Joachim Patinir y su influencia en la pintura flamenca del siglo XVI en el Museo del Prado.

El paso de la laguna Estigia (1520-24). Óleo sobre tabla, 64x103cm. Cuadro de gabinete. Joachim Patinir (H. 1480-1524). Escuela Flamenca.
El paso de la laguna Estigia (1520-24). Óleo sobre tabla, 64x103cm. Cuadro de gabinete. Joachim Patinir (H. 1480-1524). Escuela Flamenca.

Esta pintura de Patinir destaca por su originalidad y su composición, distinta a la habitual, formada por planos paralelos escalonados. Favorecido por el formato apaisado de la tabla, el autor divide verticalmente el espacio en tres zonas, una a cada lado del ancho río, en el que Caronte navega en su barca con un alma. Tomando como fuente de inspiración las representaciones anteriores del Paraíso o del Purgatorio del Bosco, decisivas en su proceso y creación final,  Patinir reúne en una única composición imágenes bíblicas junto a otras del mundo grecorromano. El ángel situado en un promontorio, los otros dos, no lejos de éste, que acompañan a las almas, y algunos más, junto con otras almas minúsculas, al fondo, permiten conocer a la izquierda el Paraíso cristiano. Por el contrario, el Cancerbero parece identificar el Infierno representado a la derecha con Hades, asociándolo con la mitología griega, lo mismo que Caronte con su barca. Patinir sitúa la escena en el momento en que Caronte ha llegado al lugar en que se abre un canal a cada lado de la Estigia, momento de la decisión final, cuando el alma a la que conduce tiene que optar por uno de los dos caminos. Debe conocer la diferencia entre el camino difícil, señalado por el ángel desde el promontorio, que lleva a la salvación, al Paraíso, y el fácil, con prados y árboles frutales a la orilla, que se estrecha al pasar la curvatura oculta por los árboles y conduce directamente a la condenación, al Infierno. El modo en que Patinir representa el alma, de estricto perfil, con el rostro y el cuerpo girado en dirección al camino fácil, que lleva a la perdición, confirma que ya ha hecho su elección y que esa es la vía que va a seguir.A fines de la Edad Media existía toda una serie de metáforas para expresar esta idea, tanto bíblica como clásica. De todas ellas, Patinir parece haberse inspirado en el Evangelio de San Mateo. No hay duda de que refleja en esta obra el pesimismo de una época tan turbulenta como la que le tocó vivir, en plena Reforma protestante.  Al llevar a cabo esta obra, Patinir la convierte en un memento mori, en un recordatorio, a quien la contemple, para que quede avisado de que es preciso prepararse para este momento e, imitando a Cristo, seguir el camino difícil, sin hacer caso de los falsos paraísos y tentaciones engañosas (Texto extractado de Silva Maroto, P., en: Patinir, Museo Nacional del Prado,  2007, pp. 150-163).

Patinir, Joachim, Descanso en la Huida a Egipto, 1518 – 1520. Óleo Sobre Tabla, 121 cm x 177 cm. Escuela Flamenca.
Patinir, Joachim, Descanso en la Huida a Egipto, 1518 – 1520. Óleo Sobre Tabla, 121 cm x 177 cm. Escuela Flamenca.

María amamanta al Niño en primer plano. El atillo, el cesto y la jarra a sus pies aluden a la peregrinación de la Sagrada Familia a Egipto. San José aparece representado a la izquierda con un cántaro de leche. Distribuidos en el paisaje aparecen episodios relacionados con la Huida: la matanza de los inocentes, el milagro del campo de trigo y la destrucción de los ídolos de Heliópolis.

La idea de combinar la imagen de devoción de la Virgen con Niño, en primer plano, con la Huida a Egipto procede de maestros flamencos anteriores, como Gerard David.

El paisaje ampliamente desarrollado al elevar la línea del horizonte, denota la mano de Patinir, aunque carece de la habitual presencia de riscos. El pintor concibe la composición como una sucesión de planos horizontales escalonados en profundidad, que, unidos a las verticales que dibujan los árboles otorgan al conjunto una sensación de serenidad y calma, mayores que las que suelen mostrar las pinturas de Patinir.

Massys, Quentin; Patinir, Joachim, Las tentaciones de San Antonio Abad, 1520 – 1524. Óleo Sobre Tabla, 155 cm x 173 cm. Escuela Flamenca.
Massys, Quentin; Patinir, Joachim, Las tentaciones de San Antonio Abad, 1520 – 1524. Óleo Sobre Tabla, 155 cm x 173 cm. Escuela Flamenca.

San Antonio se encuentra en un amplio paisaje, rodeado de tres bellas mujeres que tratan de hacerle comer la manzana del pecado. Tras ellas una vieja alcahueta representa el engaño y la inducción al mal. Un mono, animal lujurioso al igual que las jóvenes demoníacas, tira de las ropas del santo. En segundo plano se desarrollan pasajes de La leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine (siglo XIII), con las diversas tentaciones que sufrió San Antonio por parte de demonios o hermosas mujeres desnudas tras las que se esconde el diablo.

El paisaje es típico de la producción de Patinir, con agudos peñascos en el plano medio y una elevada línea del horizonte. Aunque sólo aparece la firma de Patinir, desde la segunda mitad del siglo XVI se reconoce la participación de Quentin Massys en las figuras. El modelo de la anciana se asemeja de algún modo a su Vieja mesándose los cabellos.

Isenbrandt, Adriaen; Cristo, Varón de Dolores, Primera mitad del siglo XVI. Óleo Sobre Tabla, 46 cm x 29 cm. Escuela Flamenca.
Isenbrandt, Adriaen; Cristo, Varón de Dolores, Primera mitad del siglo XVI. Óleo Sobre Tabla, 46 cm x 29 cm. Escuela Flamenca.

Jesús, coronado de espinas y con las manos atadas a la Cruz está sentado en el Gólgota. En el plano medio, a la izquierda, a las puertas de Jerusalén, se representa el camino del Calvario, mientras que, a la derecha, la comitiva se dirige hacia el monte Calvario, situado en el fondo, sobre el que se alzan las cruces de Cristo y de los dos ladrones.

Isenbrant separa en esta obra la historia de la Crucifixión del Cristo de Pasión, del primer plano, imagen de devoción destinada a la meditación del fiel, por cuya salvación ha muerto Jesús en la Cruz. El paisaje tiene evidentes deudas con los de Joachim Patinir, perteneciente a una generación anterior a la de Isenbrant.

Patinir, Joachim, Paisaje con San Jerónimo, 1516 – 1517. Óleo Sobre Tabla, 74 cm x 91 cm. Escuela Flamenca.
Patinir, Joachim, Paisaje con San Jerónimo, 1516 – 1517. Óleo Sobre Tabla, 74 cm x 91 cm. Escuela Flamenca.

El santo ermitaño está refugiado en un agudo resalte rocoso en medio de un amplio paisaje. Quita la espina al león, uno de los pasajes más repetidos de su biografía, recogida en La leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine. Distribuidos por el paisaje se encuentran otros episodios de la vida de San Jerónimo incluidos en este texto.

Se aprecian algunas de las características más habituales de los paisajes del pintor como la elevación de la línea del horizonte, los singulares peñascos y las luces al fondo. El paisaje tiene mayor protagonismo que el propio tema hagiográfico. Esta mayor atención a la Naturaleza que a la narración es lo que convirtió a Patinir en uno de los primeros paisajistas de la pintura occidental.

Massys, Quentin (Atribuido a), Vieja mesándose los cabellos, 1525 – 1530. Óleo Sobre Tabla, 55 cm x 40 cm. Escuela Flamenca.
Massys, Quentin (Atribuido a), Vieja mesándose los cabellos, 1525 – 1530. Óleo Sobre Tabla, 55 cm x 40 cm. Escuela Flamenca.

El pintor representa una anciana, ante un fondo negro, de más de medio cuerpo, en posición escorzada y mesándose los cabellos. Esta extraña figura se ha considerado como alegoría de la Ira o de la Envidia, que suele ilustrarse como una vieja de gestos grotescos.

Los estudios pictóricos sobre gestos y fisionomías exageradas fueron habituales entre los pintores del Renacimiento. Massys muestra aquí los mismos intereses que Leonardo da Vinci u otros artistas del momento, como se aprecia también en la anciana monstruosa de las Tentaciones de San Antonio Abad , obra de Joachim Patinir, en la que Massys realizó las figuras.

San Francisco de Asís recibiendo los estigmas, (hacia 1510). Óleo sobre tela, 47x36cm. Maestro de Hoogstraten. Copia libre de un original de Jan Van Eyck. Escuela Flamenca.
San Francisco de Asís recibiendo los estigmas, (hacia 1510). Óleo sobre tela, 47x36cm. Maestro de Hoogstraten. Copia libre de un original de Jan Van Eyck. Escuela Flamenca.

Tabla en la que se presenta a san Francisco de Asís acompañado del hermano León. El paisaje con peñascales y al fondo un pueblo, con puente sobre un río se ha identificado la ciudad con Dinant. Copia libre, con cambios esenciales en la proporción en el paisaje y aun en el tipo del santo, del original de van Eyck, o de un émulo del que hay ejemplares en Filadelfia (museo), procedente de la colección Johnson, y en el Museo de Turín. La línea del horizonte más baja permite disponer un pueblo a la izquierda y; tras él, unas rocas que evocan las obras de Patinir.

Massys, Cornelys, Descanso en la Huida a Egipto, Hacia 1540. Óleo Sobre Tabla, 68 cm x 112 cm. Escuela Flamenca.
Massys, Cornelys, Descanso en la Huida a Egipto, Hacia 1540. Óleo Sobre Tabla, 68 cm x 112 cm. Escuela Flamenca.

Antes de atribuirse a Massys se consideró obra de Patinir o de Henri met de Bles por el paisaje panorámico -“cósmico”-, construido a vista de pájaro, con la línea del horizonte muy elevada. Se aparta de estos artistas, en cambio, por el escaso protagonismo de los picos montañosos -en un plano retrasado- y por la escala reducida con la que se representa el tema sacro.

Dalem, Cornelis van. Paisaje con pastores, Hacia 1560. Óleo Sobre Tabla, 47 cm x 68 cm. Escuela Flamenca.
Dalem, Cornelis van. Paisaje con pastores, Hacia 1560. Óleo Sobre Tabla, 47 cm x 68 cm. Escuela Flamenca.

Esta vista responde a la nueva visión del paisaje de montaña introducida por Pieter Bruegel el Viejo en la década de 1550. Frente a la visión fragmentada de Patinir, ofrece una representación del paisaje como un todo cerrado. Las montañas son las verdaderas protagonistas de la obra, mientras que las figuras son solo el pretexto que justifica su representación.

Maestro de Francfort, Sagrada Familia con ángel músico (tabla central del Tríptico), 1510 – 1520. Óleo Sobre Tabla, 78 cm x 60 cm. Escuela Flamenca.
Maestro de Francfort, Sagrada Familia con ángel músico (tabla central del Tríptico), 1510 – 1520. Óleo Sobre Tabla, 78 cm x 60 cm. Escuela Flamenca.
Santa Catalina de Alejandría, Tabla lateral.
Santa Catalina de Alejandría, Tabla lateral.
Santa Bárbara, Tabla lateral.
Santa Bárbara, Tabla lateral.

Con la adquisición en 2008 de la tabla Sagrada Familia con ángel músico (P08009), el Museo del Prado completa el tríptico del Maestro de Francfort, que perteneció al convento dominico de Santa Cruz de Segovia, del que ya poseía las dos tablas laterales (P01941 y P01942). Cuando Ponz visitó este convento en la década de 1770, sus tres tablas aún no se habían separado. En mayo de 1836, cuando Castelaro se encargó de recoger en Santa Cruz de Segovia las obras que después se destinarían al Museo de la Trinidad, ya no se conservaban allí más que las dos tablas laterales con Santa Catalina y Santa Bárbara. Seleccionadas por Castelaro para llevarlas a Madrid, las dos ingresaron en el Prado con los fondos del Museo de la Trinidad. La tabla central con la Sagrada Familia con ángel músico probablemente se sacó de la iglesia durante la Guerra de la Independencia. Sin duda, se trataba de una pintura que debió gozar de fama en Segovia, como lo prueba el que se hiciera una copia antigua con destino a la Catedral. Y también debió tener éxito en Amberes, ya que se conoce una copia de este tríptico, obra del taller del Maestro de Francfort, que perteneció a la colección de Edwin Webster de Boston.Al no haberse conservado ninguna obra firmada ni documentada de este pintor, se le denomina con el nombre convencional que se le otorgó de Maestro de Francfort a partir del Tríptico de la Santa Parentela del Staedel Museum de Francfort, fechado en 1503, que perteneció a la iglesia de los dominicos de Francfort. De las hipótesis que se han establecido para conocer su identidad, a juzgar por las características de sus obras y el tiempo en el que transcurrió su actividad en Amberes, se considera como la más probable que se trate del pintor Hendrik van Wueluwe, que trabajó en dicha ciudad entre 1483 y 1533, año en que murió. Lo prolongado de la labor del Maestro de Francfort en Amberes justifica la evolución que experimenta su estilo. Mientras que sus primeras obras están en deuda con la tradición flamenca, sobre todo con Hugo van der Goes, en las últimas recoge algunas influencias de otros pintores que trabajaron a principios del siglo XVI como Quintin Massys, se hace eco de los paisajes de Patinir e incluso no duda en ocasiones en tomar algunos elementos de los manieristas de Amberes en sus arquitecturas, como se puede comprobar en la Sagrada Familia con ángel músico del Museo del Prado. Al ser uno de los de los primeros maestros que obtuvo reputación en Amberes, cuando los pintores de Brujas se imponían sobre el resto de los flamencos, su taller debió seguir recibiendo un gran número de encargos a lo largo de su vida, como parece sugerir el amplio número de obras que han llegado hasta nosotros de su mano y de su taller, entre ellas, quizá, una parte importante destinada a la exportación como el Tríptico de la Sagrada Familia del Museo del Prado. Las características que muestra la Sagrada Familia con ángel músico, al igual que la Santa Catalina y la Santa Bárbara del Prado, lo mismo que los tipos humanos utilizados, no ofrecen dudas sobre su adscripción al Maestro de Francfort. La forma en que el pintor resolvió la composición de estas tres tablas -cuyos temas tantas veces repitió, variando elementos o actitudes de las figuras-, confirma que se debió realizar en la segunda década del siglo XVI (1510-1520) cuando acogió en sus obras elementos arquitectónicos utilizados por los manieristas de Amberes y se interesó más por la representación de los paisajes.

Anónimo (Discípulo de Patinir, Joachim), Descanso en la Huida a Egipto, 1520 – 1530. Óleo Sobre Tabla, 63 cm x 112 cm. Escuela Flamenca.
Anónimo (Discípulo de Patinir, Joachim), Descanso en la Huida a Egipto, 1520 – 1530. Óleo Sobre Tabla, 63 cm x 112 cm. Escuela Flamenca.

Aún no se ha identificado a su autor; pero en algunos aspectos coincide con las obras salidas del taller de Joos van Cleve, que también colaboró con Patinir representando figuras para sus escenas de paisaje, igual que hizo Quintin Massys en Las tentaciones de San Antonio Abad (P01615). Por lo que se refiere al paisaje, las obras de van Cleve están mucho más trabajadas en superficie que las de Patinir, con muchos puntos de luz e incorporan mayor número de elementos, con árboles y casas, como sucede aquí.Este panel coincide con el de El descanso en la huida a Egipto de Patinir (P01611) en la forma de disponer el grupo de la Virgen y el Niño y en el lugar donde los sitúa, en el centro de la composición, en primer plano y aislados de los árboles que, a distancia, los rodean. Y también coinciden las dos tablas en la presencia de los objetos alusivos al viaje a Egipto, situados en el inicio del plano del cuadro, junto a los pies de María. En cambio, difiere de la de Patinir en el modelo que inspira al grupo de la Virgen con el Niño, que en el panel del discípulo deriva de Robert Campin. Y también varía el paisaje, más próximo a los de Joos van Cleve, sin la claridad compositiva de los de Patinir y más frondoso.

Nota: Los textos e imágenes de esta entrada han sido extraídos de la página Web del Museo del Prado.