho, sino solamente a manera de simulacro, pues ningún paciente lo habría sobrevivido. La literatura neerlandesa sobre este tema emplea el nombre “Lubbert” con frecuencia para designar a las personas con un alto grado de estupidez. Hasta bien entrado el siglo XVII, algunos pintores y calcógrafos holandeses representaron tales operaciones, incluyendo a finales del siglo XVI al famoso Pieter Brueguel el viejo, o la obra “El Cirujano” de Hemessen, Jan Sanders.

Hemessen, Jan Sanders van, El cirujano, entre 1550 1555. Óleo sobre tabla, 100z141 cm. Museo del Prado. Madrid.
Hemessen, Jan Sanders van, El cirujano, entre 1550 1555. Óleo sobre tabla, 100z141 cm. Museo del Prado. Madrid.

Sin embargo, en ninguna de ellas encontramos el embudo sobre la cabeza del cirujano –quizá una alusión a la intención del engaño- ni el libro sobre la cabeza de la monja que eventualmente significaba una “enciclopedia” para charlatanes.

Detalle (6).
Detalle (6).
Detalle (7).
Detalle (7).

La presencia del monje y de la monja (¿se trata realmente de religiosos, o son más bien ayudantes disfrazados?) no está esclarecida; en cualquier caso, su evidente connivencia con los estafadores no les hace aparecer precisamente de modo positivo.

Los Personajes; Detalles.

El Cirujano, Detalle (8).
El Cirujano, Detalle (8).
Lubbert y el Monje. Detalle (9).
Lubbert y el Monje. Detalle (9).
La Monja. Detale (10).
La Monja. Detalle (10).

Llama también la atención que el cirujano extrae de la cabeza de Lubbert no una piedra, sino una flor; otra flor de la misma especie está colocada sobre la mesa de la derecha: las publicaciones sobre El Bosco están llenas de innumerables y controvertidas hipótesis sobre su interpretación.

Extracción de la flor. Detalle (11).
Extracción de la flor. Detalle (11).
Detalle (12).
Detalle (12).